SAN SALVADOR – Un oficial del Estado del Vaticano y responsable de la causa de la santificación del asesinado Arzobispo de San Salvador Óscar Arnulfo Romero (1917-1980), informó que el proceso fue "desbloqueado" por el Papa Francisco, según reportó el diario digital National Catholic Reporter.

“Justo hoy, la causa de beatificación de Monseñor Romero ha sido desbloqueada” dijo el Arzobispo italiano Vincenzo Paglia en homilía ofrecida el domingo en la ciudad de Molfetta, Italia.

Paglia es el presidente de la Congregación Vaticana para la Familia y es el postulador de la causa de santificación de Romero. El prelado declaró haberse reunido el pasado sábado con el Papa Francisco y la decisión pontificia de seguir adelante con el proceso de canonización del llamado “obispo mártir” habría salido de dicho encuentro.

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De momento es lo único que se conoce por parte de Paglia, quien espera tener más elementos que agregar sobre la noticia “próximamente”.

La Congregación para la Causa de los Santos apertura en 1997 el caso de Monseñor Romero, luego que la iglesia salvadoreña interpusiera la petición para canonizarlo en 1990.

Con la llegada del argentino Jorge Mario Bergoglio (Papa Francisco) como primer latinoamericano en asumir el pontificado, la iglesia católica salvadoreña vio renovadas las expectativas de que finalmente Monseñor Romero pueda ser llevado a los altares.

El obispo auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chávez, habló de que las “estrellas estaban alineadas” para que se concretara la beatificación y posterior canonización de Romero, agregando que en una conversación con el vicario de la Archidiócesis de San Salvador, Monseñor Jesús Delgado, el para entonces Cardenal Bergoglio habría dicho que no dudaría en canonizar a Romero si llegara a ser Papa.

Los predecesores de Francisco, Juan Pablo II y Benedicto XVI, también sostuvieron que Romero es un “Mártir de la fe”, pero se ha cuestionado mucho el hecho de si el asesinato de religioso puede considerarse como un “martirio” o si fue causado por elementos sociales y políticos.

Esto último ha sido la preocupación de personas que conocieron a Romero e impulsan su causa en El Salvador, quienes juzgan que la izquierda política ha tomado la imagen del Arzobispo como un referente de lucha, obstaculizando a su vez el proceso que se le sigue en el Vaticano.

La reacción oficial al aviso de la Santa Sede, no se ha hecho esperar, ya que el presidente Mauricio Funes ha expresado que “esta noticia nos produce una inmensa alegría, al pueblo salvadoreño y a este servidor, y renace nuestra esperanza de ver reconocida la figura de nuestro obispo mártir, que entregó su vida por los pobres y desamparados de la El Salvador”.

También consideró que nadie debe pretender politizar esta decisión de la Iglesia Católica, por lo que hizo un llamado a la clase política y dirigencial del país a “manifestar su alegría por este anuncio y abstenerse de toda manifestación política que empañe este hecho histórico para el pueblo de El Salvador”.

En ese sentido anunció que sostendrá una audiencia con el Papa Francisco el próximo mes de mayo, con el objetivo de agradecer sus oficios para que la beatificación de Monseñor Romero se concrete muy pronto.

Más tarde y como forma de reparación a su familia, el gobierno nombró el Boulevard antes conocido como “Diego de Holguín” con el nombre de Óscar Arnulfo Romero. También se prevé la construcción de un memorial en el corazón de la ciudad de San Salvador.

El 24 de marzo se conmemoraron 33 años desde que una bala atravesara el corazón de Monseñor Romero, en el momento justo en que se disponía a impartir la eucaristía, en una misa celebrada en la capilla del hospital de la Divina Providencia, en la Colonia Miramonte de la ciudad capital.

En el día del trigésimo aniversario del asesinato de Romero, Funes reconoció a nombre del Estado salvadoreño, la responsabilidad del mismo en su muerte, pidiendo perdón a su familia y a la Iglesia Católica.

El Arzobispo fue asesinado, presuntamente por orden del ya fallecido exmayor de inteligencia Roberto d’Aubuisson, según investigaciones locales e internacionales, contenidas en el Informe de la Verdad, de las Naciones Unidas (ONU), de 1993.

El hecho de morir asesinado en el momento de la consagración, es considerado por muchos expertos en la materia como un “testimonio de fe” y un elemento que llevaría automáticamente a Romero a la calidad de Beato.

“Más allá de cualquier problema canónico sobre consideraciones de sí la muerte de Romero fue un testimonio de fe o no, él continua siendo un punto de referencia para millones de personas, creyentes y no creyentes por igual”, opina el Arzobispo Paglia.

Publicado inicialmente aquí.

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