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Cuando una mujer está embarazada, todo el mundo tiene que ver con su barriga o panza. No falta quienes con sólo mirarla hagan sus vaticinios del sexo del bebé e incluso, algunas personas, sin conocer a la madre, pueden apostar cuántos meses tiene de embarazo. Pero en realidad, ¿a qué se debe la forma de la barriga de una embarazada? Aquí te cuento.

Si has estado embarazada, te sonará familiar esta situación: todo el mundo se emociona al ver tu barriga y de inmediato tienden a adivinar si es una niña o es un niño. Hay muchos mitos en relación a la forma de la barriga durante el embarazo. Que si es redonda es niña, que si es puntiaguda es niño. Que si es baja, el niño es grande, que si es alta, es un pequeñín. También sucede que pueden hasta apostar cuántos meses tienes de embarazo y algunos extraños imprudentes pueden decirte que te ves como que en cualquier momento vas a parir, cuando en realidad tienes apenas 5 meses. De cualquier modo, la barriga de cada embarazada es, como cada mujer y cada embarazo, diferente.

Hay factores que influyen en la forma que toma tu barriga durante los 9 meses de gestación. Entre ellos están:

  • La edad gestacional o los meses de gestación. Obviamente, mientras más avance el embarazo, más crece la barriga.
  • El tono muscular de la barriga de la mamá antes de quedar embarazada. Tener poco tono muscular hace que los embarazos se noten más. Por eso se dice que los segundos embarazos son más "protuberantes" ya que el abdomen no tiene el mismo tono muscular que cuando sucedió el primer embarazo.
  • La anchura de la pelvis. Las mujeres que tienen pelvis estrecha desarrollan una barriga más voluminosa debido a que el bebé tiene menos espacio para encajarse.
  • La posición del feto también influye: si el feto está con su espalda pegada a la espalda de la madre y las piernas hacia fuera, la barriga se verá más puntiaguda. Si en cambio su espalda da contra el abdomen, será una barriguita más redondeada.
  • El peso de la madre antes de quedar embarazada y el aumento de peso que tenga durante el embarazo. Lo ideal, en general, si estás en un peso sano, es no aumentar más de 11 a 16 kilos (25 a 25 libras) para evitar que complicaciones. Sin embargo, este número también varía de mujer a mujer, y es tu médico quien debe indicarte cuál es el rango de aumento de peso conveniente para ti. No será igual para una mamá que tiene sobrepeso antes de embarazarse, que para una que por el contrario, está por debajo de su peso ideal.
  • La cantidad de líquido amniótico. Mayor o menor cantidad de líquido amniótico, que es el líquido que rodea al bebé dentro del útero, lo protege de lesiones y de cambios de temperatura.

Como ves, existen muchos factores que pueden influenciar la forma y el tamaño de la barriga de una embarazada. Pero no te preocupes si tienes una amiga que tiene 5 meses y no se le nota su panza, o si tú consideras que la tuya es demasiado grande. De cualquier modo, es única, y lo importante es que tu bebé está en el lugar más cómodo posible donde tiene todo lo que necesita para desarrollarse y crecer hasta el día de su nacimiento.

ADEMÁS:

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  • “¿¡Qué me acaba de salir!?"

    <strong>Síntomas:</strong> Un flujo blanco o amarillo pálido puede ser constante durante el embarazo, haciendo que sientas una frecuente necesidad de cambiarte la pantaleta. Habla con tu doctor si provoca mal olor, comezón o ardor, o si se torna muy verde-amarillento o muy grueso o acuoso; puede que tengas una infección. <strong>Causa:</strong> Aumento de hormonas y flujo vaginal. <strong>Cómo solucionarlo:</strong> Usa una toalla sanitaria ligera, y toallas húmedas para una limpieza rápida. No uses lavado o desodorantes vaginales; pueden resultar irritantes.

  • "Me hago pipí cuando me río"

    <strong>Síntomas:</strong> Ríes, estornudas... y te haces pipí. <strong>Causa: </strong>Bueno, veamos. Se te dice que bebas tres litros y medio de líquidos al día, y tienes unos cinco kilos entre bebé y útero sentados en tu vejiga. Parece algo obvio. <strong>Cómo solucionarlo: </strong>Date permiso de orinar mucho. Entre más retengas, más hay para derrame. Usa toallas muy delgadas y mantén un par de ropa interior extra contigo. Para terminar, vacía tu vejiga, luego aprieta los músculos en la base de la pelvis y mantén (como si aguantaras las ganas de hacer pipí). Cuando los músculos naturalmente comiencen a soltar, libera y aprieta de nuevo, hasta sentir un cosquilleo. Aguanta y cuenta hasta 20. Haz unos cinco ejercicios al día, pero no todos de una vez.

  • “Ando llena de mocos, pero no estoy enferma”

    <strong>Síntomas: </strong>puedes sentir un resfriado perpetuo, y sonarte la nariz, se vuelve asqueroso. <strong>Causa: </strong>El aumento en tu producción de hormonas y niveles sanguíneos provoca que las membranas de tus mucosas se inflamen, se resequen y sangren. <strong>Cómo solucionarlo:</strong> Usa gotas nasales salinas, bebe muchos líquidos, consigue un humidificador. Si te sangra la nariz, no eches la cabeza hacia atrás. Mantenla derecha y apriétala hasta que el sangrado se detenga, normalmente unos cinco minutos.

  • “Sueno como una sierra eléctrica de noche”

    <strong>Síntomas:</strong> ¿Recuerdas cómo suena tu abuelo por la noche? Dobla los decibeles. <strong>Causa: </strong>Échale la culpa a las membranas hinchadas de la mucosa de nuevo, tu nariz congestionada te obliga a respirar por la nariz y roncar. <strong>Cómo Solucionarlo:</strong> Usa gotas salinas antes de irte a dormir, y durante la noche si es necesario. Duerme de lado y compra una almohada para el cuerpo para evitar que te gires. Ten prendido un humidificador. Finalmente, levántate con un par de almohadas extra para aligerarte el dolor en el pecho también.

  • “Hay cosas creciendo sobre mi piel”

    <strong>Síntomas: </strong>Manchas oscuras en la cara; una línea oscura en la panza, venas como arañas en los brazos, pecho y cara; pedazos de piel que cuelgan de tus pechos, axilas o cuello. <strong>Causa: </strong>Tu cuerpo produce extra melanina, causando las manchas oscuras; el aumento en la producción de sangre provoca las venas de araña, los callos se deben a la fricción, y también a las hormonas. <strong>Cómo solucionarlo: </strong>Las manchas y las venas de araña desaparecen después del parto, aunque puede que no desaparezcan por completo. Ponte bloqueador solar para reducir el oscurecimiento de la piel, y cubre las venas con maquillaje. Un dermatólogo puede quitar los callos si te molestan.

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  • Fatiga creciente

    <a href="http://www.parenting.com/"> De parenting.com</a></em></strong> No sólo estás cargando unos 10 o 15 kilos más, la expansión de tu útero habrá acomodado los órganos de tu cuerpo, agregando tensión. Es probable que quieras bajarle un poquito, pero también querrás sentirte con energía. Así que: <strong>Haz pequeñas cantidades de ejercicio. </strong>Una vuelta a la cuadra está bien. Nadar y el yoga prenatal también son buenas opciones, pero asegúrate de escuchar a tu cuerpo. Si te estás cansando rápido, bájale. Y si la idea de pararte del sofá te suena a rutina de gimnasio, entonces quédate tranquila. <strong>Toma descansos cortos en el trabajo. </strong>Alza los pies, si es posible tómate unos minutos para cerrar los ojos. <strong>Haz comidas pequeñas y frecuentes. </strong>(Con una saludable mezcla de proteína y carbohidratos complejos). Nueces y fruta seca son una gran botana para tener escondida en tu bolso o cubículo. Si tu energía está muy baja, ve con el doctor. Puede que sufras de anemia, pero un suplemento con hierro puede arreglarlo.

  • Dolor de espalda

    Una panza en expansión te descompone la postura, y la relaxina, una hormona que afloja las articulaciones en anticipación del parto, aumenta el estrés en tu cuerpo. Hay varias cosas que puedes hacer para engañar a la gravedad y aliviar tus dolores: <strong>Intenta balanceos pélvicos:</strong> Mece tu pelvis de atrás hacia adelante mientras estás arrodillada en cuatro puntos, mientras mantienes tu espalda derecha. <strong>Usa una vestimenta que dé soporte</strong> a la panza, como una pantimedia de maternidad. <strong>Cuando duermes, dale apoyo a tu espalda </strong>y abdomen con más almohadas. Si duermes de lado, pon un cojín entre tus rodillas para crear equilibrio para tus caderas. Una almohada de maternidad no sería una mala inversión, especialmente si tu colchón envejece. Pide ayuda y si alguien te ofrece levantar algo, ¡di que sí!

  • Orinado frecuente

    Tu útero pone más presión en tu vejiga durante el tercer trimestre, lo que quiere decir que probablemente irás al baño más que nunca antes. Lo más molesto será que tal vez tengas unas ganas repentinas, impostergables de orinar, llamadas incontinencia de ganas (un 40 por ciento de primeras madres lo experimenta). Trata de orinar rutinariamente (cada hora o dos) para evitar que las ganas te dominen. Después de más o menos una semana, extiende el tiempo entre visitas de tal manera que orines cada tres horas más o menos (o que llegues a la meta que tú y tu doctor se propusieron). Es importante que bebas al menos ocho vasos de 8 onzas de agua al día, para mantenerte bien hidratada, y que comas suficiente comida alta en fibra para que evites estar constipada. Y evita la cafeína, un diurético que hará la incontinencia aún peor.

  • Dolor de pecho

    La mitad de las próximas madres sufren dolores de pecho. Gracias a todas las hormonas que circulan por tu cuerpo durante el embarazo, el músculo hasta arriba de tu estómago, -el que normalmente evita que los ácidos digestivos salpiquen el esófago- se relaja, permitiendo el reflujo de los jugos gástricos. Es más, ahora que tu útero ha ocupado la mayor parte de tu cavidad abdominal, empujando tu estómago más hacia tu garganta, hace el ardor más evidente. <strong>¿Para obtener alivio? Intenta:</strong> * Aléjate de los clásicos provocadores de reflujo, como la comida sazonada, ácida o picante; comida grasosa o frita; y la cafeína. Otros posibles culpables son los refrescos cítricos, y algunos lácteos, como la leche o el helado. * Cambia tus tres comidas grandes por seis comidas ligeras, cómelas bien sentada, evitando recostarte inmediatamente después o comer antes de dormir. * Pies y piernas hinchados. Los tobillos y piernas hinchadas son causadas por la retención de fluidos en la porción inferior de tu cuerpo. Las várices, esas líneas azules que suben y bajan por tus piernas, son provocadas por válvulas sanguíneas que se suavizan, causando que la sangre se acumule en dolorosos bultos. Aunque la inflamación bajará, algunas de las várices llegaron para quedarse y otras se pueden quitar.

  • Cuida tus piernas durante el embarazo

    Para reducir la incomodidad de ambos: • Alza los pies con frecuencia, cambia entre estar sentada y parada con frecuencia, y nunca cruces las piernas. Recuéstate cuando sea posible, de preferencia de lado. • Usa pantimedias de apoyo, que pueden reducir las molestias junto con la aparición de várices. Sólo evita usar cualquier cosa que te reduzca la circulación (como calcetas). • No limites tus fluidos para evitar hincharte; tu cuerpo responderá reteniendo aún más fluidos. • Sumérgete en la tina. Los estudios has demostrado que la presión de 30 centímetros dentro del agua reduce las molestias.

  • Pre contracciones

    Para el octavo o noveno mes, probablemente estarás sintiendo las contracciones de “práctica” de Braxton-Hicks. Preparan a tu cuerpo para el embarazo y pueden llevarte a creer que el bebé viene en camino. ¿Cómo distinguirlas del parto? Las contracciones falsas a menudo se sienten en la parte frontal del abdomen; las reales comienzan en la espalda y se pasan al frente, a veces se mueven de arriba a abajo. Las contracciones reales se intensifican si cambias de posición, así que intenta moverte y determina si es momento de ir al hospital. ¿Aún no estás segura si son las de verdaderas? Llama a tu médico.

  • Mayor intensidad de sueños

    Muchas próximas madres reportan extrañas pesadillas, como dar a luz a ranas o cachorros o perder a su hijo durante el parto. Recuerdas tus sueños más durante tu tercer trimestre porque te despiertas con más frecuencia durante la noche (para ir al baño o porque el bebé patalea). Los sueños más comunes giran alrededor de: • Miedo de perder al bebé. • Dolores de parto. • No ser buena madre. • Pérdida de control. Mientras que algunas visiones pueden resultar perturbadoras, son normales. Los sueños pueden ser una forma de ventilar tus sentimientos de ansiedad. Intenta no estresarte con estas nuevas y extrañas emociones, habla con tu pareja o una amiga cercana. Es sólo otra forma en la que tu mente trabaja durante los inmensos cambios que están por ocurrir.

  • Conforme se acerca la llegada del bebé, tu cuerpo pasa por algunos de los cambios más intensos de todo el embarazo. Serán también tiempos emotivos, pues te preparas para agregar a alguien nuevo a tu familia. Intenta no preocuparte demasiado, enfócate en cuidarte a ti misma y obtener suficiente descanso, habla de cualquier preocupación con tu pareja, amigos o doctor.