SAN SALVADOR – Actualmente el exministro de Defensa salvadoreño, José Guillermo García, está siendo enjuiciado por el gobierno estadounidense, ya no por fraude migratorio, sino bajo acusaciones de que "ordenó, incitó, ayudó o de alguna manera participó en torturas y muertes extrajudiciales", entre los años 1979 y 1983.

García, el pasado 25 de febrero, trató de demostrar que no tenía el control de las fuerzas militares, ni pleno conocimiento de lo que sucedía en el país durante ese periodo, y de esta forma evitar una posible deportación de Estados Unidos, como sentencia final del proceso en que sometido.

La estrategia de García tuvo lugar al reanudarse el juicio de deportación que enfrenta en un tribunal de inmigración en la ciudad de Miami, Estados Unidos.

Esto acontece unos días antes de que se dé a conocer en Boston la sentencia para el también ex coronel salvadoreño, Inocente Orlando Montano, tras un juicio que enfrentó por haberle mentido a las autoridades de inmigración.

García era ministro de Defensa cuando fue asesinado el Arzobispo de San Salvador, Monseñor Óscar Arnulfo Romero, el 24 de marzo de 1980.

Entró al país norteamericano en 1989, luego de pedir asilo político. Sin embargo, 20 años después el Departamento de Justicia de EE.UU. lo cercó ante los tribunales por fraude migratorio; por usar un supuesto pasaporte falso y mentir a las autoridades migratorias.

En Estados Unidos también reside el general Eugenio Vides Casanova, otro ex ministro de la Defensa, quien fue condenado a la deportación pero apeló la sentencia y espera el fallo final, la cual podría darse este 1 de marzo.

Almudena Bernabéu, del Centro por la Justicia y la Responsabilidad (CJA por sus siglas en inglés), en una entrevista concedida a ContraPunto explicó el panorama del caso García y lo que esto representa.

Respecto al caso García y su estado actual ¿cuál es su valoración desde el punto de vista legal sobre la situación actual y el contexto?
Hoy ha concluido de testificar el general García, esto a través del testimonio directo a preguntas de su abogada. En este testimonio, lo que me parece muy interesante, y por primera vez, y a diferencia de Vides Casanova, García ha admitido que el ejército salvadoreño cometió abusos tales como las torturas que se les imputan, la masacre de El Mozote…

Por supuesto, después ha pasado a justificarse indicando que él no sabía nada; es interesante como te decía, porque no habían hecho esto antes; hasta ahora las defensas estaban basadas en negar las actuaciones.

Las actuaciones totales del gobierno fueron las que él aceptó, ¿pero siempre se desliga de los hechos?
Sí, bueno tampoco de manera muy efectiva, solo alega desconocimiento. Aunque se da cuenta de que su calidad de ministro de Defensa lo liga directamente a los hechos; al parecer, la abogada, intento justificarlo en base a la confianza demostrada por Estados Unidos, como si eso de hecho fuera garantía.

Él alega el desconocimiento a pesar de saber que puede ser en vano por su cargo en aquellos años, pero lo hizo por la confianza que las autoridades estadounidenses le brindan ¿es así?
Piensan que haber tenido el beneplácito de Estados Unidos es defensa suficiente; sin embargo, es el mismo país que les cobijó el que intenta deportarles hoy, interesante ironía.

Pero para tener un panorama más claro, la deportación ya no será, si hace efectiva, debido a la acusación de fraude migratorio, sino por la participación en hechos de tortura o violaciones a los derechos humanos…
Exacto. Nada que ver con fraude, eso es otra cosa. La relevancia de este proceso es por asistir, ordenar y permitir actos de tortura. Es la primera vez que Estados Unidos, con estos dos generales, se atreve con esta ley.

Almudena, usted como conocedora de las leyes, ¿explicaría en qué se basa la estrategia de García y sus abogados declarando que sí, que el Estado en su momento permitió violaciones a los DDHH, pero él las desconocía?
Básicamente su estrategia es desconocimiento, no niega los hechos ocurridos ni que los soldados lo cometieran más bien niega haber tenido conocimiento de que esto tenía lugar

Absolutamente ridículo…, si tienes en cuenta los informes de Amnistía, del propio Departamento de Estado, en la época. Del hecho que Estados Unidos amenazara con eliminar la ayuda económica o recortarla si no cesaban las violaciones masivas de derechos humanos.

¿Qué pudo llevar a las autoridades estadounidenses a aplicar esta ley en García?
Creo que hay, con Obama, más denuncia, más propensión y más compromiso para denunciar y exponer a este tipo de individuos. Queda mucho por hacer, Estados Unidos aplica un doble estándar, obvio.

No penalizando los actos de tortura cometidos por sus propios oficiales, pero creo que quiere dar una nueva imagen, mostrar una nueva cara al mundo donde esta gente ya no se puede guarecer... es un principio.

Dualidad en los procesos, dando lecciones hacia afuera y adentro sin aplicar su ley...
Exacto…

Y el hecho de que García lo haya aceptado ¿qué implica para el Estado salvadoreño?
Creo que esa verdad devuelve cierta dignidad y respeto a las víctimas, ya no niegan que fueron víctimas a mano de su Estado: criminal, asesino, y torturador. Antes, además de haber sido atacadas, eran denigradas a través de la negación de los abusos... no es mucho, pero la verdad, el reconocimiento es el principio de la justicia.

Quizá esto motive a los gobernantes nacionales a tomar los pasos necesarios (amnistía) para que esta justicia pueda poco a poco materializarse en El Salvador

¿Y esto permitiría que la Ley de amnistía fuese revocada?
Sin duda, es el único y mayor obstáculo. La fuerza, la entereza, la necesidad, la reivindicación del pueblo y de la comunidad internacional están ahí...solo falta el coraje de los políticos y los legisladores, que es lo que se echa de menos.

La falta de coraje propiciada por la "deuda moral" que muchos de los que fueron altos mando tienen
Podría ser una de las razones.

¿Cuáles pueden ser las otras?
Creo que hay intereses políticos y económicos también; es parte del juego, quiero decir que quienes son los responsables se aseguraron cuotas de poder político y económico que no quieren dejar, ni entregar este derecho a las víctimas, esa es su vieja manera de aferrarse de mantener sus prebendas. Es un viejo actuar.

No hubo depuración, hubo un pacto y de allí se beneficiaron muchos.

Publicado originalmente en ContraPunto, aquí.
Lea también "La última batalla del General García", aquí.