Llega Yoani Sánchez a Brasil y se enfrenta a ataques políticos

Llega Yoani Sánchez a Brasil y se enfrenta a ataques políticos

La bloguera y disidente cubana, Yoani Sánchez, llegó a Brasil, primera escala de un recorrido por unos diez países, pero lo hizo en medio de una controversia política y enfrentada a un operativo que intenta desacreditarla en el país sudamericano, indicó el sitio de Internet Café Fuerte.

Sánchez, de 37 años, arribó en las primeras horas al Aeropuerto internacional de Guararapes, en Recife. Allí fue recibida por amigos y el director cinematográfico Dadas Galvão, quien la invitó al país. A la salida la esperaban también un puñado de militantes del llamado Foro de Organizaciones de Solidaridad con Cuba con gritos de "Fuera Yoani" y carteles acusándola de ser agente de la CIA.

Un miembro del grupo incluso trató de restregarle un dólar falso en la cara. Sánchez no se inmutó.

"Esta es la democracia. Quisiera que en mi país se pudiera expresar opiniones y propuestas diferentes con esta libertad", dijo la bloguera.

Yoani Sánchez logró abandonar la isla caribeña con el primer pasaporte que le otorgaron las autoridades cubanas como lo estipula la nueva ley migratoria que simplificó los trámites de salida y entrada sin obstáculos de la isla.

Sánchez hará un recorrido por más de 10 países, Brasil, República Checa, España, México, Estados Unidos, Holanda, Alemania, Suiza, Suecia, Italia, Perú, en tanto están pendientes visitas a Chile y Argentina

Yoani Sánchez

Llevar una bitácora de viaje es tan difícil como tratar de estudiar para un examen de matemáticas en el interior de una discoteca. Atenta a la nueva realidad que se muestra ante mis ojos desde que salí de Cuba, me he visto ante la disyuntiva de si vivir o narrar lo que me ocurre, actuar como protagonista de este itinerario o como periodista que lo cubre. Ambas ópticas son difíciles de llevar a la par, dada la velocidad y la intensidad de cada suceso, por lo que trataré de ir poniendo por escrito algunas impresiones. Hilachas de lo que me sucede, fragmentos a veces caóticos de lo que experimento.

La primera sorpresa en el programa fue en el aeropuerto José Martí de La Habana, cuando después de atravesar la taquilla de emigración varios pasajeros comenzaron a acercarse y a darme sus muestras de solidaridad. El afecto fue creciendo en la medida que el trayecto avanzaba y en Panamá encontré a unos venezolanos también muy cariñosos… aunque me pidieron de favor que no subiera la foto con ellos a Facebook… para no tener problemas en su país. Después de esa escala, vino el vuelo más largo hacia Brasil, con una sensación mental y física de descomprensión. Como si hubiera estado sumergida demasiado tiempo sin poder respirar y lograra tomar ahora una bocanada de aire.

El aeropuerto de Recife un lugar para el abrazo. Allí encontré a muchas personas que durante han años me han apoyado en mi empeño de viajar fuera de las fronteras nacionales. Hubo flores, regalos y hasta un grupo de gente insultándome que me gustó mucho –lo confieso- porque me permitió decir que yo soñaba con que “algún día en mi país la gente se pudiera expresar públicamente así en contra de algo, sin represalias”. Un verdadero regalo de pluralidad, para mí que llego de una Isla a la que han intentado pintar con el monocromático color de la unanimidad. Más tarde me asomé también a una Internet tan rápida que casi no comprendo, sin páginas censuradas ni funcionarios mirando por el hombro la página que visito.

Así que hasta ahora todo va muy bien. Brasil me ha dado el regalo de la diversidad y del cariño, la posibilidad de apreciar y narrar tantos asombros.

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