Hay una cifra que mantiene una presencia constante en el debate sobre la inmigración de personas sin autorización para estar en Estados Unidos: 11 millones.


Ese es un cálculo general de cuántas personas viven en el país sin la debida autorización. Pero, ¿cómo se sabe cuántos son? No es que los que vivan aquí en ese estatus ofrezcan voluntariamente esa clase de información.


Es aquí donde intervienen los especialistas en estadísticas.


Los compiladores de cifras estudian en detalle la información del Censo y otras encuestas del gobierno, hacen algunas suposiciones y ajustes para tomar en cuenta a los que hayan quedado fuera, mezclan alguna información demográfica de México y otros países y llegan a cifras similares.


El Departamento de Seguridad Nacional, por ejemplo, calcula que en enero de 2011 había 11,5 millones de inmigrantes no autorizados viviendo en Estados Unidos. Por su parte, el Centro Hispano Pew, una organización no partidista de investigaciones, calcula que en marzo de 2011 había 11,1 millones de ellos. Otros cálculos son similares.


Los demógrafos se basan en lo que se denomina el método "residual" para extraer la información.


Es decir, toman los cálculos de los nacidos en el extranjero que viven legalmente en Estados Unidos y le restan el número total de los nacidos en otros países. Lo que queda —la población residual— representa a los que viven en el país sin la autorización debida.


Es un concepto simple, pero los cálculos se basan en suposiciones complejas: ¿cómo se debe ajustar el déficit en la enumeración de personas nacidas en el extranjero en el censo que se realiza cada 10 años? ¿Cuántos nacidos en el extranjero emigran a Estados Unidos? ¿Cuántos fallecen en Estados Unidos? Y así sucesivamente.


"Todas estas cosas ajustan las cifras en los márgenes, pero no cambian mucho el panorama total", afirma Randy Capps, analista de políticas del Instituto de Políticas de Migración, una entidad independiente. "Hay un buen consenso, y creo que todas las partes en el debate aceptan estas cifras en general".


Jeffrey Passel, un demógrafo del Centro Pew que lleva décadas calculando la cantidad de inmigrantes sin autorización debida, dice que el método subyacente no es tan complicado, pero hay que hacer muchos cálculos para llegar a un estimado serio.


El experto trata de explicar con claridad cómo llega a esas cifras, hasta cierto punto.


"Mis colegas me critican mucho", afirma, "porque cuando redacto un informe la sección de metodología es más larga que el propio informe".

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  • Inmigrantes indocumentados de origen guatemaltecos son revisados antes de abordar un vuelo a Guatemala desde el aeropuerto de Mesa, Arizona en junio del 2011.

  • Migrantes hondureños deportados de Estados Unidos caminan en una pista de aterrizaje del aeropuerto Toncontín en Tegucigalpa en diciembre de 2011.

  • Varios inmigrantes guatemaltecos deportados desde diferentes partes de los EE.UU. esperan su turno para subir a un autobús y viajar a su ciudad natal en los diferentes departamentos de Guatemala.

  • La inmigrante mexicana, Jeanette Vizguerra después de una reunión en el consulado mexicano en su lucha contra las audiencias de deportación en Denver, Colorado.

  • Inmigrantes indocumentados de El Salvador esperan a ser deportados por el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE), en un vuelo con destino a San Salvador en diciembre de 2010 en Mesa, Arizona.

  • Un inmigrante indocumentado en proceso de deportación, esposado y con grilletes, es trasladado al aeropuerto de Broadview, Illinois.

  • Inmigrantes ilegales de origen guatemaltecos ocultan sus rostros a su llegada a Guatemala luego de haber sido deportados desde EE.UU.

  • Inmigrantes indocumentados de Ecuador hacen fila para abordar un vuelo de deportación.

  • La mexicana Elvira Arellano pasó un año en una iglesia de Chicago para evitar ser separada de su hijo nacido en Estados Unidos.