PYONGYANG, Corea del Norte (AP) — En un desafío a las advertencias de la ONU, Corea del Norte realizó el martes su tercera prueba nuclear en las regiones nevadas del noreste del país, un paso crucial hacia su objetivo de construir una bomba lo suficientemente pequeña como para enviarla en un misil hasta Estados Unidos.

Pyongyang dijo que la prueba atómica es simplemente su "primera respuesta" a lo que considera son amenazas estadounidenses, y advirtió que continuará con "segundas y terceras medidas de mayor intensidad", de las cuales no proporcionó más detalles, si Washington mantiene su hostilidad hacia los norcoreanos.

La prueba subterránea, que generó poderosas ondas sísmicas, atrajo la condena inmediata de Washington, las Naciones Unidas y otros países. Incluso su principal aliado, China, convocó al embajador norcoreano para amonestarlo.

El presidente estadounidense Barack Obama, que pronunciará su discurso sobre el Estado de la Unión más tarde el martes, dijo que las pruebas nucleares "no hacen que Corea del Norte sea más segura". En lugar de ello, el gobierno norcoreano ha "aislado y empobrecido a su pueblo cada vez más por medio de su imprudente búsqueda de armas de destrucción masiva", afirmó en un comunicado.

Corea del Norte dijo que el dispositivo era más pequeño que en pruebas anteriores; Seul consideró que probablemente produjo una explosión mayor.

La prueba fue una respuesta desafiante a las órdenes de la ONU a Pyongyang de que cancelara la actividad atómica o de lo contrario enfrentará más sanciones y aislamiento internacional. Probablemente atraerá sobre sí más sanciones de Estados Unidos y otros países en un momento en que Corea del Norte intenta reconstruir su moribunda economía y ampliar sus relaciones con otros países.

Varias resoluciones de la ONU le prohíben a Corea del Norte ejecutar pruebas nucleares o de misiles porque el Consejo de Seguridad del organismo mundial considera a Pyongyang un posible distribuidor de armas de destrucción masiva y sus pruebas nucleares una amenaza a la estabilidad y la paz internacional. El gobierno norcoreano rechaza esa posición por considerarla un doble rasero, y dice tener derecho a construir armamento atómico como una defensa contra Estados Unidos, al que considera su principal enemigo desde la Guerra de Corea, librada de 1950 a 1953. Washington tiene más de 28.000 soldados en Corea del Sur para proteger a su aliado.

La prueba del martes es la primera de Corea del Norte desde que el joven líder Kim Jong Un asumió el poder en un país distanciado de Occidente desde hace tiempo. Probablemente la prueba será presentada ante el pueblo norcoreano como una medida enérgica para defender a la nación de las agresiones internacionales, en especial de Estados Unidos.

"La prueba fue efectuada en una forma perfecta y segura a un alto nivel, con la utilización de una bomba atómica más pequeña y ligera, a diferencia de las anteriores, pero aun así con gran poder explosivo", afirmó la agencia noticiosa oficial norcoreana Korean Central, lo que confirmó las conjeturas de que la actividad sísmica cerca de Kilju alrededor del mediodía se debió a una prueba nuclear.

En Pyongyang, donde el martes nevaba, los norcoreanos se reunieron frente a televisores para observar una transmisión a las 3 de la tarde en la que se anunciaba la prueba nuclear.

La prueba le muestra al mundo que Corea del Norte es un "estado con armas atómicas al que nadie puede hacer enojar", declaró The Associated Press en la capital norcoreana Kim Mun Chol, un habitante de Pyongyang de 42 años. "Ahora no tenemos nada que temer en el mundo".

El Servicio Nacional de Inteligencia en Seúl les dijo a los legisladores que Corea del Norte podría realizar una prueba nuclear adicional y probar el lanzamiento de un misil balístico en respuesta a las conversaciones en la ONU en torno a imponerle nuevas sanciones, de acuerdo con la oficina del legislador surcoreano Jung Chung-rae, que acudió a la reunión privada.

___

Los periodistas de The Associated Press Kim Kwang Hyon en Pyongyang, Corea del Norte; Foster Klug, Hyung-jin Kim, Youkyung Lee y Sam Kim en Seúl, Corea del Sur; Yuri Kageyama y Malcolm Foster en Tokio; y Christopher Bodeen, en Beijing, contribuyeron con este despacho.

VIDEO RELACIONADO: