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Hallan licencia de conducir de Christopher Dorner en cabaña calcinada

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Después de una larga noche, calificada por las autoridades como "dulce y amarga", los investigadores se enfrascan este miércoles en identificar el cuerpo calcinado y que parece apuntar a que es el expolicía, Christopher Dorner, pues una licencia de conducir del fugitivo también fue hallada en el interior de la cabaña.

"Tenemos razones para creer que es él", dijo la vocera del alguacil del Condado de San Bernardino, Cynthia Bachman, según la agencia AP.

La búsqueda de Dorner aparentemente concluyó este martes en la tarde cuando salió del escondite, se robó dos autos, se atrincheró en una cabaña vacante y montó una resistencia final en una intensa balacera en la que mató a un policía e hirió a otro antes de que el lugar fuese envuelto en llamas.

Se esperan los resultados de un examen forense del cadáver para oficialmente declarar que el cuerpo pertenece al expolicía de 33 años.

En la noche de este martes, la información en relación con el cuerpo encontrado y lo que ocurrió en el interior de la cabaña era confusa. En una conferencia de prensa, convocada después de las 8 de la noche hora de Los Angeles, el Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD), informó que pese a sus propias declaraciones anteriores, la cabina calcinada estaba demasiado caliente como para poder entrar y retirar el cuerpo de quien falleció adentro.

Otra fuente de identificación fue la pareja asaltada por el sospechoso, quien lo reconoció a partir de fotos publicadas en los medios.

A medida que se conocían los datos se formaba una trama narrativa que superaba lo que cualquier película de Hollywood puede ofrecer. Al parecer, Dorner mantuvo a dos mucamas cautivas en una cabaña, posiblemente por días, mientras miles de policías lo buscaban en todo el sur de California.

De esta manera culmina una tragedia casi sin precedentes que inició hace casi cinco años, cuando Dornen, en aquel entonces un ambicioso y joven agente en el LAPD, acusó a su supervisora de agreder a golpes a un enfermo mental, lo que le valió una reprimenda y posteriormente la expulsión del arma.

Dorner esperó varios años. Se munió de numerosas armas de fuego. Incrementó su entrenamiento. Y en agosto pasado publicó en Facebook lo que la prensa llamó su "manifiesto", en donde da a concer su historia y promete venganza sangrienta, entre otras cosas, de la que él ya sabía que no saldría con vida.

Finalmente, la semana pasada asesinó a sangre fría a la hija de un capitán retirado de la policía que había obrado como su propio abogado, conjuntamente con el prometido de la mujer, un exitoso entrenador deportivo.

Al día siguiente volvió a atacar, atentando contra la vida de policías y asesinando a uno de ellos. Finalmente, en el tiroteo en el día de hoy - el último de su vida - Dorner mató a otro agente de la ley.

Si bien los datos aún parecen indicar un escenario caótico, se indica que luego de varios días de intensa búsqueda en las montañas del área de Big Bear en el condado de San Bernardino, 50 millas al este de Los Angeles, Dorner salió del escondite donde se habría ocultado y procuró un vehículo para huir, quizás para cumplir su inicial cometido de escapar a México.

Con el vehículo robado y ya en el camino, la pareja llamó a las autoridades y las alertó de la identidad del asaltante, lo que inició una persecución en la carretera 38. Su vehículo se estrelló y escapó a pie hasta llegar a una cabaña de alquiler, afortunadamente inhabitada. Allí se parapetó y allí lo rodearon las tropas, que incrementaban con cada momento que pasaba. En el transcurso del tiroteo Dorner mató a un agente del Sheriff de San Bernardino e hirió a otro, impidiendo que ambas personas pudiesen ser evacuadas para su tratamiento médico al seguir disparando contra las tropas.

Dos horas después, en circunstancias que todavía se están dilucidando - podría ser después de que la policía disparó misiles de gases lacrimógenos al inmueble - la cabaña cogió fuego y se incendió rápidamente, despidiendo una pesada nube de humo. Las tropas policiales no hacían intentos de apagar las llamas ni acercarse al inmueble.

Un reportero informó sobre la posibilidad de que Dorner hubiese incendiado la cabaña y luego emprendido una huida. Sin embargo, no había sido así.

A partir de ese momento, los numerosos reporteros en el lugar informaban acerca de una actitud más tranquila por parte de las tropas circundantes, hasta ese momento en completo pie de guerra, como si supiesen que el sospechoso estaba dentro de la cabaña - vivo o muerto - que se incendiaba en estos instantes. Las armas bajaron, algunos de ellos encendieron cigarrillos y su lenguaje corporal pareció ya decir: todo ha terminado.

La cacería tras el expolicía, triple homicida y prófugo de la justicia Christopher Dorner culminaba entonces después de seis días de violencia y conmoción pública.

Todos los accesos a la zona estuvieron clausurados por largo tiempo por las diversas agencias de policía, que efectuaba búsquedas en cada vehículo. En la carretera 330 desde Los Angeles, agentes armados cerraron el tránsito y revisaban cada automóvil. La espera era de al menos dos horas.

Distintos informes desde Los Angeles insistían en que Dorner tiene un aliado en la zona, que le habría suministrado refugio. Según el diario Los Angeles Times del mismo martes, la FBI había presentado una demanda judicial contra una persona identificada solamente con las iniciales FY, por haber supuestamente proporcionado ayuda a Dorner para ocultarse de las autoridades y huir a México.

El terreno estaba profusamente nevado y presentaba dificultades para la movilización de las tropas policiales despachadas al lugar, así como también para la huida de Dorner.

Desde el viernes pasado, se libró una gigantesca búsqueda tras las huellas de Dorner, con la participación de centenares de agentes de varias agencias estatales y la FBI, Oficina de Investigaciones Federales. Un rasgo inédito fue el surgimiento de decenas de páginas de internet - en Facebook generalmente - con muestras de simpatía hacia el homicida por su presunta confrontación contra una policía según él racista.

En el transcurso de las búsquedas, el sábado se halló en una zona montañosa de San Bernardino su vehículo, incendiándose. Desde entonces se lo buscó allí. Sin embargo, este lunes la cantidad de fuerzas que estaban dedicadas a la búsqueda se redujo de varios centenares a menos de cincuenta, según fuentes que estaban hoy presentes en el lugar de los acontecimientos.

El fin de semana, el jefe de policía de Los Angeles Charlie Beck anunció la reapertura de la investigación en el caso de la queja de Dorner, a raíz de insistentes versiones que le darían la razón en el caso, confirmándose que la oficial aparentemente sí hizo uso de la fuerza contra la persona. La investigación duró más de siete meses, durante los cuales la policía fue alejada del trabajo.

Asimismo, Beck ofreció hasta un millón de dólares para quien trajese información que condujese a la captura del sospechoso.

Christopher Dorner
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