Esta hermosa fruta puede representar mucho trabajo, pero sus jugosas semillas son tan deliciosas y llenas de antioxidantes y vitamina C que valen la pena el esfuerzo. Estas son algunas recomendaciones del chef Steven Redzikowski para disfrutar los muchos beneficios de este alimento.

  • Selección. Busca una cáscara rojo oscuro, que casi parezca remolacha y que esté libre de rasguños y agujeros, lo que puede permitir que el oxígeno disminuya la calidad y el sabor. Mientras más pesada se sienta, mejor, más jugo y semillas para tu disfrute.
  • Guarda. Al igual que los tomates, la granada pierde sabor en el refrigerador. Ellas se mantendrán en el mostrador de tu cocina por hasta tres semanas – pero trata de consumirlas bastante rápido para sabor más intenso.
  • Preparación. Lava la fruta rapidito y utiliza un cuchillo de chef para picarla a la mitad. Suavemente exprime el jugo y raspa el contenido con una cuchara y luego separa las semillas a mano, de la membrana que las mantienen unidas. Lleva un delantal o mantén una toalla cerca, al igual que la remolacha, esta fruta puede manchar las superficies que toca.
  • Sirve. Las semillas pueden comerse en ensaladas, sobre yogurt o helado, y utilizarla como guarnición en cocteles y sobre platos de carne de sabor intenso como cordero rostizado. Para hacer una salsa simple, cuece a fuego lento el jugo y semillas de tres granadas en una cacerola a temperatura mediana. Añade un chorrito de jugo de limón, miel y sirope de arce a gusto y cocina hasta que la reducción cubra la parte trasera de una cuchara. Sirve encima de carne o guarda en el refrigerador en un recipiente sellado por hasta tres semanas.

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  • PAPAS

    Los refrigeradores son demasiado fríos para las papas y provocan que sus almidones se conviertan en azúcar. Esto los hace algo dulces cuando se cocinan y no de buena manera. Esta azúcar extra también provoca que las papas se oscurezcan prematuramente al cocinarlas, haciéndolas menos apetitosas. Lo recomendable es guardar las papas en un lugar oscuro y seco. Guardadas de esta manera pueden durar frescas entre una a tres semanas.

  • TOMATES

    Los tomates también tienen una mala reacción al frío: se vuelven suaves y blandos. Cuando se refrigeran las membranas de las paredes celulares se dañan, lo que crea una textura granulosa. Los tomates de deben guardar en temperatura ambiente, fuera de la luz solar (lo que puede madurar la fruta de manera despareja) y con el tallo hacia arriba para evitar los golpes.

  • CEBOLLAS

    Las cebollas, al igual que los tomates se vuelven suaves en el refrigerador y estas siempre saben mejor cuando son crujientes. Las cebollas también tienen la tendencia de impartir su sabor a las otras verduras cercanas. Lo ideal es mantener las cebollas en un lugar seco y cálido hasta que se parten. Una vez partidas, las debes guardar en el refrigerador, cubiertas. De esta manera durarán unos días.<br><br> Otra cosa a recordar, nunca guardes tus cebollas y papas juntas. Las cebollas y papas liberan gases que pueden provocar que la otra se dañe más rápido.