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La crisis provocada por la enfermedad del presidente venezolano Hugo Chávez y su enigmático desenlace comienzan a rendir tempranos contratiempos en el recién estrenado 2013.

De lo que suceda en los próximos días pudieran derivarse y precipitarse múltiples cambios en Cuba. La emergencia está cantada tanto en Caracas como en La Habana.

El manejo inapropiado del tema de la enfermedad del mandatario, los deslices que se han cometido en los partes informativos sobre su recuperación y los reportes poco transparentes de la evolución del enfermo, son los primeros síntomas del zafarrancho  que comienza a inquietar a los gobiernos de Cuba y Venezuela.

Sin dudas, la situación es la más extrema que enfrenta la relación Habana-Caracas después del intento de golpe de abril del 2002. Por un lado, la continuidad del chavismo en el poder comienza con un mal paso. Los seguidores de Chávez se colocan en desventaja ante unas posibles elecciones cuyas campanas retumban al doblar de la esquina, pero que ni la procuradora general Cilia Flores, el vicepresidente Nicolás Maduro y el presidente del Parlamento, Diosdado Cabello, quieren escuchar.

Planes de contingencia

La fidelidad hacia un líder enfermo no podría ser la misma que pudieran expresar sus seguidores hacia los líderes sustitutos. Lejos de llamar a la unidad a los chavistas a falta de transparencia, los informes sobre la recuperación del mandatario más bien siembran la duda sobre le futuro del proceso bolivariano. La relación de los nuevos líderes con la masa chavista no goza de la misma química que la que tenía el líder venezolano con sus seguidores. Si la incertidumbre se dilata unos días más, las filas oficialistas podrían sufrir fragmentaciones con incalculables consecuencias y desencadenar un efecto dominó que sería funesto para el sostén de la economía cubana.

Del otro lado de la crisis, el gobierno cubano comienza a ejecutar sus planes de contingencia para los posibles escenarios que se avecinan.

Tratar de apuntalar al chavismo sin Chávez es la primera tarea de mayor prioridad. Para ello, un sinnúmero de asesores trabajan desde meses atrás con las autoridades venezolanas con el propósito de enfrentar un escenario adverso como el que está a la vista.

Unas segundas elecciones sin un candidato con el carisma de Chávez es un reto muy grande para el chavismo. Más aún, si tenemos en cuenta que el candidato Henrique Capriles perdió las elecciones pasadas con casi el 45 por ciento de los votos, aunque la oposición necesita un margen de tiempo para reorientarse.

La otra tarea es profundizar y agilizar las reformas económicas que lleva a cabo el gobierno cubano. Para ello, varias resoluciones aguardan para ser anunciadas próximamente, entre ellas la ansiada ley de inversión extranjera, que se espera haya sido transformada profundamente en aras de atraer la necesitada inversión de capital extranjero.

Pasos de distensión

Otras resoluciones ya entran en vigor como la nueva ley tributaria, la cual no podrá ejecutarse a plenitud por no estar creadas las condiciones estructurales que requieren su aplicación al máximo rigor, como por ejemplo los impuestos sobre el salario y la vivienda. Sin embargo, es algo que ya el gobierno contempla para sus planes inmediatos. Un reto para la sociedad cubana es tener que retornar al pago de impuestos tras medio siglo de gravámenes impositivos, medida políticamente sensible pero económicamente necesaria.

Al mismo tiempo, en el campo de las relaciones exteriores ya comenzaron a darse los pasos para bajar las tensiones con la Union Europea. El primer indicio fue el regalo de fin de año que le hizo el gobierno cubano España con la repatriación de  Angel Carromero para cumplir su condena por el accidente de tránsito que les costara la vida a los disidentes Oswaldo Paya y Harold Cepero.

Previamente la nueva reforma migratoria, a pesar de sus puntos negros, habría obtenido el visto bueno de la Unión Europea. Dicha medida generó el planteamiento de esta entidad de una posible reevaluación de las relaciones con el gobierno de la isla.

La economía cubana necesita urgentemente de grandes créditos, más aún en un escenario donde la posibilidad de perder la ayuda financiera venezolana se convierte cada vez más en una posibilidad real. Un escenario sin Chávez dejaría a la isla en una situación parecida a la de hace casi 20 años atrás cuando colapsaron la unión Soviética y el campo socialista europeo.

Europa es actualmente uno de los principales socios comerciales de la isla, con decenas de empresas operando en el país y con inversiones millonarias principalmente en el sector turístico. Es además la segunda región emisora de turistas a Cuba, y uno de los principales destinos a donde van dirigidas las exportaciones cubanas. Recuperar las relaciones con la Unión Europea es una necesidad vital para obtener créditos y financiamiento que permitan un desarrollo más acelerado del turismo y otras áreas estratégicas de la economía de la isla.

Turismo en la mirilla

También sería una forma de recuperar el mercado turístico europeo, pues en los últimos tres años han disminuido la emisión de visitantes a un ritmo supeior a los 200,000 turistas anuales. Lo que ha representado pérdidas valoradas entre $200 y $250 millones de dólares anuales.

Siguiendo esa misma línea de distensión, no se descarta entonces que el estadounidense Alan P. Gross pueda estar entre las próximas fichas movidas para tratar de descongelar las relaciones entre La Habana y Washington, aprovechando el segundo mandato de Barack Obama. Para esas gestioners estratégicas está en el Departamento de Estado el senador John Kerry, muy elogiado por el régimen cubano tras sus críticas a los fondos destinados a los programas de democratización de Cuba. Todo dependerá del desenlace final de la enfermedad del mandatario venezolano y la premura que impliquen los escenarios consiguientes.

Las reformas emprendidas hace dos años por Raúl Castro fueron apuntaladas y beneficiadas por las medidas que tomara el gobernante estadounidense a su llegada a la Casa Blanca en el 2009.

El levantamiento de las restricciones de viajes de los cubanoamericanos generó un incremento de 10 a 80 vuelos semanales, lo que significó que más de medio millón de visitantes se trasladaran a la isla en el 2011.

Mientras, el levantamiento de las restricciones a los envíos de remesas y paquetes significó la entrada de alrededor de $2.3 billones de dólares en remesas y otros dos billones en forma de mercancías (ropas, comida, electrodomésticos, medicamentos, etc), desatando un mercado negro con una circulación de dinero que llegó a valorarse en $1,500 millones de dólares fuera del alcance del gobierno.

Restricciones aduanales

Fue justamente ese aluvión de dinero y mercancías lo que generó una nueva ley aduanal para regular la entrada de productos no comerciales por parte de los viajeros nacionales e internacionales que viajan a la isla.

Pero Obama fue más allá y dentro de sus medidas hacia Cuba potenció la aprobación de los viajes pueblo a pueblo y emitió decenas de licencias para gestionar visitas de intercambio cultural, académico y de otro tipo con fines no turísticos.

A la vez, autorizó el permiso a 16 aeropuertos internacionales del país para la conexión aérea con ciudades cubanas. La autorización dejó la puerta abierta para medidas posteriores, con una estructura creada para facilitar los viajes masivos de turistas norteamericanos en un futuro hipotético.

Ante un escenario en el que Cuba pierda el soporte financiero y petrolero venezolano, la liberación de Alan Gross junto a otras medidas más aperturistas -como la inversión de cubanos residentes en el exterior- pudieran desencadenar el inicio del engorroso y difícil proceso de desmontaje del embargo a la isla.

Una posible liberación del turismo norteamericano pudiera ser una de las primeras respuestas a medidas flexibilizadoras por parte de Cuba, si es que logra superarse el escollo nombrado Alan P. Gross.

Cuba apuesta a que en el primer año podrían visitar la isla dos millones de turistas norteamericanos, lo cual generaría una gran liquidez, ayudaría a crear miles de empleos, impulsaría el crecimiento del sector privado y la producción agropecuaria, y sería un antídoto a la eventual emigración masiva de cubanos a Estados Unidos ante una crisis económica.

Por el momento todo queda en el terreno de la especulación. Sobre el tablero hay muchas fichas por jugar y el tiempo apremia, tanto para Hugo Chávez como para la dirigencia cubana.

Economista cubano. Ex jefe de planeación estratégica de mercadotecnia en la corporación CIMEX y autor de los libros Cuba: ¿tránsito silencioso al capitalismo? y Marketing without Advertising, Brand Preference and Consumer Choice in Cuba. Es presidente de Havana Consulting Group, en Miami.

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  • En Santiago de Cuba algunos residentes tienen que caminar entre los escombros de las viviendas dañadas tras el paso del huracán Sandy.

  • Imagen de la calle de Santigo de Cuba en la que se pueden observar los daños causados por el huracán Sandy.

  • En Santiago de Cuba hay decenas de viviendas dañadas por el paso del huracán Sandy.

  • Extensos daños en centro histórico de Santiago de Cuba tras paso del huracán Sandy.

  • El Parque Céspedes, corazón santiaguero, sufrió fuertes daños por el paso del huracán Sandy.

  • Hombres tratan de separar los restos de maderas y chapas del tendido eléctrico tras el paso del huracán Sandy por Gibara, Cuba, el jueves 25 de octubre de 2012.

  • La costanera y una calle aparecen dañadas tras el paso del huracán Sandy por Gibara, Cuba, el jueves 25 de agosto de 2012.

  • Residentes inspeccionan los daños causados por el paso del huracán en Gibara, Cuba, el jueves 25 de octubre de 2012.

  • El huracán Sandy, con sus ráfagas de hasta 165 kilómetros por hora, atravesó el oriente de Cuba, donde hubo lluvias torrenciales e inundaciones

  • Las provincias cubanas más afectadas fueron Holguín, Santiago, Granma y las Tunas.

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