WASHINGTON (AP) — Los legisladores consiguieron evitar que Estados Unidos cayera en el llamado "abismo fiscal" con una votación el martes por la noche, pero las nuevas alzas de impuestos y la negociación política al límite en Washington probablemente le quitarán fuerza a la frágil economía en 2013.

La Cámara de Representantes aprobó una legislación de emergencia para impedir que entraran en vigencia profundos recortes presupuestales y aumentos de impuestos incluso mayores a la clase media.

El proyecto legislativo elevará los gravámenes a los ingresos individuales superiores a los 400.000 dólares y a los ingresos familiares mayores a 450.000 dólares, a ganancias de inversiones y dividendos, y a la parte de bienes raíces que exceda los cinco millones de dólares.

Esos incrementos fiscales a las personas acaudaladas —que aportarán al fisco unos 600.000 millones de dólares en una década— probablemente desacelerarán un poco la economía. Pero un lastre más pesado provendrá de un alza fiscal que los legisladores demócratas y republicanos ni siquiera se molestaron en rebatir: la expiración de una reducción tributaria de dos años a la Seguridad Social.

El también llamado impuesto a la nómina habrá de volver al 6,2% este año luego de estar en 4,2% en 2011 y 2012, lo cual significa un aumento fiscal de 1.000 dólares a las personas que ganen 50.000 dólares al año.

"Es un golpe enorme", consideró Joel Naroff, presidente de la firma Naroff Economic Advisors. "Le pega a la gente ya sea que gane 10.000 dólares o gane dos millones de dólares. No importa quién sea usted... Entre menor sea su ingreso, mayor es el ingreso que (gasta). Así que si sus impuestos van a subir, eso va a salir de su gasto". Y eso son malas noticias para una economía que depende en 70% del consumo.

Mark Zandi, jefe de economistas de la empresa Moody's Analytics, calcula que el aumento en el impuesto a la nómina reducirá la expansión económica en 0,6 puntos porcentuales en 2013. Los otros posibles incrementos fiscales, como a los ingresos familiares superiores a los 450.000 dólares anuales, le restarán sólo 0,15 puntos porcentuales al crecimiento anual, dijo Zandi.

La economía no tiene mucho crecimiento qué ofrecer. Mark Vitner, economista de Wells Fargo, predice que sólo crecerá 1,5% en 2013, por debajo del deslucido aumento de 2,2% en 2012. El desempleo está en 7,7%.

El llamado "abismo fiscal" fue creado para forzar a demócratas y republicanos a adoptar acuerdos, y lo consiguió por escaso margen.

Pero las negociaciones para evitar una catástrofe dejan ver una vez más cuán distantes están los dos partidos sobre el tema de los impuestos (los republicanos no quieren que aumenten) y el gasto (los demócratas se niegan a recortar programas gubernamentales).

Durante los últimos dos años, el estancamiento político en torno al tema ha estado perturbando a los mercados financieros y sacudiendo la confianza del consumidor y de los empresarios.

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  • John Boehner

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  • Presidente Barack Obama

    El Presidente Barack Obama encapsula, en su segundo término en la Casa Blanca, la esquizofrenia nacional sobre el presupuesto. Presidió el mayor déficit de la historia, entre ellos un gran estímulo fiscal, rescates de la industria automotriz, y la ampliación de la red de seguridad. El debate sobre gastos públicos es interminable. Los opositores del Presidente creen que en los primeros cuatros años de su mandato tuvo la posibilidad de llevar al país a una mejor situación económica.

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  • George W. Bush

    Nadie es más responsable de la acumulación de la deuda actual que Bush. En su campaña presidencial en el 2000 prometió reducir los impuestos con el fin de evitar el pago de la deuda nacional. Y cuando la recesión del 2001 llegó, dijo que los recortes de impuestos reactivarían la economía. Cuando la economía no revivió, redujo los impuestos un poco más.