Cuando te sientas en el auto para salir a trabajar y/o a llevar a tus hijos a la escuela, ¿te sientes tan cansada como si ya hubiera pasado todo el día? Seguramente empezaste tu mañana caminando de más. Los pasos que andamos en casa parecen insignificantes, pero la ciencia de la administración del hogar les da importancia porque, si no estás consciente de ellos, te malgastan energías.

Un arquitecto diseña una casa previendo la secuencia lógica entre las habitaciones relacionadas, por ejemplo, cocina y comedor. Si quieres ahorrar gasolina, trazas una ruta de tus paradas en un orden lógico. De esa misma manera, traza la ruta de tus pasos dentro de tu casa, especialmente por las mañanas. Eso te obliga a organizarte y a aprovechar los momentos cuando estás donde estés, para que hagas más mientras caminas menos.

Supongamos que esta es tu rutina: levantarte, ir al baño, desayunar, preparar desayunos, meriendas y almuerzos, despertar a los niños (asumo que tu pareja se despierta sola), bañarte, vestirte, maquillarte y asegurarte de que los niños se prepararon para salir.

  1. Antes de salir de la cocina la noche anterior, deja a mano lo que necesitas para lo que vas a preparar en la mañana. Si se puede preparar con anticipación, hazlo.
  2. Antes de irte a dormir, separa la ropa y los accesorios que vas a usar al día siguiente y haz lo mismo con tus hijos sin son pequeños.
  3. Acostumbra, la noche anterior, dejar junto a la puerta lo que tienes que llevarte al salir en la mañana (excepto por alimentos que tienes que preparar) Eso evita regresos o pasos hacia atrás por olvidos.
  4. Piensa en el orden en que sueles hacer las cosas en la mañana. Pregúntate si caminas hacia atrás y hacia adelante dentro de la casa, sin hacer lo que se supone que hagas o porque olvidaste algo. Si es así, detente y planea lo que tienes que hacer por habitación cuando te levantas, y luego por tarea. Recuerda que las casas están diseñadas para reducir los pasos que necesitas dar para hacer lo que tienes que hacer. Si tú los multiplicas por falta de planificación, caminas de más y empiezas la mañana como si terminaras el día.

No hay duda de que si tienes hijos, tus pasos matutinos son un "zigzag". Estás en la cocina o sales de ella y ellos te llaman, igual que si te estás arreglando para salir. Tal vez tienes que ir al cuarto de ellos una y otra vez, y eso te multiplica los pasos y te drena la energía (física y emocional). Pero si planeas los pasos a pesar de esos "gajes del oficio", ahorrarás energías para iniciar tu día menos cansada. Detalle: si tienes pareja, comparte las tareas matutinas con él. Reducirás tus pasos y tendrás aún más energías.

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  • <strong>Por Ofelia Perez</strong> Mujer "maravilla", empieza por dejar atrás tus ínfulas de mujer perfecta en multitareas y busca tu verdadera liberación con estos tips. <strong>1.</strong> Pídele ayuda a tu pareja.

  • <strong>2.</strong> Creen una dinámica de trabajo de equipo. Involucren a sus hijos según las edades.

  • <strong>3.</strong> Alternen las responsabilidades relacionadas con los hijos, como el transporte, la supervisión de las tareas, el "corre y corre" de materiales de proyectos y otras.

  • <strong>4.</strong> Compartan las tareas del hogar a base de lo que a cada cual le disgusta más hacer, de manera que cada cual haga lo que menos le disgusta. En la casa hay tareas que disgustan a todos, pero hay que hacerlas. Altérnenlas. El propósito es que se completen las tareas, sin que ninguno de los dos se sienta recargado ni abrumado.

  • <strong>5.</strong> Observen en qué gastan el dinero y decidan asignar una cantidad para contratar a alguien que limpie la casa. A veces gastamos $60 o $70 sin darnos cuenta. Invertirlos en alguien que limpie la casa redime las energías para cosas más importantes.

  • <strong>6.</strong> Echa a un lado la vieja idea de que tu esposo, "hombre al fin", no tiene la habilidad para hacer las cosas como tú las haces. Arriésgate a que las haga. Celébralo cuando lo haga bien e instrúyelo (no te burles ni regañes) para que lo haga mejor.

  • <strong>7.</strong> Escucha sugerencias. Muchos hombres son buenos en logística y en simplificar tareas.

  • <strong>8.</strong> Comparte las decisiones y recibe nuevas ideas. A tu pareja le va a gustar participar en todo (que es la verdadera vida de pareja) y quién sabe de cuánta carga te puedes liberar).

  • <strong>9.</strong> Invítalo a coordinar sus salidas contigo o las familiares, hacer reservaciones y resolver detalles, en vez de hacerlo tú. Sugiere opciones específicas y dale seguimiento, pero déjale a él las gestiones.

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  • Cuando alguno de los dos trabaja jornadas muy largas

    Es entendible que en ocasiones tengan que trabajar horas extras o asistir a reuniones importantes que traspasan los horarios regulares de oficina, pero de alguna manera deben tratar de evitar que esto se vuelva una regla. Si siempre salen tarde del trabajo, llegarán a casa cuando la otra persona ya haya cenado por su cuenta e incluso tal vez haya decidido irse a dormir. Si esta dinámica se convierte en su día a día, llegará un momento en el que quien siempre está solo en casa, se canse y aburra de esperarles sin sentido. Dos cosas podrán suceder: un reclamo en tono de pelea surgirá, o bien, se dará un alejamiento con toda la indiferencia del mundo.

  • Cuando trabajan hasta en fines de semana

    Cuando el trabajo se vuelve más demandante cada vez y de poco en poco les va siendo inminente ocupar hasta sus días de descanso para resolver pendientes laborales, la oportunidad de disfrutar los ratos de ocio juntos desaparece. Aquel que sí puede descansar los fines de semana, será el único que asista a las reuniones familiares o con amigos. Sólo uno de ustedes irá al club, a pasear al perro o al cine, y pronto, se volverá prácticamente en una persona soltera. Sentirse abandonado de esa manera sólo hará que el amor se diluya.

  • Cuando el trabajo genera malhumor y estrés

    Cuando alguien tiene problemas en la oficina o demasiada carga de trabajo, todo el tiempo estará hablando o quejándose de ello. Cuando el trabajo se vuelve el único tema de conversación entre ustedes, o alguno pasa todo el tiempo atendiendo llamadas o correos electrónicos de la oficina, la situación se vuelve incómoda y aburrida. Aunque pasen tiempo juntos, la relación no se enriquecerá en absoluto, y por el contrario, se volverá una carga para el que sirva de confidente.

  • Cuando no hay energía para el romance

    Cuando por fin se liberan y dejan de pensar en el trabajo, la energía que les queda es mínima. Ven tele y se quedan dormidos, platican y parecen zombies... y en la cama, nunca hay vitalidad para una sesión de sexo. ¿Crees que esto no acabará con la paciencia de tu pareja? Están juntos para compartirlo TODO, y si bien es cierto que ambos deben ser comprensivos y entender que el trabajo es importante, no pueden dejar de lado los cariñitos y los instintos más básicos.

  • Cuando la presión del trabajo afecta su salud

    Todo el estrés que genera el trabajo, tiene repercusiones físicas: el sistema endocrino se ve afectado, aumentan el estrés y la ansiedad, se incrementa el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares (infartos, anginas de pecho, hipertensión), insomnios, trastornos urinarios... ¿Qué tal te suena esto? Si enfermas, tu pareja tendrá todo el derecho de decirte: "te lo dije". Una cosa es estar juntos en la salud y en la enfermedad, pero otra es tener que atender los achaques que la obsesión por el trabajo pueda provocar en alguno de ustedes sólo por la necedad de no querer liberarse un poco de él.

  • Lo que debe hacer el que sufre el abandono:

    Se debe decir lo que se siente, hacer evidente lo que afecta. "Estoy triste", "necesito que algo cambie", "necesito pasar tiempo de calidad contigo". Si no te haces escuchar, tu pareja podría ni enterarse de que hay un problema entre ustedes. No se vale que te calles lo que te molesta y un día, de buenas a primeras, simplemente te alejes y termines la relación.

  • Lo que debe hacer el trabajador compulsivo:

    Aunque no lo creas, la solución está en ti. Por muy demandante que sea tu trabajo, tú, tus compañeros y jefes, entienden que también tienes vida personal. La salud de tu relación de pareja puede ser el motor para el resto de tu vida, así que no la sacrifiques en nombre del trabajo. Debes encontrar tiempo para pasar tiempo de calidad con tu pareja. Escucha y sé sensible o a lo que la otra persona siente y no des por hecho que estará a tu lado siempre sin importar que la ignores.

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