Las alegres voces reunidas alrededor de la mesa comienzan a contar "1… 2… 3…" hasta llegar a las 12, las doce simbólicas campanadas que anuncian la llegada del nuevo año.

Además de los abrazos y el chocar de las copas, sentimos que es el final de una etapa y el comienzo de otra, llega el momento de las reflexiones, de nuevas esperanzas, de nuevos proyectos.

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  • Por <em><b>Diana, la astróloga</b></em> Cada año, la energía positiva de esta celebración se respira en el ambiente que nos envuelve, y es por eso que podemos recurrir a ella en busca de iluminación, paz interior y deseos de superación. Resulta vital estar preparados para recibir este día que nos ofrece toda su fuerza, poniendo en práctica diversos rituales para potenciar nuestras propias energías.

  • Comenzaremos a despedir el año viejo al atardecer, preparando el hogar de la manera más simple: una buena limpieza. Con energía, barre tu casa de adentro hacia afuera para sacar las malas vibras que se han ido acumulando; lo ideal es que las ventanas de la casa estén abiertas y recuerda que la música o el sonido de campanas son de gran ayuda para limpiar el hogar. Es el momento ideal para deshacernos de objetos rotos, que impiden el buen flujo de la energía.

  • Y ahora nos concentramos en recibir el nuevo año con nuestra mejor mesa, nuestras mejores ropas y predisposición, una verdadera fiesta de la abundancia, una abundancia que no tiene que ver con el dinero, pero sí con el buen humor, la energía, la risa y la mejor disposición para que se manifieste con naturalidad una gran alegría.

  • Prepararemos como centro de mesa un velón dorado, amarillo o blanco. La vela representa al fuego, y ese fuego está asociado a lo sagrado y constituye una fuerza vital de la naturaleza. Las llamas de las velas son de gran ayuda para lograr que nuestros deseos se conviertan en realidad. Puedes colocar alrededor de la vela unas monedas de chocolate envueltas en papel dorado, que simbolizan prosperidad, puedes también colocar rosas rojas, que estimulan la cordialidad y los buenos lazos familiares, y jazmines o alguna flor blanca para abrir vías de sanación y pedir por nuestra salud.

  • La presencia de la familia, los seres queridos alrededor de una mesa, brinda una oportunidad única para el crecimiento personal: cada uno a su manera, y espontáneamente, confecciona mentalmente una lista de deseos y anhelos para el año que se inicia. Las personas reunidas alrededor de la mesa, deben brindar por la paz y por la felicidad como de costumbre, a la hora cero. Al finalizar los saludos, se encenderá el velón para iniciar el sencillo ritual para dar la bienvenida al nuevo año. Uno de los integrantes de la reunión, que previamente ha sido elegido como guía, pedirá que todos los presentes se tomen de la mano y cierren los ojos.

  • Con las palabras que broten espontáneamente de su corazón, les pedirá a quienes estén reunidos que imaginen que la luz de la vela comienza a brillar por encima de sus cabezas. Una luz blanca y radiante que ayudará a cada uno a encontrar paz, equilibrio, prosperidad, y que será la encargada de mantenerlos unidos durante el año que se avecina, cumpliendo sus deseos y dotándolos de una poderosa energía positiva. En este momento, cada uno puede meditar por unos segundos acerca de las ilusiones puestas en el nuevo año, lo que desea alcanzar, o superar. etc. Finalmente el guía invitará a sus seres queridos a abrir los ojos y reunirse en un abrazo fraternal. Sin darnos cuenta, en ese instante contamos con una energía especial para que se concreten todas nuestras ilusiones. La concentración energética colectiva que se produce nos ayuda a abrir nuestros canales hacia el afianzamiento de nuestro desarrollo espiritual, y a iniciar inconscientemente el sendero que nos llevará a concretar nuestras aspiraciones.

  • Rituales como el que acabamos de compartir, nos ayudan a atraer las vibraciones positivas a nuestra vida, pero es muy importante destacar también, que es un momento que debemos aprovechar para aprender a descubrir el lado bueno de las cosas, aceptar que todo tiene una razón de ser y que aún aquello que lastima sirve para fortalecernos. Aprende a descubrir aquello que tal vez siempre has tenido frente a tus ojos y nunca recuerdas agradecer: en este Nuevo Año que comienza, no olvides que la Vida es el mejor regalo que Dios nos ha dado, celebremos todos los días del año dando gracias por ese maravilloso don que nos ha dado nuestro Señor.

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