Pensamos que la Despedida de Año es mágica, igual que el Año Nuevo. Es la ilusión de que al cambiar de año, se van lo malo y lo viejo, y el nuevo año trae la oportunidad de volver a empezar y realizar deseos que no se han cumplido. Antes de las doce de la medianoche hacemos listas de las famosas resoluciones cuya mayor parte nunca cumplimos, como por ejemplo, reducir de peso o empezar a hacer ejercicios.

No estamos lejos de la verdad. La Despedida de Año y el Año Nuevo pueden ser muy mágicos si nos decidimos a crear nuestra magia y a detener lo que hacemos para sabotearnos. Es difícil de aceptar, pero podemos ser nuestros peores enemigos. Decimos que queremos algo o tenemos metas y sueños de progreso y felicidad, pero los derrotamos con lo que decimos o hacemos. Tienes que ser muy valiente para enfrentarte a esto, pero si quieres "trabajar" para ti, hazlo.

Una frase que escucho a menudo es "yo quiero". ¿De verdad lo quieres? Ahí empiezan los titubeos, las miradas raras, las dudas. Porque decimos que queremos algo, pero no ocurre. Es que si te buscas bien adentro, tú misma te estás derrotando. Si tienes dudas, no va a ocurrir. Para que tus deseos se realicen, tú tienes que saber de verdad lo que quieres. ¿Cómo te aseguras de que quieres lo que tú dices que quieres? Ya que los pensamientos a veces se los lleva el viento, para que te veas retratada, escribe lo que dices que quieres.

Luego divide el papel en dos columnas. En una escribe todo lo bueno que pasaría si tu deseo se hiciera realidad. En la otra columna escribe otras cosas que podrían ocurrir como consecuencia y no te gustarían mucho. Cuando deseamos algo, habrá resultados fabulosos, pero ocurrirán otros resultados no tan buenos que tendremos que manejar. No pienses demasiado cuando estés llenando los espacios. Fluye pensando y escribe hasta lo que te parezca más ilógico. Es importante que tu inconsciente fluya porque ahí es donde tienes los pensamientos y recelos de lo que puede causar tu deseo cumplido. Este ejercicio te va a tener la mente "a millón" porque vas a encontrar temores, expectativas, dudas y preocupaciones que no conocías de ti.

Pregúntate si estás dispuesta a manejar todas las consecuencias que descubriste. Aún las consecuencias positivas que escribiste, vas a preguntarte si las puedes manejar. Cuando pensamos en éxito profesional, una nueva pareja, tener un hijo, de primera intención pensamos que todo va a ser maravilloso. Nuestro sabio inconsciente aprecia lo bonito, pero sabe que todo lo bueno tiene también consecuencias y responsabilidades que pueden abrumarnos, cambiar nuestro estilo de vida y causar miedo. Aunque al final todo resulte bueno, siempre hay unas consecuencias menos fáciles y no estar segura de que podrías manejarlas puede causarte que tú misma derrotes la realización de tu deseo.

Una vez pones en papel todo ese auto-examen, lee bien. Vuelve a preguntarte si puedes manejar todas las consecuencias de tu deseo cumplido y piensa estrategias. Llegará el momento cuando te contestarás: "Sí, estoy dispuesta y lista para manejar todas estas consecuencias de mi deseo". Eso significa que ya lograste...

  1. Saber de seguro lo que quieres y cuando digas "lo quiero", de verdad lo quieres.
  2. Alinear tu mente, tu corazón y tu cuerpo a tus deseos. El concepto de mente-cuerpo-espíritu lo reconocen la medicina tradicional, la medicina alterna, la psicología y todas las doctrinas religiosas, incluyendo la cristiana. Tus deseos se realizan cuando toda tú deseas algo y trabajas para ese fin. Cuando deseas algo y no ocurre, una parte de ti está en duda y lo está saboteando con lo que dices, haces o piensas.

Ya sabes cómo estar segura de lo que quieres y estás dispuesta a afrontar todas sus consecuencias. Ahora escribe tus deseos para el Año Nuevo y espera con alegría un 2013 lleno de sueños cumplidos. ¡Feliz Año 2013!

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