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Si la discusión por la venta de armas en Estados Unidos tiene ya puesta la atención internacional, luego de la masacre del pasado 14 de diciembre en Newtown, Connecticut, que dejó 26 personas muertas, entre ellas 20 niños, esa misma reflexión deberá darse pronto en México y en los últimos días han empezado a darse voces de alerta.

Es verdad que en aquí no es tan fácil comprar armas de grueso calibre como sí lo es en EU. Sin embargo, en los últimos seis años, y luego de que Felipe Calderón Hinojosa desatara su guerra contra el narcotráfico, el acceso de ciudadanos comunes y corrientes a armamento ilegal se ha multiplicado.

Estados Unidos, por ejemplo, ostenta el récord de la mitad del gasto mundial en armamento pero, además, tiene la mayor tasa de propiedad de armas de fuego por habitante del mundo con 88.8 por cada 100 estadounidenses; esto es: alrededor de 300 millones de armas.

La obsesión de los gringos por las armas es tal que el segundo país con la mayor tasa de propiedad de armas de fuego por habitante es Yemen, con un distante 54.8.

De esta forma, se calcula que 41% de los estadounidenses tienen al menos un arma en su casa, y la mitad de los menores muertos y heridos por armas de fuego lo son en su propio hogar.

Pero en las últimas semanas, la muerte de inocentes por arma de fuego, también menores de edad, ha puesto en alerta a las autoridades.

En noviembre pasado, una bala perdida que provino del exterior del Cinépolis de Plaza Ermita Iztapalapa, en el Distrito Federal, privó de la vida al niño Hendrik Cuacuas, de 10 años, de acuerdo con los peritajes realizados por la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF). La bala fue disparada el pasado 2 de noviembre afuera del complejo cinematográfico.

La misma PGJDF confirmó que, producto de las investigaciones, un empleado de mantenimiento entregó a los peritos, un total de 16 elementos balísticos, encontrados en diferentes fechas en el techo de ese mismo Cinépolis, Plaza Ermita.

Pero como Hendrick, decenas de niños fallecieron este año en hechos violentos y por herida de arma de fuego: desde tiroteos entre pandillas, entre las fuerzas armadas y grupos criminales, y hasta en escuelas.

Ayer, el delegado de Iztapalapa –demarcación que es considerada la de mayor índice de criminalidad en el DF–, Jesús Valencia Guzmán, convocó a la población a acudir este lunes 24 de diciembre al atrio del Santuario del Santo Sepulcro, al arranque formal del programa “Por tu familia, desarme voluntario”.

Este programa, que es respaldado por el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera Espinosa, ofrece beneficios económicos y en especie, como bicicletas, juguetes y tablets, a los capitalinos que decidan entregar de manera voluntaria cualquier tipo de arma que tengan en su poder.

El mismo Mancera Espinosa ha dicho que ese operativo se ampliará a todo el DF. Desde su cuenta de Twitter [@ManceraMiguelMX] ha difundido: “Estimado vecino: nuestra ciudad no puede permitir más actos de violencia, por ello te invitamos a colaborar en el programa No te Armes, Desarme Voluntario”.

En este esfuerzo no sólo se han involucrado el jefe delegacional y el titular del GDF, sino también la Sedena, las secretarías de Desarrollo Social y de Seguridad Pública capitalinas, el Consejo Ciudadano de Seguridad Pública, así como representantes de la Iglesia Católica.

Y esa misma lucha por desarmar a los mexicanos se ha dado en otras ciudades del país. Ayer, el alcalde de Ciudad Juárez, Chihuahua, Héctor Murguía Lardizábal, informó que policías municipales han incautado más de 37 mil cartuchos y consignado durante el presente año, a 500 potenciales gatilleros en portación de armas de fuego.

En esta tarea para inhibir la violencia y disminuir los hechos delictivos en esa ciudad fronteriza, fueron consignadas 500 personas, de las cuales, 123 portaban armas del tipo AK-47, además de granadas de fragmentación.

Para ello, dijo Murguía Lardizábal, la participación ciudadana ha sido vital, pues en su mayoría las detenciones se lograron a partir de denuncias telefónicas anónimas, lo que da cuenta del interés de la sociedad por recuperar la paz. El debate por el desarme entre los mexicanos va creciendo en la medida que los propios ciudadanos se involucran con este problema. No somos Estados Unidos, pero no queremos tragedias por tiroteos masivos como las que se han visto allá durante todo este año.

Este 24 de diciembre, en vísperas de la Navidad, es un buen momento para reflexionar sobre el tema en todos los rincones del país.

Publicado originalmente por SINEMBARGO.MX.

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