Aunque la economía de Estados Unidos tal vez no se va a recuperar completamente en 2013, en algunos sectores se verán mejores resultados como en los precios de la vivienda y en el empleo.

En el 2012, muchos tocaron fondo en materia económica y aunque eso ha sido negativo ahora se convierte en una razón para pensar que en 2013, se empezará a ver la esperada recuperación.

“La economía no se va a recuperar pronto, pero a mediano plazo soy optimista sobre la economía de Estados Unidos”, dijo a HuffPost Voces Cem Karayalcin, profesor de economía de la Florida International University con sede en Miami.

Una de las principales razones para el optimismo se nota en el sector inmobiliario. Después de varios años de crisis los precios de las casas empezaron de nuevo a subir en el segundo semestre del 2012, los embargos hipotecarios han disminuido y han aumentado los flujos de dinero de inversionistas internacionales interesados en las oportunidades de compra de propiedades en algunas ciudades de Estados Unidos. En 2013 está tendencia podría consolidarse y se convertiría en un impulso importante para la economía en general.

La economía seguirá lenta
Todo parece indicar que lo peor de la recesión terminó en 2012. Para el 2013 las proyecciones de diversas entidades apuntan a que la producción de bienes y servicios o PIB de Estados Unidos crecerá en 2013 aunque en tasas moderadas. Según proyecciones de la Reserva Federal el crecimiento del PIB en 2013 estará entre 2.5% y 3%. Según las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) el crecimiento de PIB de EE.UU. estará cercano al 2.5%. Es decir, en 2013 aun no se verá una rápida recuperación, pero será al menos un año de crecimiento económico y no de recesión.

La amenaza del abismo fiscal
Las proyecciones sobre el desempeño de la economía de Estados Unidos dependen en gran medida de que se logre un acuerdo sobre el llamado abismo fiscal que se refiere a una serie de nuevos impuestos y recortes de gastos que entrarían en vigencia en 2013. Si el Congreso y el Presidente no llegan a un acuerdo el impacto sobre el crecimiento y el bolsillo de los ciudadanos es grande. Lo más deseable es que se produzca un acuerdo entre los últimos días de 2012 y los primeros días de 2013.

El empleo mejora a paso lento
El empleo tendrá dos impulsores importante en 2013: por un lado el crecimiento de la economía hará que se generen más empleos. El otro motor del empleo podría ser la construcción si el sector inmobiliario sigue recuperándose como se espera. De todas maneras con un crecimiento del PIB de 2% la economía se demorará en volver a las tasas de desempleo anteriores a la crisis de 5% o 6%.

La inflación no será un problema
El aumento de los precios de los bienes y servicios o inflación no parece ser una amenaza en el 2013 ya que se espera que la economía siga un poco lenta. La inflación en 2013 posiblemente estará de nuevo en un rango de entre 1,5% y 2% anual.

El dinero continuará barato
Se espera que las tasas de interés continúen bajas porque esa seguirá siendo el arma principal de la Reserva Federal para estimular la economía. Esto indica, por ejemplo, que continuarán las buenas condiciones para comprar casa y financiarla con un préstamo a 30 años a una tasa tal vez inferior al 4%. Es por esta razón que se espera que el 2013 sea un buen año para la vivienda.

Estabilidad en la gasolina
El precio del galón de gasolina seguirá estable en 2013 y con una tendencia a la baja. De acuerdo con proyecciones del Departamento de Energía de Estados Unidos, el precio promedio del galón de gasolina estará en $3.43 en 2013, lo que estará un poco por debajo del promedio de 2012 que fue de $3.63. Existe, sin embargo, el temor de que los problemas políticos del Medio Oriente se agudicen lo que elevaría los precios del petróleo y los combustibles en general.

El 2013 puede ser el año de la vivienda
Todas las condiciones están confluyendo para impulsar una recuperación del sector inmobiliario: el desempleo está cediendo, están disminuyendo los embargos hipotecarios (foreclosures) y las tasas de interés de las hipotecas están en niveles históricamente bajos.

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  • John Boehner

    El veterano político republicano se convirtió en el nuevo presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Es un legislador pragmático que reconoce que el gobierno necesita más ingresos, pero su bancada en la Cámara no está de acuerdo. En el verano de 2011, Boehner casi obligó a la nación a dejar de pagar su deuda porque no pudo lograr los votos necesarios para aumentar los impuestos.

  • Presidente Barack Obama

    El Presidente Barack Obama encapsula, en su segundo término en la Casa Blanca, la esquizofrenia nacional sobre el presupuesto. Presidió el mayor déficit de la historia, entre ellos un gran estímulo fiscal, rescates de la industria automotriz, y la ampliación de la red de seguridad. El debate sobre gastos públicos es interminable. Los opositores del Presidente creen que en los primeros cuatros años de su mandato tuvo la posibilidad de llevar al país a una mejor situación económica.

  • Grover Norquist

    Como jefe de una poderosa organización de cabildeo y financiamiento de campañas, Nosquist casi que obligó a cada republicano que se encontraba al frente de un cargo público a no subir impuestos bajo ninguna circunstancia. Si alguién declinaba a hacerlo o violaba el juramento, el desafío al que se enfrentaba era monumental. La amenazó funcionó, al menos por un tiempo, según los expertos. Norquist fue una pieza clave de lograr un acuerdo presupuestario entre demócratas y republicanos en los dos últimos años. Los demócratas insistieron en que cualquier plan para equilibrar el prepuesto debía incluir más ingresos así como el recorte de gastos, los republicanos se opusieron a cualquier variante que condujera al aumentos de impuestos.

  • Alan Greenspan

    Alan Greenspan fue el presidente de la Reserva Federal entre 1986 y 2006. Según los expertos en economía, uno de sus errores fue cuando en el 2001 le dijo al Congreso que lo peor que se podía hacer era pagar la deuda porque eso conduciría a destruir el mercado de bonos y a perder el control.

  • Bill Clinton

    Al final de su presidencia, Clinton y su administración dejaban la Casa Blanca con un superávit de 559.000 millones de dólares y una aprobación de su gestión del 66%, la más alta para un presidente de Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial. El expresidente Clinton dio a entender que crear un superávit era fácil.

  • Arthur Laffer

    El economista Laffer fue el autor y el que demostró que se podía tener comida gratis y el defensor de que la reducción de impuestos aumentaría los ingresos fiscales. Responsable de la cobertura intelectual para aquellos consevadores que querían el recorte de impuestos, pero a la vez no quiere ser visto como responsable de ésto.

  • Dick Cheney

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  • George W. Bush

    Nadie es más responsable de la acumulación de la deuda actual que Bush. En su campaña presidencial en el 2000 prometió reducir los impuestos con el fin de evitar el pago de la deuda nacional. Y cuando la recesión del 2001 llegó, dijo que los recortes de impuestos reactivarían la economía. Cuando la economía no revivió, redujo los impuestos un poco más.

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