Ese es el dilema de la mujer porque, no importa lo que decida, la critican. Es la polémica que desató la que dijo que Ann Romney nunca había trabajado porque se quedó en su casa criando cinco hijos. Y es un insulto decirle a cualquier mujer que criar y ocuparse del hogar no es trabajo... ¡No! Son más de siete trabajos en uno, 24/7. No obstante, también se desaprueba que la mujer trabaje fuera del hogar y tenga empleos de mucha responsabilidad porque, alegadamente, descuida el hogar y a los hijos.

Mujeres entrevistadas por el Working Mother Research Institute revelaron que su razón principal para trabajar es el ingreso que su familia necesita. Sin embargo, un estudio realizado por la Dra. Sarah Damaske sobre la mujer en la fuerza laboral, agrega otras motivaciones: una paga justa en un lugar donde pueda avanzar en su carrera, se le dé reconocimiento y respeto, se sienta realizada y pueda tener un buen balance entre su empleo y su familia.

Tantas luchas para proteger los derechos femeninos no han podido establecer el derecho de la mujer a escoger lo mejor para ella y su familia, sin que la desaprueben de cualquier manera. ¿Cuáles son las verdaderas razones por las que las mujeres se emplean?

  • Necesitan dinero para cubrir sus gastos. Hoy día, aunque la mujer esté casada y el hombre trabaje, con frecuencia un solo ingreso no basta para cubrir gastos, y mucho menos alcanza para darse gustos o pagar gastos extraordinarios. Las cifras se multiplican con el número y edades de los hijos.
  • El 85 por ciento de las mujeres con posgrado trabajan, igual que el 80 por ciento de las que tienen bachillerato y el 68 por ciento de las graduadas de escuela secundaria. Eso nos dice tres cosas. Las mujeres que deciden estudiar tienen aspiraciones profesionales y/o económicas. Otras necesitan trabajar y consiguen trabajo porque estudiaron. Otras, después de gastar en una educación y tener a cuestas los préstamos estudiantiles, tienen que trabajar para saldarlos y recuperar su inversión de tiempo y dinero.
  • Las dinámicas de las parejas han cambiado mucho. El hombre antes se consideraba proveedor principal obligado y único, y lo suyo era de todos. Ya no ocurre así. La mujer tiene que asegurarse un presente y un futuro.
  • La prensa, los medios sociales y la familia nos recuerdan a diario lo impredecibles y sorpresivas que pueden ser las decisiones masculinas. Conocemos historias de mujeres que no trabajaron fuera o hicieron de lado su carrera por su matrimonio y su familia, para que el marido la dejara sin sustento después de 20, 30, 40 años de matrimonio. Aunque muchas mujeres no lo expresen, sienten un temor consciente o inconsciente, o tienen una madre o amiga recordándoles que se preparen por si las dejan. Si ya están en la fuerza laboral o son profesionales, el impacto es menor.
  • La alta incidencia en violencia doméstica, a menudo de expresión súbita e inesperada, obliga a la mujer a depender menos económicamente.
  • Algunas mujeres no tienen personalidad de madres de tiempo completo; no saben convivir con niños 24/7 sin que peligre su estabilidad emocional. La sociedad no aprueba este hecho, pero muchas son mejores madres y más pacientes si trabajan a tiempo parcial o completo, y disfrutan de sus hijos al llegar al hogar.

De acuerdo con las presiones que recaen sobre las mujeres, son las razones para emplearse fuera del hogar.

CUÉNTANOS, ¿CUÁLES SON LAS TUYAS?

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  • <strong>Por Ofelia Perez</strong> Mujer "maravilla", empieza por dejar atrás tus ínfulas de mujer perfecta en multitareas y busca tu verdadera liberación con estos tips. <strong>1.</strong> Pídele ayuda a tu pareja.

  • <strong>2.</strong> Creen una dinámica de trabajo de equipo. Involucren a sus hijos según las edades.

  • <strong>3.</strong> Alternen las responsabilidades relacionadas con los hijos, como el transporte, la supervisión de las tareas, el "corre y corre" de materiales de proyectos y otras.

  • <strong>4.</strong> Compartan las tareas del hogar a base de lo que a cada cual le disgusta más hacer, de manera que cada cual haga lo que menos le disgusta. En la casa hay tareas que disgustan a todos, pero hay que hacerlas. Altérnenlas. El propósito es que se completen las tareas, sin que ninguno de los dos se sienta recargado ni abrumado.

  • <strong>5.</strong> Observen en qué gastan el dinero y decidan asignar una cantidad para contratar a alguien que limpie la casa. A veces gastamos $60 o $70 sin darnos cuenta. Invertirlos en alguien que limpie la casa redime las energías para cosas más importantes.

  • <strong>6.</strong> Echa a un lado la vieja idea de que tu esposo, "hombre al fin", no tiene la habilidad para hacer las cosas como tú las haces. Arriésgate a que las haga. Celébralo cuando lo haga bien e instrúyelo (no te burles ni regañes) para que lo haga mejor.

  • <strong>7.</strong> Escucha sugerencias. Muchos hombres son buenos en logística y en simplificar tareas.

  • <strong>8.</strong> Comparte las decisiones y recibe nuevas ideas. A tu pareja le va a gustar participar en todo (que es la verdadera vida de pareja) y quién sabe de cuánta carga te puedes liberar).

  • <strong>9.</strong> Invítalo a coordinar sus salidas contigo o las familiares, hacer reservaciones y resolver detalles, en vez de hacerlo tú. Sugiere opciones específicas y dale seguimiento, pero déjale a él las gestiones.

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  • Cuando alguno de los dos trabaja jornadas muy largas

    Es entendible que en ocasiones tengan que trabajar horas extras o asistir a reuniones importantes que traspasan los horarios regulares de oficina, pero de alguna manera deben tratar de evitar que esto se vuelva una regla. Si siempre salen tarde del trabajo, llegarán a casa cuando la otra persona ya haya cenado por su cuenta e incluso tal vez haya decidido irse a dormir. Si esta dinámica se convierte en su día a día, llegará un momento en el que quien siempre está solo en casa, se canse y aburra de esperarles sin sentido. Dos cosas podrán suceder: un reclamo en tono de pelea surgirá, o bien, se dará un alejamiento con toda la indiferencia del mundo.

  • Cuando trabajan hasta en fines de semana

    Cuando el trabajo se vuelve más demandante cada vez y de poco en poco les va siendo inminente ocupar hasta sus días de descanso para resolver pendientes laborales, la oportunidad de disfrutar los ratos de ocio juntos desaparece. Aquel que sí puede descansar los fines de semana, será el único que asista a las reuniones familiares o con amigos. Sólo uno de ustedes irá al club, a pasear al perro o al cine, y pronto, se volverá prácticamente en una persona soltera. Sentirse abandonado de esa manera sólo hará que el amor se diluya.

  • Cuando el trabajo genera malhumor y estrés

    Cuando alguien tiene problemas en la oficina o demasiada carga de trabajo, todo el tiempo estará hablando o quejándose de ello. Cuando el trabajo se vuelve el único tema de conversación entre ustedes, o alguno pasa todo el tiempo atendiendo llamadas o correos electrónicos de la oficina, la situación se vuelve incómoda y aburrida. Aunque pasen tiempo juntos, la relación no se enriquecerá en absoluto, y por el contrario, se volverá una carga para el que sirva de confidente.

  • Cuando no hay energía para el romance

    Cuando por fin se liberan y dejan de pensar en el trabajo, la energía que les queda es mínima. Ven tele y se quedan dormidos, platican y parecen zombies... y en la cama, nunca hay vitalidad para una sesión de sexo. ¿Crees que esto no acabará con la paciencia de tu pareja? Están juntos para compartirlo TODO, y si bien es cierto que ambos deben ser comprensivos y entender que el trabajo es importante, no pueden dejar de lado los cariñitos y los instintos más básicos.

  • Cuando la presión del trabajo afecta su salud

    Todo el estrés que genera el trabajo, tiene repercusiones físicas: el sistema endocrino se ve afectado, aumentan el estrés y la ansiedad, se incrementa el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares (infartos, anginas de pecho, hipertensión), insomnios, trastornos urinarios... ¿Qué tal te suena esto? Si enfermas, tu pareja tendrá todo el derecho de decirte: "te lo dije". Una cosa es estar juntos en la salud y en la enfermedad, pero otra es tener que atender los achaques que la obsesión por el trabajo pueda provocar en alguno de ustedes sólo por la necedad de no querer liberarse un poco de él.

  • Lo que debe hacer el que sufre el abandono:

    Se debe decir lo que se siente, hacer evidente lo que afecta. "Estoy triste", "necesito que algo cambie", "necesito pasar tiempo de calidad contigo". Si no te haces escuchar, tu pareja podría ni enterarse de que hay un problema entre ustedes. No se vale que te calles lo que te molesta y un día, de buenas a primeras, simplemente te alejes y termines la relación.

  • Lo que debe hacer el trabajador compulsivo:

    Aunque no lo creas, la solución está en ti. Por muy demandante que sea tu trabajo, tú, tus compañeros y jefes, entienden que también tienes vida personal. La salud de tu relación de pareja puede ser el motor para el resto de tu vida, así que no la sacrifiques en nombre del trabajo. Debes encontrar tiempo para pasar tiempo de calidad con tu pareja. Escucha y sé sensible o a lo que la otra persona siente y no des por hecho que estará a tu lado siempre sin importar que la ignores.