El milagro que cambiará de negro a blanco tu vida cotidiana será posible si tienes fe desbordada como los increíbles relatos que te contamos.

¿Podemos hacer un milagro propio personal?

¿Un milagro que cambie de negro a blanco nuestra vida cotidiana? Mira las respuestas aquí:

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  • Por Diana, la astróloga

    Sí, es posible. Esta afirmación que parece un derroche de optimismo en realidad es un hecho probable y casi científico. Lo divino siempre actúa a través de nosotros mismos. Los milagros indefectiblemente parten de nuestro interior, es decir del alma que Dios nos ha dado. En la vida cotidiana se manifiesta a través de nuestras acciones. "Milagrosamente" las fuerzas divinas superiores están instaladas en nuestras vidas y accionan a causa de nuestra fe. En un mundo que parece un tanto perdido, la esperaza y la fe se convierten en palabras demasiado abstractas, pero hay un mundo mejor formado por personas que sin llegar hacer absolutamente puras, luchan para que la esperanza y la fe no sean solo palabras.

  • La Virgen que cuida enfermos

    "Fui durante muchos años enfermera del turno de la noche en el Hospital Ángeles de la ciudad de México D.F. En el invierno del 76 durante una noche de tormenta en la que me tocó estar de guardia, los pasillos del hospital se veían muy solitarios y había en el aire una especie de intranquilidad. De pronto, veo salir de una habitación a una mujer vestida con ropas azul claro y con una larga trenza rubia que parecía iluminar la oscuridad del pasillo. No sé por qué tuve un extraño impulso y la necesidad de acercarme y tocarla, entonces ella me miró con los ojos más dulces que he visto en mi vida, y me dijo con una voz melodiosa: "no te preocupes, Laura, tus pacientes estarán muy bien" (sigue la historia...)

  • La Virgen que cuida enfermos

    Luego la deliciosa mujer se perdió en los cuartos del ala azul. Lo maravilloso de esta experiencia fue que cuando le comenté lo sucedido a una de las enfermeras más antiguas del turno de noche, ella me dijo con toda naturalidad que esa mujer de la trenza rubia era la Virgen que paseaba por las habitaciones durante las noches de tormenta para traer tranquilidad a las personas internadas. Desde esa noche creo absolutamente en los milagros y espero siempre volverme a encontrar con la divina Virgen que sabía mi nombre y que acarició mi corazón". Este testimonio pertenece a la enfermera Laura Alcuza, residente del DF.

  • La Virgen sana enfermos

    Existen muchos relatos en los cuales la Virgen María se aparece para traer paz al alma de las personas que sufren. Se dice que los caminos de Dios son insondables y que él y Cristo accionan a través de nosotros mismos. Un periodista argentino que falleció el año pasado llamado Víctor Sueiro recorrió durante años el mundo buscando testimonios sobre milagros. En unos de los pasajes del libro "Milagros más que nunca", el escritor relata las vivencias de la madre de un niño desahuciado que le pidió a la Virgen la salvación de sus hijos. Y ella les concedió los milagros. Uno de los relatos más impresionantes es el de la doctora Achaval. Ella tenía a su niño internado en la sala de oncología del hospital Gárrajan de la ciudad de Buenos Aires. "Mi Danielito tenía un cáncer terminal. Todos habían perdido la esperanza y esperaban que en cualquier momento mi niño se fuera (sigue la historia...)

  • Angelito cuida enfermo

    Extrañamente y a pesar de mis grandes conocimientos en el terreno médico, yo era la única de la familia que conservaba la esperanza y que interiormente sabía que había una pequeña posibilidad para mi hijo. Esa tarde en la que todos lo lloraban como si ya se hubiera muerto, dejé a mi Danielito solo y fui hasta la capilla del hospital a prometerle a Dios que si salvaba a mi niño, yo entregaría mi vida para curar a todos los chicos enfermos. Volví caminando y en el pasillo me encontré con los seres que lo amaban muy desesperados. Entonces con la mayor seguridad del mundo les prometí que Daniel no iba a morir y así fue. Mi muchacho ahora tiene 30 años y ya me dió 2 nietos. Esa tarde en que su salvación parecía imposible, cuando entré a su habitación él estaba despierto. Me dijo con su vocecita de duende que en sueños lo había visitado un ángel y que entre caricias y sonrisas lo hizo sentir mejor. A partir de la milagrosa salvación de mi hijo nunca dejé de poner a mis pacientes en la manos me Dios y los resultados están a la vista. Soy una doctora muy exitosa. Les cuento que mi Daniel también es un maravilloso médico pediatra".

  • Milagros del ángel guardián

    Los milagros que Dios, la Virgen y Cristo realizan a través de nuestra propia fe se dan de manera mágica e inesperada. Miriam del Hospital Alemán relata lo siguiente: "Era una noche de tormenta y yo dormía junto a una ventana. En un momento en el que la lluvia y el viento eran muy fuertes, de pronto, me levanté de la cama como impulsada por una fuerza superior y vi con desesperación como el cristal de la ventana se rompía y los vidrios caían como puñales sobres las frazadas. Entonces supe que mi Ángel guardián y que mi fe inquebrantable en él me habían salvado de quedar debajo de los vidrios en punta". Generalmente, la gente viene a mi consultorio a contarme sus historias, y en sus dichos a veces hay muchos relatos fantásticos. No tengo el espacio suficiente para contarles mis experiencias pero sí puedo decirles que el milagro es posible y que nosotros mismos somos sus artífices.

  • Milagros de la vida cotidiana

    En un edificio del barrio de Caballito de la Cuidad de Buenos Aires un niño cayó del noveno piso por el hueco del ascensor cuando los vecinos, su madre y el portero corrieron desesperadamente a buscarlo en la planta baja, lo encontraron un poco asustado, pero perfectamente sano y milagrosamente lúcido, entonces el niño llamado Brian con voz muy temblorosa les dijo que antes de llegar al suelo lo había sostenido "un colchoncito de plumas y que en el aire se sentía un perfume muy rico". ¿Fue un ángel? o ¿fue la Virgen? , ¿quién sabe?, pero por las dudas no nos olvidemos del milagro de la fe que definitivamente lo mejora todo en la vida.

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  • Por Diana, la astróloga

    Hay fechas especiales, en las que la ausencia de nuestros seres queridos se siente más que nunca. Son fechas para recordar, son fechas para estar en paz con nuestras emociones. Recordar a nuestros seres queridos con amor y con serenidad le hace bien a nuestro corazón.

  • "No puedo creer que esté muerto, simplemente no puedo creerlo". Es lo primero que nos pasa por la cabeza cuando algún ser querido ya no está. Ese momento de negación, en el que nos cuesta pensar que esa persona ya no formará parte de nuestras vidas, no por lo menos de la manera que conocemos, nos paraliza. Hay un contacto íntimo entre el amor y la muerte, es algo que no podemos evitar, la persona física puede morir, pero no el amor que sentimos por ella.

  • Independientemente de las creencias religiosas de cada uno, todos reflexionamos acerca de lo que nos espera, o no, después de la muerte. ¿Existe el más allá? ¿Dónde van las almas? ¿Acaso podemos reencarnar y comenzar de nuevo? Cada uno de nosotros posee sus ideas al respecto.

  • Expresar nuestras emociones es importante en estas fechas, y creo que también es importante hacerlo en nuestros propios términos. Algunos elegirán lo tradicional de las plegarias, el altar para los seres queridos, o las visitas al cementerio; otros, compartirán anécdotas de los que han partido con otras personas queridas. Para algunos puede ser un llanto silencioso, mirar fotografías de tiempos felices, para otros, tal vez danzar bajo la lluvia. Lo importante es expresarse y poder liberar esa energía de nuestros corazones.

  • A veces nuestra falta de fe, nuestra pobreza en lo espiritual es tan grande, que tomamos la muerte como una pérdida, pero la realidad es que en el mismo instante que sobreviene la muerte, el Ser sigue vivo, abierto a nuevas experiencias. Abandonar este plano no es malo para quien se va, sino para quien se queda y debe luchar contra el dolor por la ausencia. Somos almas que transitan brevemente por una experiencia humana, y que luego continuamos transitando otro camino, debemos recordarlo.

  • Muchas personas desearían comunicarse con sus muertos, pero, ante la tentación de llamarlos de alguna manera, debemos recordar que las personas que mueren tienen un camino, y deben continuarlo. Tratar de involucrarlos en nuestros asuntos es una manera de hacerlos volver hacia atrás, lo cual no es positivo, especialmente para ellos.

  • Lo más saludable es recordarlos con cariño, orar por su bienestar y para que se sientan seguros en su nuevo estado, alentarlos con nuestro amor para que sigan su trayectoria, porque hay itinerarios superiores que deben ser cumplidos. Finalmente cuando llegue también nuestro momento, iremos a su encuentro con felicidad, porque la vida no tiene límites, sólo espacios diferentes. "La muerte no es más que un cambio de misión": Tolstoi

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