El veredicto que declaró inocentes a 13 acusados en un sonado caso de esclavitud sexual ha provocado indignación en toda Argentina, con protestas callejeras y exigencias de juicio político contra los tres jueces que tomaron la determinación.

Las 13 personas estaban acusadas de secuestrar a una joven madre, desaparecida en 2002, y de obligarla a trabajar como prostituta para clientes adinerados en burdeles de las provincias.

Muchos ciudadanos y organizaciones consideraron que el fallo representa un revés en los esfuerzos de Argentina por combatir el tráfico sexual. Esas iniciativas se fortalecieron después de que la madre de la víctima, por su propia cuenta, comenzó a investigar el paradero de su hija desaparecida.