NUEVA YORK.- La Casa Blanca reconoció este viernes que de no llegarse a un acuerdo con los republicanos para balacear el presupuesto federal y caer en el “precipicio fiscal” que obligaría al aumento de impuestos y la reducción del gasto público, las peores consecuencias la sufrirían los hispanos.

"El hecho es, si actualmente una familia hispanoamericana simplemente no puede pagar un aumentos de impuestos, qué pasará si el Congreso no actúa," advirtió Cecilia Muñoz, directora del Consejo Nacional de Políticas Domésticas de la Casa Blanca, en un comunicado al que tuvo acceso HuffPost Voces.

Muñoz citó por ejemplo, si una familia hispana mediana de cuatro miembros vería aumentar sus impuestos sobre la renta en 2.200 dólares, sería “asombroso”, por cuanto, el 99 por ciento de las familias hispanas se verán afectadas.


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Entre el miércoles y jueves la Casa Blanca celebró sendas reuniones con líderes nacionales hispanos y afroamericanos para ponerlos al tanto de las negociaciones que lleva el presidente Obama con el líder de la mayoría republicana del Congreso John Boehner.

En Nueva York la eventualidad de no lograrse un acuerdo, las consecuencias serían desastrosas particularmente para las familias más pobres.

Un informe revelado este jueves por el contralor estatal Tom DiNapoli establece que de producirse el “precipicio fiscal”, más de 200 millones de dólares en recortes a programas de educación, 137 millones de dólares a los programas de salud y servicios humanos y cientos de millones más en vivienda federal, transporte y otras áreas de la asistencia, constan entre los primeros rubros a ser eliminados.

Aunque Obama ha dicho que cree que se puede lograr un acuerdo con base en un plan balanceado, se mantiene firme en aumentar las contribuciones de quienes tienen ingresos sobre los 250,000 dólares anuales.

"Es inaceptable que algunos republicanos en el Congreso se empeñen en tener a la clase media como rehén simplemente porque rechazan subir los impuestos a las familias más adineradas de Estados Unidos”, dijo el presidente esta semana, al tiempo de convocar a quienes estén de acuerdo con él, a ayudarle.

“Obama debe recordar que nosotros hicimos nuestra parte al reelegirlo. Ahora es tiempo de mostrar el liderazgo que tiene y defender a la clase trabajadora”, sostuvo Ricardo Mello, de United, una organización de estudiantes hispanos del sistema universitario de Nueva York, CUNY.

Este viernes, una nueva ronda de conversaciones entre Obama y Boehner terminó sin resultados concretos.

"Si el presidente no está de acuerdo con nuestra propuesta, creo que tiene una obligación con las familias y las pequeñas empresas de ofrecer un plan propio, un plan que podríamos aprobar ambas cámaras del Congreso. Estamos listos y deseosos de hablar con el presidente acerca de dicho plan", destacó el líder republicano en una comunicación escrita emitida al término de la reunión.

El Consejo Nacional de la Raza (NCLR por sus siglas en inglés), una de las organizaciones hispanas que ha estado siguiendo de cerca las conversaciones emitió una declaración en la que expresó su preocupación.

“El no llegar a un acuerdo tendría graves consecuencias para todos los estadounidenses, con la posibilidad de descarrilar la recuperación económica y contraer el crecimiento de empleos”, aseveró la entidad.

El plan del presidente Obama se sintetiza en un aumento de impuestos que alcanzaría los 1.6 billones de dólares en los próximos 10 años, 50.000 millones en nuevos gasto y suprimir el control que tiene actualmente el Congreso sobre el aumento en la deuda pública nacional.

“Balanceando el presupuesto sobre las espaldas de los pobres, los trabajadores, y la clase media solo nos llevará a abrir aún más las desigualdades que ya existen para la comunidad hispana y otras comunidades minoritarias en este país,” dijo Janet Murguía, presidenta y gerente general de la NCLR.


De su parte los republicanos desean a toda costa mantener las tributaciones de los ricos en los índices de la administración Bush y proponen incrementar los impuestos hasta un tope de 800 mil millones en la próxima década.

De acuerdo con la NCLR, la oficina de presupuesto del Congreso calculó que el ‘precipicio fiscal’ regresará la tasa de desempleo a un 9 por ciento al nivel nacional. De acuerdo a esta organización, los hispanos tienen una tasa de desempleo de 10 por ciento al momento y “no pueden aceptar acciones irresponsables que vuelvan a llevar a nuestra economía a una recesión”.

"No hay nadie en Estados Unidos que no vaya a ser afectado por el abismo fiscal. Estamos hablando sobre miles de dólares que se agregarán a la carga de las familias de clase media que ya ahora mismo están sobrecargadas. Y lo que el Gobierno llama gasto discrecional, es absolutamente esencial para nuestra comunidad", dijo Hillary Shelton de la Asociación Nacional para el Avance de la Gente de Color (NAACP por sus siglas en inglés)
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El “precipicio fiscal” obligaría a drásticas reducciones a programas clave como el Medicaid, Medicare, los créditos a los impuestos por los ingresos percibidos, la supresión de las extensiones de desempleo y otras coberturas del sistema de seguridad social, de las que dependen en gran medida las minorías.

De allí que los líderes hispanos se muestran más que impacientes mientras se acerca el 31 de diciembre, la fecha límite en la que debe lograrse un acuerdo.

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  • John Boehner

    El veterano político republicano se convirtió en el nuevo presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Es un legislador pragmático que reconoce que el gobierno necesita más ingresos, pero su bancada en la Cámara no está de acuerdo. En el verano de 2011, Boehner casi obligó a la nación a dejar de pagar su deuda porque no pudo lograr los votos necesarios para aumentar los impuestos.

  • Presidente Barack Obama

    El Presidente Barack Obama encapsula, en su segundo término en la Casa Blanca, la esquizofrenia nacional sobre el presupuesto. Presidió el mayor déficit de la historia, entre ellos un gran estímulo fiscal, rescates de la industria automotriz, y la ampliación de la red de seguridad. El debate sobre gastos públicos es interminable. Los opositores del Presidente creen que en los primeros cuatros años de su mandato tuvo la posibilidad de llevar al país a una mejor situación económica.

  • Grover Norquist

    Como jefe de una poderosa organización de cabildeo y financiamiento de campañas, Nosquist casi que obligó a cada republicano que se encontraba al frente de un cargo público a no subir impuestos bajo ninguna circunstancia. Si alguién declinaba a hacerlo o violaba el juramento, el desafío al que se enfrentaba era monumental. La amenazó funcionó, al menos por un tiempo, según los expertos. Norquist fue una pieza clave de lograr un acuerdo presupuestario entre demócratas y republicanos en los dos últimos años. Los demócratas insistieron en que cualquier plan para equilibrar el prepuesto debía incluir más ingresos así como el recorte de gastos, los republicanos se opusieron a cualquier variante que condujera al aumentos de impuestos.

  • Alan Greenspan

    Alan Greenspan fue el presidente de la Reserva Federal entre 1986 y 2006. Según los expertos en economía, uno de sus errores fue cuando en el 2001 le dijo al Congreso que lo peor que se podía hacer era pagar la deuda porque eso conduciría a destruir el mercado de bonos y a perder el control.

  • Bill Clinton

    Al final de su presidencia, Clinton y su administración dejaban la Casa Blanca con un superávit de 559.000 millones de dólares y una aprobación de su gestión del 66%, la más alta para un presidente de Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial. El expresidente Clinton dio a entender que crear un superávit era fácil.

  • Arthur Laffer

    El economista Laffer fue el autor y el que demostró que se podía tener comida gratis y el defensor de que la reducción de impuestos aumentaría los ingresos fiscales. Responsable de la cobertura intelectual para aquellos consevadores que querían el recorte de impuestos, pero a la vez no quiere ser visto como responsable de ésto.

  • Dick Cheney

    Mientras Bush estaba ocupado cortando impuestos, Cheney estaba ocupado planeando la guerra contra el terrorismo. Aseguró que por primera vez en la historia, se envíaron militares a batalla sin aumentar los impuestos en el país. Añadió billones a la deuda.

  • George W. Bush

    Nadie es más responsable de la acumulación de la deuda actual que Bush. En su campaña presidencial en el 2000 prometió reducir los impuestos con el fin de evitar el pago de la deuda nacional. Y cuando la recesión del 2001 llegó, dijo que los recortes de impuestos reactivarían la economía. Cuando la economía no revivió, redujo los impuestos un poco más.

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