LOS ANGELES, California.- Diego Quintanilla, un peligroso pandillero salvadoreño que escapó de una prisión en su país natal, donde cumplía una sentencia de cadena perpetua por asesinato fue repatriado y entregado por las autoridades del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) a sus contrapartes de El Salvador.

Quintanilla, de 29 años de edad, fue repatriado a bordo de un vuelo chárter, coordinado por agentes de Operaciones de Ejecución de Remociones (ERO, por sus siglas en inglés) y de Operaciones Aéreas (IAO), quienes lo entregaron a oficiales de la Policía Nacional de El Salvador y la Interpol.

Según autoridades del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE), Quintanilla es un reconocido miembro de la pandilla de la Calle 18 en Estados Unidos y de la Mara 18 en El Salvador. Estaba cumpliendo una condena por asesinato e intento de asesinato en una cárcel de Cojutepeque, Cuscatlán, situada a unos 40 kilómetros al este de la capital salvadoreña, en agosto de 2006.

Supuestamente, Quintanilla y otros 36 miembros de la Mara 18 se escaparon del penal de Cojutepeque, en 2006. Esta fuga ha sido considerada como la más grande en un centro penal salvadoreño y por la cual fue separado de su cargo Jesús Vargas, exdirector de la penitenciaría.

Posterior a su escape, las autoridades salvadoreñas emitieron una orden de captura contra Quintanilla y los demás reos fugados. De este hecho fueron notificadas las autoridades de Interpol.

“El mensaje que queremos enviar a los criminales es que vamos a proteger nuestras fronteras y no permitiremos que las crucen”, dijo Virginia Kyce, portavoz de ICE. “Todos los criminales que sean aprehendidos serán enviados a sus países de origen para que paguen por sus delitos y más en este caso donde [Quintanilla] era un asesino fugitivo”.

Vestido con pantaloncillos cortos, una camiseta blanca y con el pelo rapado, Quintanilla fue esposado y entregado a las autoridades policiales de El Salvador para que enfrente a la justicia.

Quintanilla fue detenido por oficiales de la policía de Los Ángeles el 30 de agosto durante una operación anti-pandillas.
Tras su detención, fue entregado a ICE y la agencia lo colocó en proceso de deportación.

En octubre, un juez de inmigración ordenó la deportación del reconocido pandillero y con ello allanó el camino para su repatriación. Durante una entrevista previa a su expulsión de Estados Unidos, el mes pasado, funcionarios consulares salvadoreños confirmaron la existencia de la orden de detención pendiente.

"Los criminales que tratan de escapar de la justicia huyendo a los Estados Unidos no encontrarán refugio en nuestras comunidades", indicó John Duncan, agregado adjunto de ICE en El Salvador. "Este caso pone de manifiesto que ICE está trabajando estrechamente con sus contrapartes extranjeras del orden público para promover la seguridad pública y mantener a los criminales responsables [de sus actos] no importa donde cometan sus crímenes".

Como parte de sus esfuerzos para identificar, detener y repatriar a presuntos delincuentes, desde octubre de 2009 la oficina de Operaciones de Ejecución de Remociones han efectuado 130 órdenes de arresto penal en contra de fugitivos de la justicia salvadoreña. Más de una cuarta parte de esos arrestos involucraron a sujetos involucrados en homicidios.

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