El saber cómo dar un buen discurso es un requisito para una ejecutiva de primera. La fundadora de Spanx, Sara Blakely, quien ofrece unos 20 discursos al año, comparte sus consejos para dominar una sala y maravillar a la audiencia.

  • Llega temprano. Si vas a ofrecer una charla en una conferencia, lo más seguro es que tienes una agenda muy ocupada. No te apures para un discurso importante – toma unos momentos para tranquilizarte, calmar tus nervios y organizar tus pensamientos.
  • Lleva tu cabello hacia atrás. Nada es más distractor que el cepillar o remover constantemente el cabello de tu cara.
  • Los discursos son como el teatro. Tu trabajo es informar, inspirar y entretener. Así que si te diriges a un grupo de ejecutivos con corbata y chaqueta o a una audiencia más relajada, utiliza ocurrencias y bromas inteligentes para llamar su atención.
  • La ventaja de un escenario. Cuando te dirijas a un grupo grande por más de unos minutos, no te pares detrás del podio. Procura caminar – eso mantiene la energía en alto y te permite conectarte con la audiencia.
  • Lleva ropa de un color llamativo. En la actualidad la mayoría de los salones de conferencia cuenta con un proyector de video que reproduce la imagen de la oradora para que todos vean. Esto hace que lo que vistes sea importante, elige un color que resalte en cámara y aplica un poco más de maquillaje para que evites lucir con cara lavada.


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  • Cuando alguno de los dos trabaja jornadas muy largas

    Es entendible que en ocasiones tengan que trabajar horas extras o asistir a reuniones importantes que traspasan los horarios regulares de oficina, pero de alguna manera deben tratar de evitar que esto se vuelva una regla. Si siempre salen tarde del trabajo, llegarán a casa cuando la otra persona ya haya cenado por su cuenta e incluso tal vez haya decidido irse a dormir. Si esta dinámica se convierte en su día a día, llegará un momento en el que quien siempre está solo en casa, se canse y aburra de esperarles sin sentido. Dos cosas podrán suceder: un reclamo en tono de pelea surgirá, o bien, se dará un alejamiento con toda la indiferencia del mundo.

  • Cuando trabajan hasta en fines de semana

    Cuando el trabajo se vuelve más demandante cada vez y de poco en poco les va siendo inminente ocupar hasta sus días de descanso para resolver pendientes laborales, la oportunidad de disfrutar los ratos de ocio juntos desaparece. Aquel que sí puede descansar los fines de semana, será el único que asista a las reuniones familiares o con amigos. Sólo uno de ustedes irá al club, a pasear al perro o al cine, y pronto, se volverá prácticamente en una persona soltera. Sentirse abandonado de esa manera sólo hará que el amor se diluya.

  • Cuando el trabajo genera malhumor y estrés

    Cuando alguien tiene problemas en la oficina o demasiada carga de trabajo, todo el tiempo estará hablando o quejándose de ello. Cuando el trabajo se vuelve el único tema de conversación entre ustedes, o alguno pasa todo el tiempo atendiendo llamadas o correos electrónicos de la oficina, la situación se vuelve incómoda y aburrida. Aunque pasen tiempo juntos, la relación no se enriquecerá en absoluto, y por el contrario, se volverá una carga para el que sirva de confidente.

  • Cuando no hay energía para el romance

    Cuando por fin se liberan y dejan de pensar en el trabajo, la energía que les queda es mínima. Ven tele y se quedan dormidos, platican y parecen zombies... y en la cama, nunca hay vitalidad para una sesión de sexo. ¿Crees que esto no acabará con la paciencia de tu pareja? Están juntos para compartirlo TODO, y si bien es cierto que ambos deben ser comprensivos y entender que el trabajo es importante, no pueden dejar de lado los cariñitos y los instintos más básicos.

  • Cuando la presión del trabajo afecta su salud

    Todo el estrés que genera el trabajo, tiene repercusiones físicas: el sistema endocrino se ve afectado, aumentan el estrés y la ansiedad, se incrementa el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares (infartos, anginas de pecho, hipertensión), insomnios, trastornos urinarios... ¿Qué tal te suena esto? Si enfermas, tu pareja tendrá todo el derecho de decirte: "te lo dije". Una cosa es estar juntos en la salud y en la enfermedad, pero otra es tener que atender los achaques que la obsesión por el trabajo pueda provocar en alguno de ustedes sólo por la necedad de no querer liberarse un poco de él.

  • Lo que debe hacer el que sufre el abandono:

    Se debe decir lo que se siente, hacer evidente lo que afecta. "Estoy triste", "necesito que algo cambie", "necesito pasar tiempo de calidad contigo". Si no te haces escuchar, tu pareja podría ni enterarse de que hay un problema entre ustedes. No se vale que te calles lo que te molesta y un día, de buenas a primeras, simplemente te alejes y termines la relación.

  • Lo que debe hacer el trabajador compulsivo:

    Aunque no lo creas, la solución está en ti. Por muy demandante que sea tu trabajo, tú, tus compañeros y jefes, entienden que también tienes vida personal. La salud de tu relación de pareja puede ser el motor para el resto de tu vida, así que no la sacrifiques en nombre del trabajo. Debes encontrar tiempo para pasar tiempo de calidad con tu pareja. Escucha y sé sensible o a lo que la otra persona siente y no des por hecho que estará a tu lado siempre sin importar que la ignores.

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