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Profundiza el misterio republicano: estaban seguros que ganaban, ¿por qué?

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VICTORIA OBAMA
Ganó Obama: contra las predicciones de los expertos republicanos, la reelección del presidente fue relativamente fácil. | Getty Images

Pasó ya casi un mes desde que los estadounidenses dieron una decisiva victoria al presidente reelecto Barack Obama y un golpe histórico a los republicanos liderados por su excandidato Mitt Romney. Todo se ha dicho y explicado desde entonces, especialmente sobre el viraje demográfico histórico en el país, en donde ya no alcanza con el voto de la mayoría blanca para adjudicarse la victoria.

Pero lo que todavía no fue totalmente explicado es lo siguiente: su derrota tomó a Romney y a su campaña por sorpresa. De hecho, estaban seguros de la victoria. Por eso, y no por un gesto de vanidad, Romney no escribió un discurso de concesión de la derrota, sino solamente de aceptación del cargo, un discurso que tenía ya, dijo a los reporteros, 1,118 palabras.

Su campaña pagó 25,000 dólares por un espectáculo de fuegos artificiales en su ciudad sede, Boston, para celebrar la supuesta victoria, que obviamente tuvo que ser cancelado

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Por lo mismo, voceros del excandidato y su partido anunciaban con toda confianza que Romney ganaría cómodamente las elecciones y obtendría entre 330 y 340 votos electorales. Al final, solo obtuvo 206.

Tres días antes de los comicios, y consecutivamente, Romney realizó dos giras por el estado de Pennsylvania, un estado donde según la mayoría de los sondeos estaba perdiendo por entre seis y 10 puntos porcentuales. Las preguntas sobre por qué había elegido ese estado en lugar de concentrarse en Ohio no fueron respondidas en ese entonces, pero un bloguero de CNN lo explicó un día antes de las elecciones, diciendo que Romney pensaba que tenía ganado Ohio.

El mismo día anterior al voto, publicaciones especializadas afirmaban que "según sus encuestas privadas", Romney efectivamente ganaba en Ohio y empataba en Pennsylvania.

¿Cómo puede ser?

Las encuestas de Romney no eran las del resto. La campaña se confió en agentes, contratistas y asesores obsesionados con la idea de que el resto de los estudios de opinión eran parciales a los demócratas por utilizar una serie de parámetros que reforzaba la influencia de ese grupo e ignoraba la fuerza de su propio campo.

El final es sabido: Obama ganó 332 votos electorales – necesitaba 270 para consagrarse – y ocho de los nueve estados indecisos, con excepción de Carolina del Norte.

Noam Scheiber del New Republic entrevistó a Neil Newhouse, el responsable por los sondeos presuntamente defectuosos, quien analizando los números finales confesó que Romney pensaba que tenía absolutamente asegurados 267 votos de los 270 y que los magros tres votos finales los obtendría de cualquiera de los siguientes cuatro estados: Ohio, Wisconsin, Pennsylvania y Nevada. Como vemos, sus números indicaban una victoria al menos en el primero de los estados.

Newhouse, un respetado experto, dio entrevistas hasta el domingo previo a las elecciones (del martes) diciendo que todos los demás encuestadores estaban equivocados respecto al análisis del electorado.

Obviamente, el equivocado resultó ser él.

También, agrega Scott Bomboy en su blog Constitution Daily, los del Romney creían que el "momentum", la tendencia general de los votantes, obraba en su favor a partir del primer debate presidencial, el 16 de octubre.

Y efectivamente, el New Republic muestra la encuesta privada de Romney, según la cual estaba ganando en Pennsylvania por tres puntos.

Pero Obama ganó Pennsylvania por 5 puntos porcentuales y Ohio por casi dos.

La raíz del error, entonces, como explicó Slate, fue que las encuestas no fueron científicas, sino politizadas, y contaron en su base a más republicanos de los que realmente existen.

El principal error, concedió Newhouse, fue en predecir la composición demográfica de quienes finalmente votarían. Creían que iban a ver más blancos. Y más gente mayor. Al final, hubo más latinos, afroamericanos, orientales que lo que pensaban. Y más gente joven, donde Obama ganó por 60 contra 37 por ciento.

Aquí, la empresa de consultores republicana Public Opinion Strategies, dirigida por Newhouse, reconoce que "la nueva norma" es que "el electorado en un voto presidencial es de significativamente más demócratas que republicanos, más minorías y más votantes jóvenes que nunca jamás".

Pero lo reconoce después de perder los comicios.

Es decir, el error que llevó a Romney y compañía a creer en su victoria fue la mismísima razón de su derrota: por primera vez, no les alcanzó con el apoyo incondicional del voto de blancos (hombres y también mujeres, donde ganó por 14 por ciento) y gente mayor de 45 años. Por eso ganó Obama – con especial peso al voto latino de 71 por ciento en su favor – y por eso se equivocaron, por no comprenderlo, no predecirlo y no incluirlo en sus cálculos.

Barack Obama y Mitt Romney
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