Fuente: www.bebegold.com.mx

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), una alimentación inadecuada en la primera infancia es uno de los principales factores de riesgo de mala salud a lo largo de la vida. Entre los efectos a largo plazo se encuentran un pobre rendimiento escolar, menor productividad, alteraciones del desarrollo intelectual y social, así como diversas enfermedades crónicas.

La nutrición y los cuidados durante los primeros años son fundamentales para la salud y el bienestar a lo largo de toda la vida. Sin embargo, las prácticas alimentarias inadecuadas son a menudo un determinante de la ingesta insuficiente más importante que la disponibilidad de alimentos en el hogar.

Para los niños pequeños, los micronutrientes (hierro, zinc, calcio, selenio, luteína, vitamina A, etc) son esenciales para el crecimiento, el desarrollo y la prevención de enfermedades. Sin embargo, los alimentos complementarios no fortificados, predominantemente a base de plantas con frecuencia brindan cantidades insuficientes de ciertos nutrientes ‘clave’ (como el hierro, zinc y vitamina B6) para lograr alcanzar las cantidades recomendadas de ingesta de nutrientes. Por lo que se recomienda utilizar alimentos complementarios fortificados o suplementos de vitaminas y minerales para los lactantes de acuerdo a sus necesidades.

El Dr. Carlos Angulo, médico pediatra, explicó que durante la infancia temprana, los niños experimentan cambios importantes en su alimentación. Dichos cambios, combinados con progresos significativos en las habilidades del niño, pueden llevar a una ingesta de alimentos cambiantes y en ocasiones desordenada. “Los niños se acostumbran a consumir determinados alimentos y se rehúsan a probar nuevos, lo que genera que terminen realizando entre cuatro o cinco comidas que casi siempre son las mismas, las cuales además no siempre cumplen con las necesidades metabólicas diarias del organismo” enfatizó el experto.

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  • 1) Huevos

    <strong>Por Yined Ramirez-Hendrix</strong><br> Son una fuente natural de vitamina D. Los huevos ayudan a los niños a mantenerse activos, construyen y mantienen la masa muscular. Aunque la mayoría de los niños asocian los huevos con el desayuno, también pueden ser introducidos en la cena, agregando algunos ingredientes favoritos de tu familia, como salchicha de pavo, verduras o queso, convirtiéndose en uno de los platillos favoritos de tus hijos.

  • 2) Avena

    Conocida principalmente como el alimento amigable para el corazón, una buena taza de avena ayuda a reducir el colesterol. La avena es un carbohidrato complejo que mantendrá satisfecho el organismo de tu hijo durante más tiempo, que las harinas blancas. La próxima vez que pienses en preparar panqueques, considera la idea de prepararlos con harina de avena.

  • 3) Pescado

    El pescado es rico en ácidos grasos omega 3 que son clave para el desarrollo cerebral y para el rendimiento. Hay variadas formas de preparar un buen filete de pescado, así es que el truco para que tu hijo lo consuma con gusto, tal vez esté en combinarlo con otros alimentos que sean de su agrado o con alguna salsa de tomate o aderezo. Los alimentos ricos en fibra no solo ayudan a regular el tracto digestivo. Si bien una ensalada de judías.

  • 4) Espinacas

    Son ricas en hierro y ayudan a mantener nuestros músculos y sangre saludables. Las espinacas al vapor pueden ser muy atractivas para los adultos, sin embargo no lo son tanto para los pequeños. Intenta darle las espinacas a tu hijo, acompañadas de una rica pasta o combinada con una porción de pollo o salchicha de pavo.

  • 5) Frijoles, lentejas, etc.

    Los granos ricos en fibra ayudan a mantener una buena digestión. Puede ser que una ensalada de judías no sea tan atractiva para los pequeños, pero ¿qué tal unas enchiladas mexicanas con tortillas de maíz y frijoles negros? o ¿chilaquiles con tortilla de maíz, pollo y un poco de frijoles negros?

  • Hay algunos alimentos que no son tan populares entre los niños, sin embargo, debemos ingeniárnoslas para que formen parte de la dieta de nuestros hijos, lo importante es no darse por vencidas y ser constantes.

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  • Hábito saludable # 1: Lávate bien las manos

    <strong>Por Yined Ramirez-Hendrix</strong><br> El lavarse las manos es uno de los hábitos más importantes que los chicos deben aprender y la razón es simple: puede reducir los resfriados, la gripa y otras infecciones por un 50%. Eso son muchos malestares que pueden evitar al lavarse las manos con frecuencia especialmente antes de comer, al dirigirse al patio de recreo, al regresar de la calle y después de estornudar, toser, tocar un animal y utilizar el inodoro.

  • Hábito saludable # 2: Estornuda en tu codo

    Si tu hijo no tiene un pañuelo disponible, enséñale a estornudar en su codo, en lugar de sus manos o al aire. De esta manera, los gérmenes no terminan en el aire o sus dedos, ya que el 80% de los gérmenes se transfieren por el tacto. Esto aplica a la tos también.

  • Hábito saludable # 3: Descarta el pañuelo

    Cuando tu hijo haya aprendido a soplarse la nariz, créale el hábito de desechar los pañuelos tisú, en lugar de dejarlos por ahí cargados de bacterias. Los virus y bacterias pueden vivir hasta por dos horas fuera del cuerpo, el desechar los pañuelos es parte de este buen hábito. Lo mejor es que los echen por el inodoro.

  • Hábito saludable # 4: No compartas

    Tu hijo tendrá que aprender que ciertos artículos no se comparten, como peinillas, cepillos y sombreros, que pueden albergar piojos; también cepillos dentales, tenedores, tomar de un sorbete, pitos, y otros objetos que se llevan a la boca, estos guardan gérmenes y pueden ser vías de contagio.

  • Hábito saludable # 5: Hala la cadena y corre

    Algunos niños piensan que es fascinante ver cómo el inodoro baja, pero con cada bajada gotitas de agua con partículas -de lo que sea, orín, caca o vómito- pueden salpicar sobre tu hijo o en otras superficies. Ensénale a tu hijo a bajar la tapa del inodoro antes de bajar la cadena.

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