WASHINGTON (AP) — El presidente Barack Obama pedirá al público esta semana que presione al Congreso para evitar el llamado precipicio fiscal el próximo año, y el viernes viajará a un suburbio de Filadelfia a fin de pedir mayores cargas fiscales para los acaudalados y prolongar la reducción de ciertos impuestos a las parejas que ganen menos de 250.000 dólares al año.

La Casa Blanca anunció el martes que el presidente realizará varios actos públicos con ese fin. El martes, el mandatario recibirá en su oficina a un grupo de pequeños empresarios y el miércoles a varias familias de clase media.

La Casa Blanca y el Congreso deben negociar un plan para evitar el precipicio fiscal el 1ro de enero. El viaje de Obama a Hatfield, en Pensilvania, será el primero fuera de la capital desde que obtuvo un segundo mandato.

Ambas partes advirtieron que el precipicio fiscal —una combinación de aumentos de impuestos y recortes de gasto público automáticos— podría perjudicar la recuperación económica del país, pese a lo cual parece muy distante un acuerdo. La Casa Blanca y los legisladores republicanos difieren en si elevar los impuestos o anular algunas exenciones y deducciones fiscales.

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El presidente de la cámara de Representantes John Boehner ha defendido la idea de obtener mayores ingresos fiscales mediante la reducción de las exenciones en lugar de elevar los impuestos a los estadounidenses que ganen más de 200.000 dólares y las parejas con más de 250.000 dólares en ingresos. La Casa Blanca advirtió que el mandatario no firmará proyecto de ley alguno que prolongue la presente exención fiscal para el 2% más rico del país.


El senador de Pensilvania Pat Toomey, un republicano que se opone al empeño de Obama de elevar los impuestos a los más acaudalados, dijo que aunque la visita del mandatario a su estado "es siempre bienvenida", sigue completamente opuesto a la estrategia del mandatario para evitar caer en el abismo fiscal.


"El presidente está absolutamente decidido a elevar los impuestos al pueblo estadounidense", dijo Toomey el martes al canal de televisión CNN. Agregó que Obama y los demócratas en el Congreso deben aportar reducciones en los gastos de bienestar social como la Seguridad Social y el Medicare, el seguro médico de los jubilados.


Obama, semanas después de obtener un segundo mandato, dijo que piensa pedir al público que presione al Congreso para que respalde su agenda, un enfoque que le ayudó a lograr la aprobación de una extensión al recorte de impuestos para Seguridad Social e impedir que aumentaran los intereses en los préstamos federales de estudios universitarios, que se habrían duplicado a mediados de año.

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  • John Boehner

    El veterano político republicano se convirtió en el nuevo presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Es un legislador pragmático que reconoce que el gobierno necesita más ingresos, pero su bancada en la Cámara no está de acuerdo. En el verano de 2011, Boehner casi obligó a la nación a dejar de pagar su deuda porque no pudo lograr los votos necesarios para aumentar los impuestos.

  • Presidente Barack Obama

    El Presidente Barack Obama encapsula, en su segundo término en la Casa Blanca, la esquizofrenia nacional sobre el presupuesto. Presidió el mayor déficit de la historia, entre ellos un gran estímulo fiscal, rescates de la industria automotriz, y la ampliación de la red de seguridad. El debate sobre gastos públicos es interminable. Los opositores del Presidente creen que en los primeros cuatros años de su mandato tuvo la posibilidad de llevar al país a una mejor situación económica.

  • Grover Norquist

    Como jefe de una poderosa organización de cabildeo y financiamiento de campañas, Nosquist casi que obligó a cada republicano que se encontraba al frente de un cargo público a no subir impuestos bajo ninguna circunstancia. Si alguién declinaba a hacerlo o violaba el juramento, el desafío al que se enfrentaba era monumental. La amenazó funcionó, al menos por un tiempo, según los expertos. Norquist fue una pieza clave de lograr un acuerdo presupuestario entre demócratas y republicanos en los dos últimos años. Los demócratas insistieron en que cualquier plan para equilibrar el prepuesto debía incluir más ingresos así como el recorte de gastos, los republicanos se opusieron a cualquier variante que condujera al aumentos de impuestos.

  • Alan Greenspan

    Alan Greenspan fue el presidente de la Reserva Federal entre 1986 y 2006. Según los expertos en economía, uno de sus errores fue cuando en el 2001 le dijo al Congreso que lo peor que se podía hacer era pagar la deuda porque eso conduciría a destruir el mercado de bonos y a perder el control.

  • Bill Clinton

    Al final de su presidencia, Clinton y su administración dejaban la Casa Blanca con un superávit de 559.000 millones de dólares y una aprobación de su gestión del 66%, la más alta para un presidente de Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial. El expresidente Clinton dio a entender que crear un superávit era fácil.

  • Arthur Laffer

    El economista Laffer fue el autor y el que demostró que se podía tener comida gratis y el defensor de que la reducción de impuestos aumentaría los ingresos fiscales. Responsable de la cobertura intelectual para aquellos consevadores que querían el recorte de impuestos, pero a la vez no quiere ser visto como responsable de ésto.

  • Dick Cheney

    Mientras Bush estaba ocupado cortando impuestos, Cheney estaba ocupado planeando la guerra contra el terrorismo. Aseguró que por primera vez en la historia, se envíaron militares a batalla sin aumentar los impuestos en el país. Añadió billones a la deuda.

  • George W. Bush

    Nadie es más responsable de la acumulación de la deuda actual que Bush. En su campaña presidencial en el 2000 prometió reducir los impuestos con el fin de evitar el pago de la deuda nacional. Y cuando la recesión del 2001 llegó, dijo que los recortes de impuestos reactivarían la economía. Cuando la economía no revivió, redujo los impuestos un poco más.

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