Al día siguiente de las elecciones en las que perdieron la presidencia contra un candidato con menos del 50 por ciento del apoyo popular, que no logró sacar al país de la cesantía y que aguantó por tres años un ataque político incesante e implacable, los republicanos comenzaron a barajar las razones de su debacle.

Que el huracán Sandy causó una simpatía natural por el presidente titular.
Que Romney no fue suficientemente republicano.
Que la voz de los conservadores no se escuchó.
Que sus posiciones fueron buenas, pero se explicaron mal.
Que si bien hubo mucho dinero de los llamados Super-PAC, los demócratas pagaron mucho mejores tarifas de publicidad que sus rivales.

La mayoría de estas justificaciones y excusas quedaron como eso, excusas.

Pero una de ellas sobrevivió el paso de estas semanas y se solidificó como una de las Nuevas Verdades de estas elecciones:

Los republicanos perdieron porque 71 por ciento de los latinos votó en su contra.

Y como el voto latino es ya un bloque, y el de más rápido crecimiento del país, sus perspectivas de ganar la presidencia decaen.

Según el experto John Zogby, mientras que los latinos fueron 4 por ciento del voto presidencial en 1992, 5 por ciento en 1996, 6 en 2000, 8 en 2004 y 9 en 2008, ahora llegaron al 10 por ciento del total del electorado.

La mayoría de los políticos y analistas concuerdan entonces en la urgente necesidad del GOP (los republicanos) de recuperar el apoyo de los hispanos, por lo menos a entre 41 y 44 por ciento, como George W. Bush en 2004.

Sí, para volver al poder necesitan el voto latino como el aire, pero, ¿cómo lograrlo?

No hay respuestas fáciles.

Algunas ideas han sido barajadas; aquí las recogemos y analizamos, buscando un común denominador que señale el futuro de la relación entre republicanos y latinos.

1. Apelar a su sentido social conservador

Esta es la solución más generalizada. Según ésta, los latinos se adhieren a “valores familiares” como los republicanos. Así lo expresó el analista Charles Krauthammer: “Deberían [los latinos] ser un público naturalmente republicano: una comunidad inmigrante en progreso, religiosa, católica, orientada hacia la familia y socialmente conservadora (en el aborto por ejemplo)

Al igual, Ronald Reagan dijo en 1984 que “los latinos son republicanos, pero todavía no lo saben”.

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Esto podría tener sentido si no fuese porque los latinos resintieron el tono hostil, a veces racista y siempre intolerante de los candidatos (Romney, promotor de la “autodeportación” como solución) y los activistas republicanos.

Los republicanos no deberían ignorar que lo que diferencia a los hispanos del resto es, ciertamente. el tema migratorio que era el más importante, según una encuesta previa a los comicios, para el 44 por ciento de los latinos de habla hispana y el 30 por ciento de los que prefieren hablar en inglés.


La ventaja de esta idea es que permite al partido seguir su énfasis en la religión cristiana, oposición a los derechos de los gays y el derecho de la mujer al aborto, ya que “los latinos” piensan supuestamente igual.

Pero la premisa ya no es cierta. Una encuesta de Latino Decisions y La Opinión reveló, ya en septiembre, que para la mayoría de los hispanos, su religión no dicta su voto. Tan fuerte es esta convicción que el 66 por ciento dijo, explica Pilar Marrero, piensa que “las iglesias deben ofrecer este apoyo a los indocumentados aún en desafío a las leyes”.

Y una encuesta de NBC Latino de octubre reveló que “seis de cada 10 latinos aceptan que las parejas del mismo sexo tienen derecho a casarse”.

2. Promover líderes republicanos latinos
Como explicó aquí Victoria Infante, los republicanos promovieron, recientemente la creación de un nuevo Super PAC (Comité de Acción Política) para recolectar fondos, identificar a potenciales líderes latinos republicanos y financiar sus campañas.

De los dos partidos, el republicano ha descollado en integrar a latinos y catapultarlos a las primeras filas de la política. Un excelente ejemplo de ello son la gobernadora de Nuevo México, Susana Martínez, una nativa de El Paso, o el de Nevada, Brian Sandoval, nacido en California. Ambos son de ascendencia mexicana.

Pero los nombres de posibles candidatos a presidente barajados hasta ahora como la respuesta republicana a su debacle entre los latinos no podrían ser menos adecuados: el senador de Florida Marco Rubio, de quien se habló insensatamente durante la campaña como potencial candidato a vicepresidente, y Ted Cruz, senador electo por Texas. Ambos son cubanoamericanos, protegidos del movimiento Tea Party y alejados del sentir, la ideología, la historia y la cultura de la enorme mayoría de los hispanos del país. En la comunidad hispana, son ignorados o peor, rechazados.

Como escribí ya en febrero respecto a Rubio, el 53 por ciento de los latinos no lo conocen, y un 15 por ciento adicional lo conocen, pero no lo quieren.

Además, un porcentaje sin precedentes de cubanoamericanos en Florida - 48 por ciento - votó por Obama.

Rubio hizo este 17 un primer viaje de rigor al estado de Iowa, donde se celebrarán en 2016 las primeras primarias.


El anuncio de una posible campaña electoral de Cruz no es menos descabellado, no solamente porque al haber nacido en Canadá estaría descalificado según el Artículo 2, Sección 1 de la Constitución (además, al nacer él su padre no era aún ciudadano estadounidense), sino porque fue elegido, no gracias a los latinos sino a pesar de ellos. Cruz propone “triplicar la Guardia Fronteriza”, construir una valla fronteriza mucho mayor que la actual, “dar fin a las ciudades santuario” (refugio a indocumentados), “anular la nueva amnistía de Obama [ordenanza pro DREAM Act de junio] y dar fin a los beneficios estatales de los extranjeros ilegales”, todo lo cual lo distancia notablemente de los latinos.

3. Intentonas de reforma migratoria
Los republicanos propusieron esta semana expandir el programa de visas para estudiantes de ciencia y tecnología que llegan del extranjero y acortar la espera obligatoria para que los residentes permanentes (con “green card”) puedan pedir legalmente a sus familias.

La propuesta no contradice los principios básicos republicanos, concuerda con la lógica argumentada durante la campaña por su candidato Mitt Romney (“I love legal immigrants)” y con la derecha ideológica. Tiene el fuerte apoyo de la comunidad empresarial, ya que está encaminado a beneficiarla. Los republicanos han sido los primeros en mover una pieza en el ajedrez legislativo en pro de los latinos.

Pero más que un afán de cambio la propuesta demuestra por qué perdieron los republicanos el voto latino. No hay realmente concesiones: al tiempo que abren - en poco - las compuertas migratorias para algunos las cierran para quienes usan un programa similar pero vienen, especialmente, de Africa. Por eso, en septiembre, la misma ley fue rechazada en el Congreso, y 80 por ciento de los demócratas votaron en contra.

Quizás deban los republicanos escuchar a su adalid ideológico Krauthammer quien propuso a sus copartidarios adoptar y aprobar la “amnistía”. Aunque claro, sin posibilidad, para los indocumentados así legalizados, de jamás llegar a la ciudadanía, es decir, jamás tener el derecho a votar... por un demócrata.

Otras ideas circulan en el debate intrapartidario republicano. Por ejemplo, que para ganar el voto latino, deben mantener las mismas posturas, pero hablar bonito y no ofender. Finalmente, sugieren ubicarse a la izquierda del mismísimo Obama y criticarle ser el campeón nacional de las deportaciones - más de un millón desde que asumió el cargo, diciendo que los demócratas son peores.

Que los republicanos busquen la ruta para hablar con los latinos podría ser, para esta comunidad, uno de los dos grandes logros de su voto (con la reforma migratoria). Pero al parecer, el Good Old Party todavía necesita ayuda en encontrar ese camino.

¿Cuál es la solución a la cuestión migratoria?

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  • De acuerdo con cifras del Pew Hispanic Center, en estos comicios hay 23.7 millones de votantes potenciales de origen latino, la mayor cifra de la historia de Estados Unidos y un 22% más que cuatro años atrás.

  • En Estados como Colorado, Nevada, Florida o Carolina del Norte, el crecimiento de la población hispana y su proporción dentro del electorado, les convierte en un grupo cada vez más influyente.

  • El voto latino es crucial para ambos candidatos, y eso lo saben. La cantidad es suficiente para decidir la elección en los llamados "estados columpio" (swing states).

  • Una red de mil 200 organizaciones realizó más de 900 eventos en Estados Unidos en el marco del Día Nacional de Registro del Votante para invitar a los ciudadanos, principalmente hispanos, a registrarse y participar en los comicios de noviembre.

  • Las recientes legislaciones estatales que exigen una identificación oficial para votar han generado una controversia en todo el país, ya que se considera que se privaría del derecho a votar a minorías como los afroestadunidenses y los hispanos.

  • Más de 6.6 millones de latinos votaron en la elección del año 2010. el próximo 6 de noviembre casi 24 millones de hispanos tienen el derecho de votar en los Estados Unidos, un voto muy atractivo para los candidatos.

  • De acuerdo con los datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos, en 2011 había 51.9 millones de latinos en el país, lo que representa 16.7 % de la población.

  • La comunidad latina es la minoría de mayor tamaño en el país, y la que está creciendo a un ritmo más rápido. Los latinos representan 11% de los votantes en todo el país, habiendo incrementado en 9.5% respecto a las cifras de 2008.

  • Organizaciones de abogacía a favor de la comunidad hispana, como la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos (NALEO), estiman que al menos 12.2 millones de hispanos acudirán a las urnas el 6 de noviembre próximo.

  • Obama ha logrado mantener el respaldo de los hispanos desde hace cuatro años, a pesar de que los hispanos le han recriminado la falta de una reforma migratoria que prometió durante la campaña y el elevado número de deportaciones de indocumentados.

  • Aún no hay cifras a nivel nacional del nivel de registro de votantes de 2012, pero en cuatro estados, Alabama, Florida, Georgia y Carolina del Norte, los niveles de latinos registrados para votar sobrepasa las cantidades de 2008.

  • Los hispanos no solo son una fuerza cultural y social relevante, sino también un bloque político creciente. En la actual administración, de las 500 mil posiciones destinadas a funcionarios electos en ese país, menos de 6 mil son ocupadas por hispanos, cifra que representa el 1% del total.

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