BEIRUT, Líbano (AP) — Las fuerzas rebeldes sirias capturaron el domingo una base de helicópteros justo en las afueras de la capital, en lo que un activista calificó de un "golpe a la moral del régimen" cerca del asiento del poder del presidente Bashar Assad.

La captura, aunque momentánea, mostraría cómo los insurgentes siguen avanzando por Damasco y sus alrededores a pesar de que están muy superados por las fuerzas del gobierno. Los rebeldes también han disparado recientemente proyectiles de mortero hacia Damasco, el alguna vez intocable centro del poder de Assad.

Los insurgentes tomaron el domingo por la mañana el control de la base Marj al-Sultan en las afueras de Damasco, precisó Rami Abdul-Rahman, director del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, con sede en Gran Bretaña.

Informó que al menos 15 rebeldes y ocho soldados murieron en los enfrentamientos armados, que comenzaron el día anterior. Los rebeldes se retiraron de la base posteriormente.

Aparentemente los rebeldes buscan atacar bases aéreas para destruir sus aeronaves, con el fin de evitar que el régimen las use en futuros ataques contra las fuerzas de la oposición en todo el país.

Los insurgentes no tienen forma de protegerse de los ataques lanzados por helicópteros y aviones de combate contra sus posiciones.

Los rebeldes han atacado bases aéreas en varias partes de Siria, la mayoría en las regiones norteñas de Idlib y Alepo.

En el ataque del domingo, los insurgentes usaron granadas propulsadas por cohetes para destruir dos helicópteros y capturaron un tanque, informaron Abdul-Rahman y el activista Maat al-Shami, residente en Damasco.

Añadieron que la base, al este de Damasco, cuenta con varios radares.

"Este es un golpe a la moral del régimen, pues ocurrió cerca del corazón de la capital", dijo Abdul-Rahman. La base está a unos 15 kilómetros (10 millas) de Damasco.

Al-Shami dijo que los rebeldes se retiraron de la base, de donde se llevaron municiones. Dijo que temían contraataques aéreos por parte del régimen.

La guerra civil siria comenzó con una protesta pacífica en marzo de 2011 contra el régimen de Assad, inspirada por otras revueltas en el mundo árabe. La guerra ha matado a más de 40.000 personas, según activistas.