La clave para el éxito de cualquier régimen alimenticio es estar preparado. Cuando el hambre te ataca en el medio del día o cuando la cena parece un viejo recuerdo, el tener opciones saludables disponibles en tu congelador, te ayudará a consumir meriendas que no te provocarán arrepentimientos.

  1. Tortillas integrales La mayoría de los carbohidratos en las tortillas integrales son carbohidratos completos, por lo que no tienes que preocuparte por elevaciones en los niveles de azúcar en la sangre. Si necesitas un poco de sabor, espolvorea queso bajo en grasa desmenuzados sobre una tortilla y tuesta para una deliciosa merienda. Si deseas algo dulce, vierte un poco de sirope de agave y espolvorea canela.
  2. Bananas
    Dulces y satisfactorias, las bananas cuentan con muchos nutrientes como potasio y fibra. Las bananas son mejores cuando se consumen solitas, pero también pueden formar parte de simples y rápidas meriendas. Las bananas le darán más sabor a tu avena y un poco de mantequilla de almendras las convertirán en una merienda nutritiva y que te hará sentir lleno.
  3. Miso
    Miso es una pasta de soja fermentada muy popular en Japón. Este podría ser un artículo inesperado en tu refrigerador, pero le podrás dar muchos usos que aumentarán tu inmunidad. Mezclada con agua caliente, la pasta repleta de zinc se disuelve en una rica sopa. Cuando la combinas con otros ingredientes, se transforma en una marinada llena de sabor para pescados y carnes, y también sirve como aderezo de ensaladas. Asegúrate de seleccionar la variedad baja en sodio.
  4. Huevos
    Los huevos, cargados de proteína, son una de las comidas bajas en calorías más versátiles de la naturaleza. Un huevo grande cuenta con 75 calorías y depende de su método de cocción ese total puede cambiar. Mantén una docena en tu refrigerador y siempre podrás incorporarlos en tu cena o para tus meriendas.
  5. Leche
    Siempre te beneficiarás de tener un cartón de leche a la mano, ya sea cero grasa, soja o almendra. En minutos puedes prepararte un chocolate caliente saludable con chocolate y agave o un smoothie.
  6. Almendras
    Un puñado de almendras crudas ofrece una alternativa nutritiva a las meriendas grasosas y crujientes como papitas o galletas. Pero las almendras también son un gran aditivo a los smoothies, cereales, avena y yogur. Guarda tus almendras u otras nueces saludables en el refrigerador para prevenir oxidación en sus aceites naturales.
  7. Mantequilla de maní
    La mantequilla de maní suele tener mala fama como un alimento con mucha grasa, pero consumida en moderación es mucho más alimenticia que la mantequilla simple. La mantequilla de maní está repleta de grasas monoinsaturadas y folato, una vitamina B que produce nuevas células. Unta un poco en un pan pita integral o en unos tallos de apio para una merienda.
  8. Requesón
    El requesón está repleto de caseína, una proteína que te mantiene llena por un período más largo de tiempo. Puedes usar requesón bajo o reducido en grasa como salsa con vegetales crudos o mezclado con almendras y tus frutas frescas favoritas para un postre refrescante y bajo en calorías.
  9. Hongos
    Densos en antioxidantes, los hongos son muy nutritivos aunque a veces menospreciados. Ya sea la variedad botón blanco o los más exóticos como shiitake, mantener un bonche en el refrigerador te servirá bien. Estos se pueden comer solitos, incluirlos en una tortilla o en un stir-fry.
  10. Edamame
    Meriendas de edamame, frijoles de soja, al vapor contienen mucho calcio, hierro y otras vitaminas y minerales. El frijol de soja japonés es un ingrediente muy versátil. Puedes mezclar los frijoles para una salsa de vegetales o incluirlos en una ensalada. También son ricos al vapor con un poco de sal.

Ve más sobre los alimentos que debes guardar en tu refrigerador:

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  • <strong>Huevos</strong> Duran más cuando la temperatura es consistente – en la tablilla central. Guárdalos en el cartón original, no los transfieras al recipiente de huevos para mejores resultados.

  • <strong>Leche</strong> Tiende estar al tope de la tablilla, pero debería estar en la última y hacia atrás, donde es más frío.

  • <strong>Yogur, crema agria y requesón</strong> A estos les va mejor en la última tablilla por la misma razón que a la leche. Puedes colocarlos en una bandeja giratoria para que tengas fácil acceso y puedas ver las fechas de expiración.

  • <strong>Carne cruda empacada </strong>Debes ubicarla en la última tablilla donde es más frío. De esta manera si sus jugos se filtran no contaminarán todo el refrigerador.

  • <strong>Vegetales</strong> Permanecen más frescos por más tiempo con un poco de humedad. El cajón que dice Vegetales o Alta Humedad es el punto más húmedo del refrigerador. Almacena en el empaque original o en una bolsa plástica sin apretar demasiado.

  • <strong>Frutas</strong> Pertenecen en el cajón de Baja Humedad (también llamado <em>crisper)</em>. Mantenlas en su empaque original o en una bolsa plástica sin apretar demasiado. Los cítricos estarán bien sin ninguna bolsa. <em>Extra tip:</em> Deja los vegetales y frutas sin lavar hasta que las necesites. El agua puede promover moho y que bacteria se desarrolle.

  • <strong>Carnes del deli</strong> Pertenecen en el cajón poco profundo de las Carnes, que es un poco más frío que el resto. Si tu refrigerador no tiene ese cajón, opta por la tablilla inferior.

  • <strong>Mantequilla y quesos suaves</strong> Estos no necesitan estar súper fríos, así que pueden residir en el compartimiento de lácteos en la puerta del refrigerador. Coloca quesos suaves como<em> brie</em> y queso de cabra en recipientes que sellen bien después de abrirlos.

  • <strong>Condimentos</strong> Generalmente son altos en vinagre y sal, que son preservativos naturales. Así que el cátsup, la mayonesa y el aderezo de ensaladas pueden colocarse en las tablillas de la puerta. También las jarras de pimientos y salsa. Los aceites de oliva y vegetales pueden permanecer en la alacena. Pero los aceites de nueces y sésamo, deben guardarse en los comportamientos de las puertas del refrigerador.

  • <strong>Jugo de naranja</strong> Puede guardarse en la puerta siempre y cuando sea pasteurizado. El jugo recién exprimido debe guardarse en la tablilla del fondo.

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  • PAPAS

    Los refrigeradores son demasiado fríos para las papas y provocan que sus almidones se conviertan en azúcar. Esto los hace algo dulces cuando se cocinan y no de buena manera. Esta azúcar extra también provoca que las papas se oscurezcan prematuramente al cocinarlas, haciéndolas menos apetitosas. Lo recomendable es guardar las papas en un lugar oscuro y seco. Guardadas de esta manera pueden durar frescas entre una a tres semanas.

  • TOMATES

    Los tomates también tienen una mala reacción al frío: se vuelven suaves y blandos. Cuando se refrigeran las membranas de las paredes celulares se dañan, lo que crea una textura granulosa. Los tomates de deben guardar en temperatura ambiente, fuera de la luz solar (lo que puede madurar la fruta de manera despareja) y con el tallo hacia arriba para evitar los golpes.

  • CEBOLLAS

    Las cebollas, al igual que los tomates se vuelven suaves en el refrigerador y estas siempre saben mejor cuando son crujientes. Las cebollas también tienen la tendencia de impartir su sabor a las otras verduras cercanas. Lo ideal es mantener las cebollas en un lugar seco y cálido hasta que se parten. Una vez partidas, las debes guardar en el refrigerador, cubiertas. De esta manera durarán unos días.<br><br> Otra cosa a recordar, nunca guardes tus cebollas y papas juntas. Las cebollas y papas liberan gases que pueden provocar que la otra se dañe más rápido.

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