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El último trimestre de embarazo está lleno de contrastes: estás atosigada de estar en casa pero cansada. Tienes sed pero a menudo tienes que ir al baño. Sin embargo, debes darle a tu cuerpo y mente el tratamiento adecuado esencial.

En esta galería revisa los cambios de tu cuerpo durante esta etapa del embarazo, y aprende a cuidarte mejor.

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  • Fatiga creciente

    <a href="http://www.parenting.com/"> De parenting.com</a></em></strong> No sólo estás cargando unos 10 o 15 kilos más, la expansión de tu útero habrá acomodado los órganos de tu cuerpo, agregando tensión. Es probable que quieras bajarle un poquito, pero también querrás sentirte con energía. Así que: <strong>Haz pequeñas cantidades de ejercicio. </strong>Una vuelta a la cuadra está bien. Nadar y el yoga prenatal también son buenas opciones, pero asegúrate de escuchar a tu cuerpo. Si te estás cansando rápido, bájale. Y si la idea de pararte del sofá te suena a rutina de gimnasio, entonces quédate tranquila. <strong>Toma descansos cortos en el trabajo. </strong>Alza los pies, si es posible tómate unos minutos para cerrar los ojos. <strong>Haz comidas pequeñas y frecuentes. </strong>(Con una saludable mezcla de proteína y carbohidratos complejos). Nueces y fruta seca son una gran botana para tener escondida en tu bolso o cubículo. Si tu energía está muy baja, ve con el doctor. Puede que sufras de anemia, pero un suplemento con hierro puede arreglarlo.

  • Dolor de espalda

    Una panza en expansión te descompone la postura, y la relaxina, una hormona que afloja las articulaciones en anticipación del parto, aumenta el estrés en tu cuerpo. Hay varias cosas que puedes hacer para engañar a la gravedad y aliviar tus dolores: <strong>Intenta balanceos pélvicos:</strong> Mece tu pelvis de atrás hacia adelante mientras estás arrodillada en cuatro puntos, mientras mantienes tu espalda derecha. <strong>Usa una vestimenta que dé soporte</strong> a la panza, como una pantimedia de maternidad. <strong>Cuando duermes, dale apoyo a tu espalda </strong>y abdomen con más almohadas. Si duermes de lado, pon un cojín entre tus rodillas para crear equilibrio para tus caderas. Una almohada de maternidad no sería una mala inversión, especialmente si tu colchón envejece. Pide ayuda y si alguien te ofrece levantar algo, ¡di que sí!

  • Orinado frecuente

    Tu útero pone más presión en tu vejiga durante el tercer trimestre, lo que quiere decir que probablemente irás al baño más que nunca antes. Lo más molesto será que tal vez tengas unas ganas repentinas, impostergables de orinar, llamadas incontinencia de ganas (un 40 por ciento de primeras madres lo experimenta). Trata de orinar rutinariamente (cada hora o dos) para evitar que las ganas te dominen. Después de más o menos una semana, extiende el tiempo entre visitas de tal manera que orines cada tres horas más o menos (o que llegues a la meta que tú y tu doctor se propusieron). Es importante que bebas al menos ocho vasos de 8 onzas de agua al día, para mantenerte bien hidratada, y que comas suficiente comida alta en fibra para que evites estar constipada. Y evita la cafeína, un diurético que hará la incontinencia aún peor.

  • Dolor de pecho

    La mitad de las próximas madres sufren dolores de pecho. Gracias a todas las hormonas que circulan por tu cuerpo durante el embarazo, el músculo hasta arriba de tu estómago, -el que normalmente evita que los ácidos digestivos salpiquen el esófago- se relaja, permitiendo el reflujo de los jugos gástricos. Es más, ahora que tu útero ha ocupado la mayor parte de tu cavidad abdominal, empujando tu estómago más hacia tu garganta, hace el ardor más evidente. <strong>¿Para obtener alivio? Intenta:</strong> * Aléjate de los clásicos provocadores de reflujo, como la comida sazonada, ácida o picante; comida grasosa o frita; y la cafeína. Otros posibles culpables son los refrescos cítricos, y algunos lácteos, como la leche o el helado. * Cambia tus tres comidas grandes por seis comidas ligeras, cómelas bien sentada, evitando recostarte inmediatamente después o comer antes de dormir. * Pies y piernas hinchados. Los tobillos y piernas hinchadas son causadas por la retención de fluidos en la porción inferior de tu cuerpo. Las várices, esas líneas azules que suben y bajan por tus piernas, son provocadas por válvulas sanguíneas que se suavizan, causando que la sangre se acumule en dolorosos bultos. Aunque la inflamación bajará, algunas de las várices llegaron para quedarse y otras se pueden quitar.

  • Cuida tus piernas durante el embarazo

    Para reducir la incomodidad de ambos: • Alza los pies con frecuencia, cambia entre estar sentada y parada con frecuencia, y nunca cruces las piernas. Recuéstate cuando sea posible, de preferencia de lado. • Usa pantimedias de apoyo, que pueden reducir las molestias junto con la aparición de várices. Sólo evita usar cualquier cosa que te reduzca la circulación (como calcetas). • No limites tus fluidos para evitar hincharte; tu cuerpo responderá reteniendo aún más fluidos. • Sumérgete en la tina. Los estudios has demostrado que la presión de 30 centímetros dentro del agua reduce las molestias.

  • Pre contracciones

    Para el octavo o noveno mes, probablemente estarás sintiendo las contracciones de “práctica” de Braxton-Hicks. Preparan a tu cuerpo para el embarazo y pueden llevarte a creer que el bebé viene en camino. ¿Cómo distinguirlas del parto? Las contracciones falsas a menudo se sienten en la parte frontal del abdomen; las reales comienzan en la espalda y se pasan al frente, a veces se mueven de arriba a abajo. Las contracciones reales se intensifican si cambias de posición, así que intenta moverte y determina si es momento de ir al hospital. ¿Aún no estás segura si son las de verdaderas? Llama a tu médico.

  • Mayor intensidad de sueños

    Muchas próximas madres reportan extrañas pesadillas, como dar a luz a ranas o cachorros o perder a su hijo durante el parto. Recuerdas tus sueños más durante tu tercer trimestre porque te despiertas con más frecuencia durante la noche (para ir al baño o porque el bebé patalea). Los sueños más comunes giran alrededor de: • Miedo de perder al bebé. • Dolores de parto. • No ser buena madre. • Pérdida de control. Mientras que algunas visiones pueden resultar perturbadoras, son normales. Los sueños pueden ser una forma de ventilar tus sentimientos de ansiedad. Intenta no estresarte con estas nuevas y extrañas emociones, habla con tu pareja o una amiga cercana. Es sólo otra forma en la que tu mente trabaja durante los inmensos cambios que están por ocurrir.

  • Conforme se acerca la llegada del bebé, tu cuerpo pasa por algunos de los cambios más intensos de todo el embarazo. Serán también tiempos emotivos, pues te preparas para agregar a alguien nuevo a tu familia. Intenta no preocuparte demasiado, enfócate en cuidarte a ti misma y obtener suficiente descanso, habla de cualquier preocupación con tu pareja, amigos o doctor.

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  • <strong>Por <em>Stephanie Wood</em> de <a href="http://www.parenting.com/">Parenting.com</a></strong> <strong>¿Y si se me rompe la fuente en público?</strong> Primero que nada, sólo aproximadamente una de cada cuatro mujeres le sucede que se le rompa la fuente antes de que de inicio el trabajo de parto, destaca Margaret Buxton, una enfermera partera certificada de la Escuela Universitaria de Enfermeras Vanderbilt en Nashville. Y si sospechas que estás iniciando el trabajo de parto, probablemente no irás a cortarte el cabello o a buscar antigüedades. Incluso si se te rompe la fuente inesperadamente, tu líquido amniótico probablemente se escurrirá lentamente en vez de que salga de entre tus piernas como un río embravecido. (A menudo, la cabeza del bebé actúa como un “corcho”). Al mismo tiempo, no es como que la gente va a pensar que te orinaste en los pantalones. Lo que está sucediendo será bastante obvio incluso para los observadores casuales, y probablemente estarán haciendo hasta lo imposible por tratar de ayudarte. Aprovéchate de toda la compasión que puedas obtener, porque en unas cuantas horas tu bebé no tendrá ninguna misericordia, y esto no parará durante los próximos 18 años, si es que llega a parar en absoluto. También puedes calmar tu ansiedad enormemente llevando un cambio de ropa en la cajuela del coche o en tu oficina. Una advertencia: si se te llega a romper la fuente en público, llama a tu servicio médico. Dado que el riesgo de infección aumenta una vez que el saco amniótico protector se rompe, tu proveedor de servicios médicos querrá discutir cuándo debes de ser ingresada al hospital o centro de maternidad.

  • <strong>Sigo escuchando acerca del tapón mucoso y suena totalmente asqueroso. ¿Cuándo es probable que salga exactamente, y tapará mi baño o qué pasará? </strong> No podemos mentir: el tapón mucoso no es nada bello. Básicamente es un pegote gelatinoso que sella la abertura del útero (parecido a un corcho en una botella de vino). El tapón –una secreción espesa de moco vaginal, a veces teñida de sangre– puede salir entero o en trozos. Si sale entero, no será peor que un coágulo menstrual, dice la doctora Kate Abello, ginecóloga obstetra de práctica privada en Baltimore, Maryland. Usa una toalla sanitaria o un protector de ropa interior y estate atenta de otras señales de parto, que pueden comenzar al poco tiempo después o en unas cuantas semanas más. Toma en cuenta que el tapón mucoso es diferente al “flujo con sangre” -una secreción vaginal de moco fibroso manchada de sangre que precede al parto por uno o dos días-.

  • <strong>Las mujeres en mi familia tienden a tener partos rápidos. Me da terror que el mío comience en el trabajo y que tenga que dar a luz frente a mis colegas y a mi jefe que es hombre.</strong> La respuesta rápida para esta preocupación es que tomes licencia por maternidad más pronto; si no estás en la oficina, esto no sucederá. Habla con tu proveedor de servicios médicos acerca de tu historial familiar. “Los partos rápidos ciertamente pueden ser algo hereditarios, y tu doctor querrá estar más atento checando tu cérvix para la dilatación,” señala la Dra. Abello. "Entonces podemos asegurarnos de que estés en un lugar seguro para el parto si vemos señales de un progreso rápido." Si quieres trabajar hasta la fecha programada, pon especial atención a las señales sutiles de parto y sal rápidamente de la oficina en días en los que simplemente “no te sientas bien”. También puedes preguntarle a tu jefe si sería posible que trabajaras desde tu casa durante la recta final. En el peor de los casos, si inicias el proceso de parto en el trabajo, insístele a tus colegas que salgan de la oficina y que llamen al servicio de emergencias, para que sea un bombero o paramédico guapo a quien no volverás a ver jamás.

  • <strong>Alguien me dijo que la placenta se ve como un gran riñón. ¿Es cierto eso?</strong> Bueno, la placenta puede verse de esa manera, y francamente, tendrás suerte si la tuya se ve así. “Una placenta grande, roja y carnosa que parece un órgano de carne es exactamente lo que esperamos”, dice Buxton. “Una pequeña y arrugada placenta puede significar que no te cuidaste debidamente o que puede que tu bebé no haya tenido todos los nutrientes y oxígeno que necesitaba”. Por supuesto, una vez que tu bebé nazca estarás tan emocionada y enfocada en ella que muy apenas te darás cuenta del personal que estará haciendo lo que tienen que hacer en la tercera etapa del parto (que para ti es la parte fácil). Mientras tanto, el médico inspeccionará silenciosamente la placenta para asegurarse de que esté normal, saludable e intacta, pero para entonces ya estarás haciendo el recuento de la puntuación del test de Apgar de tu pequeña y susurrando acerca de su ya evidente inteligencia.

  • <strong>Estaba planeando en invitar a algunos de mis familiares para que estuvieran conmigo en el nacimiento, pero ahora me estoy preocupando de que tal vez pierda el control y empiece a gritarle a todo el mundo</strong>. Es el tema de muchas películas y series de televisión: la mamá dando a luz maldiciendo a su esposo por haberla puesto en esta situación. Si has estado alguna vez en un hospital en la sección de maternidad, seguramente has escuchado algunos gritos. Aún así, no es muy probable que tu personalidad cambie totalmente, dice Trish Booth, una ex-educadora de parto en Manlius, New York, y autora de Preguntas y Respuestas del Embarazo: Respuestas Autoritativas y Tranquilizantes a las Preguntas en tu Mente. "En el parto no te conviertes en otra persona es una intensificación de quien ya eres," explica. "Si te vuelves introvertida y callada cuando estás estresada, eso es lo que harás en el trabajo de parto. Si normalmente gritas, entonces es posible que también lo hagas durante el parto.

  • <strong>¿Acaso es cierto que las mujeres realmente acaban por defecar cuando están pujando para sacar al bebé? </strong> Hay una muy buena razón por la que te dicen que pujar al bebé hacia fuera se siente como un movimiento intestinal –probablemente estés teniendo uno de esos momentos también-. "La vagina y el recto están paralelos, así que cuando la cabeza del bebé empieza a coronar, cualquier cosa en el recto será expulsada también," explica Buxton. "Es simple física. Las mujeres se molestan porque es algo privado, pero al igual que vomitar, a nadie que trabaje en una maternidad le sorprenderá ver que suceda. Discretamente lo limpiamos y seguimos adelante."Y ten por seguro que nadie dejará que tu bebé caiga en el excremento, esto ocurre en las primeras etapas de pujidos, no cuando el bebé sale.

  • <strong>Mi esposo se desmayó en mi último parto. Dijo que toda la sangre se veía demasiado tenebrosa. Sin embargo, yo no soy tan delicada, y me gustaría tratar de ver el nacimiento en el espejo del hospital. ¿Me arriesgo?</strong> Adoramos a los papás -después de todo no podríamos procrear sin ellos-, pero no todos los hombres son creados iguales cuando se trata de dar apoyo en el cuarto del hospital. Los estudios muestran que los hombres temen perder a su pareja más que nada en el parto, explica Booth. Ver el parto puede ser algo aterrador para ellos, y cuando se trata de tomar decisiones médicas, “muchos papás no estarán de acuerdo con cualquiera de los demás uniformados”, dice. Es probable que tu pareja aguante mejor la segunda vez -al igual que tú, ya tiene una idea de lo que sucederá–, pero no lo fuerces a tener una vista de 360 grados si parece no gustarle mucho la idea. La belleza del espejo en la habitación del hospital es que fácilmente se puede ajustar. Tu médico puede inclinarlo para que puedas ver lo que está pasando mientras que papá voltea la mirada. Y si cambias de parecer, también lo pueden voltear rápidamente para que ya no veas tampoco. De hecho, normalmente ocurre lo opuesto: "Ver tu propio avance puede ser una muy buena herramienta motivacional", dice Buxton. "Las mamás se inspiran a empujar más fuerte cuando ven que la cabeza ya viene. Y los papás que están dentro del cuarto insistiendo que no quieren ver nada de sangre puede que cambien completamente de opinión y estar fascinados si los enfermeros le explican lo que está sucediendo. Para cuando acuerdas, papá ya se puso los guantes y está recibiendo al bebé."

  • <strong>Varias de mis amigas se hicieron una depilación brasileña completa antes de dar a luz. No me imagino haciendo eso, incluso si no estuviera embarazada. ¿Realmente será necesario?</strong> Hay una tendencia entre las mujeres a rasurarse y depilarse la vagina, especialmente las más jóvenes, en nuestra sociedad en general, pero definitivamente no es algo que tengas que hacer si no estás dispuesta a hacerlo, asegura Buxton. En las épocas más primitivas de parto (hace apenas unas cuantas décadas), a las mujeres rutinariamente se les rasuraba y se les hacía una enema cuando entraban al hospital. La lógica era: proporcionar un ambiente más higiénico para el parto. Afortunadamente, esa actitud llevó a dejar a los papás afuera en la sala de espera. La depilación no es necesaria y definitivamente a tu médico no le va a importar.

  • <strong>He escuchado que los calmantes para el dolor pueden causar náuseas. Tengo temor si me pongo a vomitar encima de los demás.</strong> Algunos calmantes para el dolor pueden causar náuseas, y probablemente lo hagan, sobre todo la familia de los analgésicos, también conocidos como narcóticos, que incluyen Demerol, Nubain, y Stadol. Estos medicamentos no te quitan el dolor, sino que lo disminuyen. Si eres propensa a tener nauseas, tal vez prefieras no tomar estos medicamentos en absoluto, o pedir que te den un medicamento junto con los analgésicos, para el mareo. La anestesia epidural a veces puede causar que te baje la presión, lo cual te puede hacer sentir mareada, y por consiguiente, causarte náuseas. Pero toma en cuenta que el no tomar ningún tipo de anestesia no garantiza que no vayas a vomitar. ¿Ya ves que dicen que las contracciones vienen en oleadas? Un parto normal activo por sí sólo es suficiente como para hacer que algunas mujeres vomiten. Esa es una de las razones por las cuales se les aconseja a las mujeres no comer mucho una vez que comience la labor de parto. Pero aquí una ventaja inesperada: el mismo reflejo que te hace vomitar te ayuda a sacar al bebé. "He tenido a mamás que solamente estaban dilatadas entre 4 y 5 cm; después vomitaban y de repente se habían dilatado ya 10 cm," señala Buxton.

  • <strong>¿Seguiré siendo la misma “ahí abajo” cuando todo esto termine, aunque me hagan una episiotomía?</strong> Créenos que probablemente no estarás tan preocupada acerca de esto justo después de haber tenido a tu bebé. El sexo no será ni remotamente tan atractivo como dormir, y cuando empieces a sentirte amorosa de nuevo, ya todo habrá sanado y habrás tenido tiempo suficiente para hacer un millón de ejercicios de Kegel para recuperar tu tono muscular, si estás tan motivada. En cuanto a qué tan apretado estará, se refiere, si tu episiotomía o tus rasgaduras han sanado bien y haces ejercicios para recuperar tu tono muscular, especialmente entre embarazos, tu piso pélvico debe de volver a la normalidad, insiste la doctora Abello. El sexo puede sentirse diferente al principio, ya que la cicatriz puede que necesite un poco de estiramiento, pero tómalo con calma y suavidad y el placer volverá. Buxton recomienda que hagas los ejercicios de Kegel mientras estás lactando a tu bebé, no sólo para recuperar el tono muscular, sino porque ayuda a promover el flujo sanguíneo, lo que ayudará a que tu perineo sane. Y recuerda: hay otras maneras de tener intimidad cuando no estás de humor para el sexo.

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