Madrid — Los trabajadores de la salud y otros ciudadanos furiosos con las medidas de austeridad, entre ellas reducciones presupuestarias y la decisión de privatizar algunos centros sanitarios del servicio nacional de salud, se manifestaron el domingo en el centro de Madrid.

Unas 10.000 personas, muchas de ellas vestidas de blanco, comenzaron a desfilar por la mañana desde cuatro hospitales importantes en las afueras de la capital rumbo a la céntrica Puerta del Sol con carteles que decían "La sanidad pública no se vende, se defiende".

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Algunos de los manifestantes dijeron estar indignados con los planes del gobierno regional de Madrid de transformar un hospital especializado en dolencias infecciosas raras en un hogar para ancianos y venderlo.


"Hemos construido hospitales y centros de salud con fondos públicos y el gobierno los está entregando a sus amigos", dijo la enfermera María Victoria de Lucas, de 52 años.