Poseedor de un estilo complicado, el estadounidense Adrien Broner logró someter al mexicano Antonio DeMarco para conquistar el campeonato mundial Ligero del Consejo Mundial de Boxeo la noche del sábado en el Boardwalk Hall de Atlantic City.

Adrian Broner, elusivo y preciso, castigó al mexicano provocando que la esquina del peleador tijuanense arrojara la toalla para la octava vuelta.

Desde el campanazo de arranque, 'El Problema Broner' desarrolló un ritmo de pelea que Tony DeMarco no pudo seguir.

Entraba, pegaba combinaciones de hasta 4 golpes y salía, evitando a toda costa ser un blanco fijo para el ahora exmonarca mundial.

Después de tres rounds de puro boxeo, DeMarco presionó para que en el cuarto episodio fuera pelea en corto. El estadounidense fue mucho mejor debido a su defensa y el poder de puños. De inmediato el pómulo izquierdo del mexicano se inflamó.

A base de contragolpes y movimientos de piernas, Broner hizo la pelea incómoda y no dejaba que el mexicano agarrara distancia o tuviera alguna oportunidad.

Para el sexto episodio, DeMarco había perdido la compostura y sólo caminaba detrás de Broner buscando presionar la contienda sin lograr hacer daño alguno.

"Hay que reconocer. Broner es muy fuerte, rápido y con habilidad. Fue su noche": diría DeMarco al bajar del ring luego de sufrir la tercera derrota de su carrera, la segunda por la vía del nocaut.

El octavo round fue el resumen del resto de la pelea, un mexicano con mucho corazón pero sin recursos técnicos, ni velocidad salió en busca de la pelea frontal, pero Broner boxeando logró dominarlo hasta que vino un potente gancho a la mandíbula que mandó desmadejado al mexicano a la lona. Los Quirarte, esquina de Tony, ondearon la toalla.

Con esta victoria Broner conservó la calidad de invicto en 25 peleas y de paso conquistó la segunda corona diferente división, ya que con anterioridad había reinado la división de los Superpluma versión Organización Mundial de Boxeo.