Bajo el lema de "Hay culpables. Hay soluciones", la clase obrera española sale este miércoles 14 de noviembre a la segunda Huelga General convocada durante la administración del presidente Mariano Rajoy y el Partido Popular. Esto sucede en un marco de crisis económica y social producida por los recortes generales al gasto y pensiones sociales, despidos en el 25 por ciento de la población productiva, con 1,700,000 familias cuyos integrantes se encuentran en paro y más de 400,000 habitantes, incluidos migrantes, que han perdido sus viviendas al no poder pagar hipotecas.

El 14N, como ha llamado a la jornada, tiene como protagonistas fundamentales a las dos grandes centrales obreras del país, la Confederación Sindical de Comisiones Obreras (CCOO) y el Sindicato Unión General de Trabajadores (UGT), así como a los partidos políticos Izquierda Unida (IU) y al Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE), que se oponen al rescate español por parte de la Unión Europea, ya que esto contraería "durísimas" condiciones de recorte al gasto de prensiones sociales.

"La situación es absolutamente devastadora. No tienen salida. Hay una deuda absolutamente impagable. Cualquiera de los recursos que trate de utilizar hoy la economía española en general, no puede pagar esa deuda. Y por tanto, la salida que el capitalismo español está tratando de buscar es aceptar la imposición del capital monopolista europeo de una manera subsidiaria, pidiendo lo que ellos llaman "más Europa"; es decir, más integración europea, más integración bancaria, más integración fiscal, que significa, lógicamente, un ataque directo a la soberanía del país en función del mandato de los monopolios que, quien lo representa dentro de la Unión Europea es el Estado y el capitalismo alemán", declara el presidente del Comité Ejecutivo del PCPE, Carmelo Suárez.

En entrevista telefónica desde las Islas Canarias, el dirigente comunista de hecho advierte en España un escenario similar al italiano, donde, ante la imposibilidad del Estado español de pagar su deuda externa, que asciende a más de 900,000 millones de euros, la Unión Europea estará rescatando e interviniendo en la vida social y política del país, no sólo con un rescate financiero, sino con la imposición de un tecnócrata al estilo de Mario Monti al frente del gobierno, lo que supone la dimisión adelantada del presidente Mariano Rajoy a cambio del nombramiento de lo que Suárez denomina "un capataz".

"Habrá un escenario en el que habrá elecciones generales adelantadas y que el gobierno de Rajoy no aguanta. Y puede que ocurra lo que en Italia, donde habrá que nombrar a un tecnócrata en el gobierno al margen de los procesos electorales. Si se nombra a un gerente o un capataz al estilo de Monti, todas esas fuerzas políticas por un ejercicio de 'responsabilidad de Estado' van a aceptar el nombramiento del capataz”.

La angustiosa crisis española

La crisis en España ha desatado conmoción social al producirse dos suicidios en las últimas semanas a causa de las hipotecas impagables. Uno de ellos, el de Amaia Egaña, de 53 años, quien se aventó desde el cuarto piso de su casa en la localidad vasca de Barakaldo en el momento que una comisión judicial iba a proceder al embargo del inmueble. Un día antes, la prensa española daba cuenta de un hombre de 50 años que prendió fuego a una sucursal bancaria en la región de Sostpalacios debido a sus fuertes problemas financieros. Debido a ello, la banca española se ha visto orillada a suspender los desahucios hipotecarios por dos años, ya que más de 400,000 familias españolas se encuentran en situación de calle.

La oposición española describe la crisis actual como una "crisis estructural del modelo capitalista europeo", cuya continuación en España deriva de la liquidación de su propio sistema financiero para incorporarse al Euro. Sin embargo, la economía hispana sucumbió ante el capital monopolista europeo, que dictó al mercado local condiciones que derivaron en la privatización de recursos básicos españoles.

Pero España buscó resolver este "retroceso permanente" potenciando a sus empresas multinacionales hacia el exterior, fundamentalmente a América Latina, mediante la incursión de empresas como Repsol o Banesto de forma asociatica, o como el caso del banco BBVA que compró varios bancos nacionales latinoamericanos. O como Telefónica, que actualmente compite abiertamente con los monopolios continentales de telecomunicación. Sin embargo, ello no terminó de ser un muro de contención frente al resto de Europa, ni con el "boom inmobiliario" que experimentó el gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero, cuya burbuja estalló debido a las especulaciones y las obediencias de Madrid a los dictados financieros de Berlín y Washington con "consecuencias sumamente devastadoras", critica Carmelo Suárez, ya que el sector inmobiliario nutría a las casi seis millones de personas que actualmente se encuentran en paro en el país, "y eso ha significado la caída en picada de las condiciones de trabajo de todos los sectores industriales en el país, pero en general de todos los sectores de la clase obrera".

De acuerdo con datos de la banca española, del 2007 a la fecha los trabajadores de ese país han perdido poder adquisitivo de hasta 60 por ciento. Los intereses de sus deudas han crecido al punto de ser impagables debido a la falta de pago, incluyendo las hipotecas.

“Hemos pasado un periodo de alto deterioro de la capacidad adquisitiva. Pasamos de una alimentación adecuada a una situación en la cual hoy el funcionamiento de los bancos de alimentos y de los mecanismos de solidaridad familiar están dando auxilio a millones de trabajadores y trabajadoras que se encuentran en una situación tremendamente precaria y angustiosa" , subraya el presidente del PCPE.

"De seguir así, volveremos a ver a los niños descalzos en España".

Para Carmelo Suárez y la oposición obrera, la deuda de España es impagable:

"Por tanto nuestra posición es no aceptar ninguna de las políticas que tengan como objetivo el pago de la deuda que son las políticas fundamentales que determinan al gobierno actual o cualquier otro en la marco del capitalismo. Nuestra propuesta es una salida al gobierno europeo, del Euro y de la OTAN. Nuestra estrategia es de movilización popular y de lucha".

El 14N tiene ese objetivo, escalar las protestas sociales hasta el punto de frenar los recortes sociales, el plan de austeridad y la intervención de la UE. Para ello, no solo se ha convocado a la huelga general en España, sino también en Chipre, Malta, Portugal e Italia, con movilizaciones en Grecia y Francia, convirtiéndose en una "huelga europea".

"Se va a dar un rescate por parte de la Unión Europea, lo que significa echarle la soga al cuello a todo un país. Ese rescate va a tener unas durísimas condiciones, donde la clase obrera va a perder mucho más de lo que ha perdido hasta ahora. Se van a perder prestaciones sociales como en el campo de la sanidad, donde se habla ya de una serie de atenciones médicas que no van a estar dentro del catálogo de la sanidad universal que hasta la fecha en España ha habido. Habrá todo un proceso de endurecimiento de las condiciones de trabajo, facilidad para el despido y abaratamiento del despido, y especialmente habrá un empobrecimiento generalizado de la clase obrera".

Actualmente, el PCPE y los sindicatos españoles plantean una serie de medidas, como por ejemplo, que los bancos no ejecuten una hipoteca en familias que tengan a la totalidad de sus miembros en paro; o que no se le corte la luz y el agua a las personas que tienen una situación de precariedad absoluta. Pero sobre todo, se trata de organizar a la clase trabajadora en España en contra de las medidas antipopulares de Rajoy.

¿Y tras el 14N, cuál es la opción?

La cuestión fundamental y determinante es saber si la clase obrera es capaz de recuperar su capacidad de lucha y combate y plantarle cara a la crisis, porque si esa situación no se da, y la clase obrera no fuerza un camino distinto de la gestión de la crisis, en España volveremos a ver a los niños descalzos en los barros populares.

"Habrá un retroceso brutal. El capitalismo español en la disputa con el capital monopolista está en una situación de desventaja absoluta, no tiene ninguna posibilidad y, realmente, está la demanda de una salida socialista, una demanda de cubrir las necesidades vitales mínimas de la mayoría de la población de este país. Habrá un proceso de endurecimiento muy fuerte. Veremos seguramente en el futuro la prohibición de Partidos políticos, veremos la intervención policial cada vez más brutal contra cualquier intento de protesta social y contra el sindicalismo más combativo".

Para Carmelo Suárez, presidente del Partido Comunista de los Pueblos de España, una de las organizaciones que más avanzan en la oposición contra Rajoy, se trata de construir un modelo de nación distinto del actual.

"Trabajamos por un proceso de unión de fuerzas que cambie la correlación entre la oligarquía y el pueblo trabajador para crear posibilidades de cambio en el país. Hay que hacer otro proyecto distinto. No el de la izquierda de los pueblos que pide el proyecto del imperialismo de "la Europa social", sino uno sustentado en el poder obrero, en las grandes mayorías y en la estrategia de la construcción del socialismo en nuestro país".

Españoles salen a la calle: