Hasta el momento, los procesadores se realizan a base de silicio. Este componente ha sido el protagonista en computadoras, consolas de videojuegos, telefonía y dispositivos electrónicos de todo tipo. Y la búsqueda -por supuesto- se ha centrado en reducir tamaño y consumo de energía sin perder potencia.

Investigadores del centro de investigaciones Watson de IBM han dado un giro en la búsqueda: partieron de nuevos insumos y tomaron al carbono como base. Haciendo uso de nanotubos de carbono, han obtenido resultados que permiten divisar procesadores más pequeños y más veloces que los actuales.

El carbono, tal como el silicio, es un material común en el planeta, lo cual representa un menor impacto ambiental comparado con otras alternativas. Dadas las posibilidades de combinarse a escala atómica, el carbono se ha vuelto más atractivo para IBM en la búsqueda de reducir el espacio físico que ocupan los componentes.

Esta no es la primera experiencia con nanotecnología para IBM, que ya había mostrado el uso de nanotubos de carbono como transistores 10 mil veces más finos que un cabello humano.

Sin embargo, en lo que a procesadores se refiere, IBM está trabajando sobre un híbrido. Los nanotubos de carbono se montaron sobre un wafer de silicio, logrando un chip híbrido de 10 mil transistores.

Las 2 ventajas principales:

1. El rendimiento aumentaría entre 5 y 10 veces sobre la capacidad actual.

2. El uso de técnicas convencionales y de fácil aplicación permitiría una rápida aplicación a nivel industrial.