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Pepinillos y helado. Olas de náuseas. Hemos escuchado de los diversos antojos y síntomas experimentados por las que pronto serán mamás. Pero todas las mujeres responden diferente a los cambios hormonales que acompañan el embarazo. ¿Qué puedes esperar?

Aquí están los síntomas más comunes durante el primer trimestre.

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  • Náusea matutina

    <strong>Por <em>Stephanie Wood<a href="http://www.parenting.com/"> de Parenting.com</a></em></strong> Hasta el 85 por ciento de mujeres embarazadas sufren de nausea y vómito, y no sólo en la mañana. Si bien sus causas no son claras, se cree que la culpa la tiene la gonadotropina coriónica, una hormona: entre más hay en tu sistema, más nausea sentirás. Eso no es necesariamente malo- algunos expertos creen que entre más quisquillosa seas, es menos probable que pierdas al bebé o que tengas un bebé prematuro. Maneras de minimizar los síntomas de la nausea mañanera hasta que desaparezcan en algún punto del segundo trimestre: <strong>Come mini-comidas a lo largo del día. </strong>Comer comidas pequeñas más frecuentemente facilita la digestión y mantiene tu estómago lleno (la náusea es peor con el estómago vacío). Mientras que tal vez prefieras comidas suaves, los expertos recomiendan que comas lo que se te antoje, siempre y cuando sea saludable. Así que si sólo se te antojan quesadillas por unos días, éntrale. <strong>Come jengibre. </strong>Está comprobado que el jengibre ayuda a los estómagos revueltos, así que trata de echarle un poco de jengibre a tu té o jugo. Usa jengibre fresco, para que obtengas todos los beneficios. <strong>Prueba el B6.</strong> Un suplemento de esta vitamina puede ayudar a que vacíes tu estómago más rápido. Pregúntale a tu doctor la cantidad adecuada.

  • Comidas, antojos y aversiones.

    Que ciertas comidas te provoquen un enorme deseo y otras un intenso asco a menudo está relacionado con la náusea matutina. Estos antojos y aversiones pueden ser impredecibles, pero hasta 80 por ciento de mujeres embarazadas reporta antojos y 85 por ciento dice que encuentran ciertas comidas repelentes. ¿Deberías ceder a tus deseos o alejarte de las comidas que detestas? Depende. Si tu antojo es saludable y no te estás atascando de bolsas de papas o litros de helado, entonces date gusto. Una buena regla: Limita tus botanas a una porción de 75 a 100 calorías al día. Para las aversiones, sustitúyelas por algo que puedas comer. • Si no puedes beber leche, sustitúyela por un queso bajo en grasas, cotagge, panela, o yogur. E intenta meter leche en tus salsas, tu avena, o tus hot cakes. • Si no puedes tragar vegetales, come frutas ricas en beta-carotenos, como el mango, el chabacano o melón verde. • Si la carne no te gusta, come frijoles. O esconde carne, pollo o pavo en salsas, sopas o caldos.

  • Un sentido del olfato aumentado

    Muchas mujeres reportan tener un mejor sentido del olfato durante el embarazo. <strong>Una teoría: </strong>te ayuda a mantenerte alejado de comidas que tienen un alto contenido de bacterias o toxinas naturales, que podrían dañar al feto durante este periodo crucial del desarrollo. Este olfato biónico generalmente se va reduciendo conforme pasan los meses.

  • Fatiga

    Sentirte cansada las 24 horas del día es uno de los efectos secundarios más comunes del embarazo. Tu cuerpo está dando el extra para ayudar al crecimiento del bebé: tus ovarios producen progesterona, que se piensa tener un efecto sedante, y el volumen sanguíneo aumenta hasta 50 por ciento para mandarle sangre al feto. Un culpable secreto del cansancio excesivo puede ser la anemia. Se necesita hierro extra para hacer los glóbulos rojos del bebé, el bebé tomará lo que necesite de tu cuerpo, esto puede descompensarte. Tu doctor te hará una prueba de sangre durante tu primer revisión prenatal, para checar tus niveles de hierro. Si no tienes suficiente, es probable que te recomienden un suplemento. <em>Otras cosas que puedes hacer para combatir el cansancio:</em> <strong>Muévete.</strong> Aún si todo lo que quieres hacer es estar tirada en el sofá, sal a caminar o haz unos estiramientos ligeros. Veinte minutos un par de veces por semana te dará un levantón. <strong>Toma tus vitaminas prenatales.</strong> Llenará los huecos si tu apetito es de plano inexistente, y, porque tiene hierro, puede ayudar a evitar la anemia. <strong>Duerme cuando puedas. </strong>Acuéstate temprano, levántate tarde y toma siestas cuando puedas. Si trabajas todo el día, tómate una siesta de 15 minutos en tu cubículo.

  • Orinando con frecuencia

    Aún si todavía no se nota, tu útero está creciendo y eso causa presión en tu vejiga, que en realidad nunca se termina de vaciar. Además, tus riñones están trabajando extra sacando los deshechos de tu cuerpo. El resultado: la necesidad de orinar a menudo, a lo largo del día y la noche. Pero no reduzcas los líquidos, no te esperes para orinar, aguantarte puede llevar a una infección urinaria. Para reducir la cantidad de idas nocturnas al baño, deja de beber unas horas antes de acostarte, reduce la cafeína de noche (es diurética), y ve una última vez antes de acostarte.

  • Acné

    Puedes tener un poco de acné porque tus hormonas están trabajando extra, haciendo que tu cuerpo produzca más aceite. Es probable que el acné se reduzca en etapas posteriores de tu embarazo, pero, para ayudarte a controlarlo ahora: <strong>No te talles ni laves de más tu piel. </strong>Y usa un limpiador ligero para evitar la resequedad. <strong>Usa un humectante sin aceite. </strong>No hay razón para agregarle aceite a una piel aceitosa. <strong>Checa las etiquetas. </strong>El ácido glicólico está bien, pero deshazte de todo lo que tenga peróxido de benzoilo, ácido salicílico, retinols o esteroides: pueden causar defectos de nacimiento.

  • Falta de aire

    En realidad las mujeres embarazadas respiran más hondo, para llenar la sangre extra de oxígeno. Aunque estés recibiendo suficiente aire, no te sientas sorprendida si te sientes corta de aliento, en parte porque el bebé te transfiere su dióxido de carbono.

  • Ojos resecos o cambios de visión

    Con el aumento en la circulación de la sangre, todo tu cuerpo puede sentirse un poco hinchado, y esto incluye tus ojos. Tus corneas se vuelven más gruesas y curvas, esto cambia el modo en que refractan las imágenes visuales. Para las que usan lentes de contacto, tal vez tengan que tirar los contactos y usar lentes oscuros hasta que den a luz. Aún las próximas madres que usan lentes no ven tan bien. Aún si tu visión se queda igual, tus ojos pueden secarse por las fluctuaciones hormonales. Puedes usar gotas para lubricar tus ojos y, si lo necesitas, visita al oftalmólogo para ajustar temporalmente tus anteojos.

  • Pechos hinchados

    Aún si tu bebé tiene el tamaño de una coma, tus pechos se están preparando para alimentar. Los cambios hormonales y los ductos lácteos que se expanden producen un jalón de crecimiento, normalmente alrededor de tu sexta semana de embarazo, haciendo que tus pechos se sientan hinchados y suaves. <strong>Para aliviar la molestia:</strong> • Compra bras con hileras extras de ganchos para que puedas ajustarlos con facilidad (no gastes en bras que se cierren por enfrente). • Usa un bra suave de algodón para dormir. Si la molestia no te deja descansar el apoyo alivia la molestia.

  • Cambios en la libido

    El aumento hormonal y en el flujo de sangre pueden afectar tu vagina y clítoris, haciéndolos más suaves e hipersensibles. Para algunas mujeres esto quiere decir que estarán ardiendo, con orgasmos más intensos y múltiples. Para otras, el sexo se volverá igual de atractivo que la pesca ártica. Cualquiera que sea el humor en el que te encuentres, es normal. Pero avísale a tu esposo, dile cómo te sientes y qué te prende (o no), para que no se empiece a sentir rechazado o inseguro. Y recuerda, el sexo es más que la penetración. Los apapachos, las caricias, los masajes, son formas de mantener la intimidad.

  • El "sube y baja" emocional

    Hormonas y falta de sueño, es la realidad del embarazo y todas estas contribuyen a una montaña rusa de emociones. Puede que sientas ganas de estar callada y retraída, preocupada, enojada o llorona, o despreocupada y todo está perfectamente bien. Por supuesto, es mejor que trates de mantenerte lo más centrada posible (tus seres queridos te lo agradecerán), así que intenta descansar lo más posible y ejercitarte continuamente. ¿Qué más ayuda? Encuentra amigas que te comprendan, de preferencia embarazadas, puede ser también en línea.

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  • <strong>Por <em>Stephanie Wood</em> de <a href="http://www.parenting.com/">Parenting.com</a></strong> <strong>¿Y si se me rompe la fuente en público?</strong> Primero que nada, sólo aproximadamente una de cada cuatro mujeres le sucede que se le rompa la fuente antes de que de inicio el trabajo de parto, destaca Margaret Buxton, una enfermera partera certificada de la Escuela Universitaria de Enfermeras Vanderbilt en Nashville. Y si sospechas que estás iniciando el trabajo de parto, probablemente no irás a cortarte el cabello o a buscar antigüedades. Incluso si se te rompe la fuente inesperadamente, tu líquido amniótico probablemente se escurrirá lentamente en vez de que salga de entre tus piernas como un río embravecido. (A menudo, la cabeza del bebé actúa como un “corcho”). Al mismo tiempo, no es como que la gente va a pensar que te orinaste en los pantalones. Lo que está sucediendo será bastante obvio incluso para los observadores casuales, y probablemente estarán haciendo hasta lo imposible por tratar de ayudarte. Aprovéchate de toda la compasión que puedas obtener, porque en unas cuantas horas tu bebé no tendrá ninguna misericordia, y esto no parará durante los próximos 18 años, si es que llega a parar en absoluto. También puedes calmar tu ansiedad enormemente llevando un cambio de ropa en la cajuela del coche o en tu oficina. Una advertencia: si se te llega a romper la fuente en público, llama a tu servicio médico. Dado que el riesgo de infección aumenta una vez que el saco amniótico protector se rompe, tu proveedor de servicios médicos querrá discutir cuándo debes de ser ingresada al hospital o centro de maternidad.

  • <strong>Sigo escuchando acerca del tapón mucoso y suena totalmente asqueroso. ¿Cuándo es probable que salga exactamente, y tapará mi baño o qué pasará? </strong> No podemos mentir: el tapón mucoso no es nada bello. Básicamente es un pegote gelatinoso que sella la abertura del útero (parecido a un corcho en una botella de vino). El tapón –una secreción espesa de moco vaginal, a veces teñida de sangre– puede salir entero o en trozos. Si sale entero, no será peor que un coágulo menstrual, dice la doctora Kate Abello, ginecóloga obstetra de práctica privada en Baltimore, Maryland. Usa una toalla sanitaria o un protector de ropa interior y estate atenta de otras señales de parto, que pueden comenzar al poco tiempo después o en unas cuantas semanas más. Toma en cuenta que el tapón mucoso es diferente al “flujo con sangre” -una secreción vaginal de moco fibroso manchada de sangre que precede al parto por uno o dos días-.

  • <strong>Las mujeres en mi familia tienden a tener partos rápidos. Me da terror que el mío comience en el trabajo y que tenga que dar a luz frente a mis colegas y a mi jefe que es hombre.</strong> La respuesta rápida para esta preocupación es que tomes licencia por maternidad más pronto; si no estás en la oficina, esto no sucederá. Habla con tu proveedor de servicios médicos acerca de tu historial familiar. “Los partos rápidos ciertamente pueden ser algo hereditarios, y tu doctor querrá estar más atento checando tu cérvix para la dilatación,” señala la Dra. Abello. "Entonces podemos asegurarnos de que estés en un lugar seguro para el parto si vemos señales de un progreso rápido." Si quieres trabajar hasta la fecha programada, pon especial atención a las señales sutiles de parto y sal rápidamente de la oficina en días en los que simplemente “no te sientas bien”. También puedes preguntarle a tu jefe si sería posible que trabajaras desde tu casa durante la recta final. En el peor de los casos, si inicias el proceso de parto en el trabajo, insístele a tus colegas que salgan de la oficina y que llamen al servicio de emergencias, para que sea un bombero o paramédico guapo a quien no volverás a ver jamás.

  • <strong>Alguien me dijo que la placenta se ve como un gran riñón. ¿Es cierto eso?</strong> Bueno, la placenta puede verse de esa manera, y francamente, tendrás suerte si la tuya se ve así. “Una placenta grande, roja y carnosa que parece un órgano de carne es exactamente lo que esperamos”, dice Buxton. “Una pequeña y arrugada placenta puede significar que no te cuidaste debidamente o que puede que tu bebé no haya tenido todos los nutrientes y oxígeno que necesitaba”. Por supuesto, una vez que tu bebé nazca estarás tan emocionada y enfocada en ella que muy apenas te darás cuenta del personal que estará haciendo lo que tienen que hacer en la tercera etapa del parto (que para ti es la parte fácil). Mientras tanto, el médico inspeccionará silenciosamente la placenta para asegurarse de que esté normal, saludable e intacta, pero para entonces ya estarás haciendo el recuento de la puntuación del test de Apgar de tu pequeña y susurrando acerca de su ya evidente inteligencia.

  • <strong>Estaba planeando en invitar a algunos de mis familiares para que estuvieran conmigo en el nacimiento, pero ahora me estoy preocupando de que tal vez pierda el control y empiece a gritarle a todo el mundo</strong>. Es el tema de muchas películas y series de televisión: la mamá dando a luz maldiciendo a su esposo por haberla puesto en esta situación. Si has estado alguna vez en un hospital en la sección de maternidad, seguramente has escuchado algunos gritos. Aún así, no es muy probable que tu personalidad cambie totalmente, dice Trish Booth, una ex-educadora de parto en Manlius, New York, y autora de Preguntas y Respuestas del Embarazo: Respuestas Autoritativas y Tranquilizantes a las Preguntas en tu Mente. "En el parto no te conviertes en otra persona es una intensificación de quien ya eres," explica. "Si te vuelves introvertida y callada cuando estás estresada, eso es lo que harás en el trabajo de parto. Si normalmente gritas, entonces es posible que también lo hagas durante el parto.

  • <strong>¿Acaso es cierto que las mujeres realmente acaban por defecar cuando están pujando para sacar al bebé? </strong> Hay una muy buena razón por la que te dicen que pujar al bebé hacia fuera se siente como un movimiento intestinal –probablemente estés teniendo uno de esos momentos también-. "La vagina y el recto están paralelos, así que cuando la cabeza del bebé empieza a coronar, cualquier cosa en el recto será expulsada también," explica Buxton. "Es simple física. Las mujeres se molestan porque es algo privado, pero al igual que vomitar, a nadie que trabaje en una maternidad le sorprenderá ver que suceda. Discretamente lo limpiamos y seguimos adelante."Y ten por seguro que nadie dejará que tu bebé caiga en el excremento, esto ocurre en las primeras etapas de pujidos, no cuando el bebé sale.

  • <strong>Mi esposo se desmayó en mi último parto. Dijo que toda la sangre se veía demasiado tenebrosa. Sin embargo, yo no soy tan delicada, y me gustaría tratar de ver el nacimiento en el espejo del hospital. ¿Me arriesgo?</strong> Adoramos a los papás -después de todo no podríamos procrear sin ellos-, pero no todos los hombres son creados iguales cuando se trata de dar apoyo en el cuarto del hospital. Los estudios muestran que los hombres temen perder a su pareja más que nada en el parto, explica Booth. Ver el parto puede ser algo aterrador para ellos, y cuando se trata de tomar decisiones médicas, “muchos papás no estarán de acuerdo con cualquiera de los demás uniformados”, dice. Es probable que tu pareja aguante mejor la segunda vez -al igual que tú, ya tiene una idea de lo que sucederá–, pero no lo fuerces a tener una vista de 360 grados si parece no gustarle mucho la idea. La belleza del espejo en la habitación del hospital es que fácilmente se puede ajustar. Tu médico puede inclinarlo para que puedas ver lo que está pasando mientras que papá voltea la mirada. Y si cambias de parecer, también lo pueden voltear rápidamente para que ya no veas tampoco. De hecho, normalmente ocurre lo opuesto: "Ver tu propio avance puede ser una muy buena herramienta motivacional", dice Buxton. "Las mamás se inspiran a empujar más fuerte cuando ven que la cabeza ya viene. Y los papás que están dentro del cuarto insistiendo que no quieren ver nada de sangre puede que cambien completamente de opinión y estar fascinados si los enfermeros le explican lo que está sucediendo. Para cuando acuerdas, papá ya se puso los guantes y está recibiendo al bebé."

  • <strong>Varias de mis amigas se hicieron una depilación brasileña completa antes de dar a luz. No me imagino haciendo eso, incluso si no estuviera embarazada. ¿Realmente será necesario?</strong> Hay una tendencia entre las mujeres a rasurarse y depilarse la vagina, especialmente las más jóvenes, en nuestra sociedad en general, pero definitivamente no es algo que tengas que hacer si no estás dispuesta a hacerlo, asegura Buxton. En las épocas más primitivas de parto (hace apenas unas cuantas décadas), a las mujeres rutinariamente se les rasuraba y se les hacía una enema cuando entraban al hospital. La lógica era: proporcionar un ambiente más higiénico para el parto. Afortunadamente, esa actitud llevó a dejar a los papás afuera en la sala de espera. La depilación no es necesaria y definitivamente a tu médico no le va a importar.

  • <strong>He escuchado que los calmantes para el dolor pueden causar náuseas. Tengo temor si me pongo a vomitar encima de los demás.</strong> Algunos calmantes para el dolor pueden causar náuseas, y probablemente lo hagan, sobre todo la familia de los analgésicos, también conocidos como narcóticos, que incluyen Demerol, Nubain, y Stadol. Estos medicamentos no te quitan el dolor, sino que lo disminuyen. Si eres propensa a tener nauseas, tal vez prefieras no tomar estos medicamentos en absoluto, o pedir que te den un medicamento junto con los analgésicos, para el mareo. La anestesia epidural a veces puede causar que te baje la presión, lo cual te puede hacer sentir mareada, y por consiguiente, causarte náuseas. Pero toma en cuenta que el no tomar ningún tipo de anestesia no garantiza que no vayas a vomitar. ¿Ya ves que dicen que las contracciones vienen en oleadas? Un parto normal activo por sí sólo es suficiente como para hacer que algunas mujeres vomiten. Esa es una de las razones por las cuales se les aconseja a las mujeres no comer mucho una vez que comience la labor de parto. Pero aquí una ventaja inesperada: el mismo reflejo que te hace vomitar te ayuda a sacar al bebé. "He tenido a mamás que solamente estaban dilatadas entre 4 y 5 cm; después vomitaban y de repente se habían dilatado ya 10 cm," señala Buxton.

  • <strong>¿Seguiré siendo la misma “ahí abajo” cuando todo esto termine, aunque me hagan una episiotomía?</strong> Créenos que probablemente no estarás tan preocupada acerca de esto justo después de haber tenido a tu bebé. El sexo no será ni remotamente tan atractivo como dormir, y cuando empieces a sentirte amorosa de nuevo, ya todo habrá sanado y habrás tenido tiempo suficiente para hacer un millón de ejercicios de Kegel para recuperar tu tono muscular, si estás tan motivada. En cuanto a qué tan apretado estará, se refiere, si tu episiotomía o tus rasgaduras han sanado bien y haces ejercicios para recuperar tu tono muscular, especialmente entre embarazos, tu piso pélvico debe de volver a la normalidad, insiste la doctora Abello. El sexo puede sentirse diferente al principio, ya que la cicatriz puede que necesite un poco de estiramiento, pero tómalo con calma y suavidad y el placer volverá. Buxton recomienda que hagas los ejercicios de Kegel mientras estás lactando a tu bebé, no sólo para recuperar el tono muscular, sino porque ayuda a promover el flujo sanguíneo, lo que ayudará a que tu perineo sane. Y recuerda: hay otras maneras de tener intimidad cuando no estás de humor para el sexo.

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