NUEVA YORK (AP) — Gavino Hernández observaba el jueves con tristeza lo que quedaba en el interior de una pequeña casita roja de madera donde logró encontrar trabajo como jornalero durante cuatro años.

"Nos sentimos en la ruina. No nos queda nada", murmuró el mexicano sin papeles, más conocido como "Camilo", y quien hace trabajos esporádicos de construcción. "Queremos que los compañeros sigan aquí todavía. En las esquinas, haciendo de jornalero, uno corre mucho peligro".

Hernández hablaba de "la casita", una diminuta estructura de madera, con una puerta amarilla, que alentó a cientos de jornaleros durante más de una década en el barrio de Bensonhurst, en Brooklyn. Allí se reunían pronto por las mañanas, se organizaban y eran recogidos por empresas de construcción que necesitan mano de obra barata durante el día.

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Los vientos huracanados de la supertormenta Sandy, sin embargo, arrancaron de cuajo el pequeño centro y lo trasladaron unos 50 metros al norte, en el centro comercial Ceasar Bay. El suelo quedó totalmente hecho pedazos, al igual que varias de las paredes, con estanterías torcidas y un generador de electricidad que ya no funciona. "La casita" apenas se erigía el jueves en un panorama desolador y algo curioso: en medio del aparcamiento del centro comercial, totalmente vacío y con el suelo empapado de agua y nieve, rodeado de algunos automóviles de policía que no permitían acceso a la zona.

"Los patrones no tienen donde ubicarnos", se lamentaba Lucio Corado, un salvadoreño de 57 años, que trabaja como jornalero. "Nuestro objetivo es no desaparecer, es mantener abierto este lugar. Todo el mundo se beneficia, el jornalero, el patrón, y los negocios de la zona, donde gastamos el dinero. Con el centro cerrado, no logramos nada".

El huracán azotó el noreste de Estados Unidos a principios de la semana pasada y provocó la muerte de más de 100 personas, además de destruir cientos de casas y dejar a miles sin electricidad.

Precisamente ahora, tras el paso del huracán, es cuando hay más trabajo para los jornaleros. Muchos habitantes de condados de la ciudad de Nueva York han quedado con casas destrozadas que necesitan arreglos o tareas de reconstrucción. Dueños de hogares en la zona solían desplazarse a menudo hasta "la casita" en busca de mano de obra barata cuando necesitaban arreglos en sus casas, explicó Ligia Guallpa, del grupo Proyecto de Justicia Laboral que ayuda a jornaleros de la ciudad.

En cambio ahora, ni dueños de hogares ni empresas de construcción saben donde encontrar a los trabajadores porque el centro está cerrado, explicó la activista ecuatoriana.

"Nuestra preocupación es cuánto tiempo va a demorar esto, cuántas semanas más", dijo Guallpa, con tono de frustración. "Esta situación significa dólares perdidos en sueldos".

Entre 50 y 100 jornaleros podían reunirse alrededor de "la casita" por las mañanas, a la espera de la llegada de contratistas con camionetas. Mujeres guatemaltecas y mexicanas también esperaban a empresas de limpieza. Las reglas estaban claramente establecidas: 15,20 dólares de pago por hora, por trabajos de carpintería; mientras que construcción con cemento o ladrillos suponía 12,50 dólares la hora.

La larga lista aún estaba colgada de una de las cuatro paredes el jueves, detallando que el trabajo de un día, es decir, de ocho horas, costaba 120 dólares en total, o 90 o 150, dependiendo de si el trabajo consistía en transportar cajas, pintar paredes o poner ladrillos. Nada más llegar a "la casita", un mensaje de colores escrito en la pared daba la bienvenida a los jornaleros, además de dos o tres sillas de metal y una pizarra donde se convocaba una reunión que no pudo realizarse debido al huracán. Colgado de otra pared otro papel especificaba los gastos del centro e informaba de un calendario de programas informativos sobre seguridad en puestos de construcción y los peligros de trabajar con productos tóxicos.

Debido al gran número de jornaleros, Guallpa explicó que durante los años fue necesario alquilar un tráiler adjunto a la "casita" que permitiera además resguardar a los jornaleros del frío.

"Este centro me ayudó. Un día había trabajo y otro no, pero uno siempre podía venir", comentó tímidamente Reina Vega, de 32 años, al lado de sus dos compañeros y apretándose la bufanda para combatir mejor el frío que reinaba en el interior de la estructura, que no tiene calefacción.

Aproximadamente 558 trabajadores pagaron este año alguna vez la cuota semanal de cinco dólares que mantiene la electricidad, teléfono y otros gastos de "la casita", explicó Guallpa. El centro nació en el 2010 con la ayuda del Proyecto de Justicia Laboral, antes llamado Proyecto de Trabajadores Latinoamericanos, la Red Nacional de Jornaleros (NDLON, por sus siglas en inglés) y la propia comunidad de Bensonhurst. Lo que empezó como simples carpas para cobijar a jornaleros, se convirtió en el único centro para este tipo de trabajadores sin autorización para residir en Estados Unidos en toda la ciudad.

El Proyecto de Justicia Laboral calcula que en Nueva York viven aproximadamente unos 10.000 jornaleros. Más de 100.000 jornaleros buscan trabajo cada día en Estados Unidos o cuentan con un esquema informal de empleo, según un análisis del Centro de Estudios de Pobreza Urbana de la Universidad de California, en Los Ángeles.

Ahora los jornaleros esperan a que las autoridades locales inspeccionen los daños causados por Sandy en el aparcamiento y la zona colindante y accedan a entregar a los trabajadores otro centro temporal en el que puedan retomar cierta estabilidad. De momento, contratistas que intentan encontrar a los inmigrantes pueden llamar a un número de teléfono que les conecta con Guallpa o algún jornalero y coordinar así las contrataciones, aunque pocos saben de eso.

El jueves, Hernández, Corado y Vega se dedicaron a repartir folletos por casas en los que se anunciaba el número de teléfono.

"Estamos en la calle, expuestos. Ni los autos pueden llegar hasta aquí. Necesitamos de nuevo una zona segura donde poner reunirnos", dijo Hernández, de 46 años y ojos tristes. "Necesitamos ayuda".

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Claudia Torrens está en Twitter como http://www.twitter.com/ClaudiaTorrens

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