Los estadounidenses con mayores ingresos seguramente tendrán mayores cargas fiscales, se endurecerán las normas sobre el consumo de gasolina en los vehículos motorizados y las acciones de las empresas constructoras y de ingeniería podrían salir beneficiadas.

La decisión del electorado estadounidense de dar un segundo mandato al presidente Barack Obama y no un primero a su rival republicano Mitt Romney afectará esos y otros elementos de la economía y el sistema financiero de Estados Unidos, incluidas la ley de salud llamada popularmente Obamacare y la reforma de las normas financieras.

Al mismo tiempo, un estancamiento en el Congreso podría limitar la influencia de Obama. Los comicios del martes mantuvieron a los republicanos en control de la Cámara de Representantes. Los demócratas siguen controlando el Senado, pero sin mayoría aplastante.

Obama ha descrito varios temas importantes para apuntalar la economía: Prolongar las exenciones fiscales creadas por su predecesor George W. Bush para las personas de bajos y medianos ingresos, aumentar los gastos en obra pública y otorgar exenciones fiscales a ciertas empresas.

A corto plazo, Obama tendrá que convencer a los legisladores republicanos y demócratas que lleguen a un acuerdo presupuestario para evitar que la economía "caiga en un abismo fiscal". Sin ello, el 2 de enero entrarán en vigencia grandes reducciones del gasto público y sustanciales aumentos fiscales.

La combinación de ambas medidas podría sumir la economía nuevamente en una recesión y situar el desempleo nuevamente en 9% el proximo año, según la Oficina Presupuestaria del Congreso. El paro es ahora del 7,9%.

Los analistas advierten que el Congreso debe salir de su estancamiento para que la economía mantenga su recuperación.

"Habrá muchas decisiones arriesgadas, y eso dañará a la economía y muy probablemente altere los mercados bursátiles", dijo el miércoles Mark Zandi, economista en jefe de Moody's Analytics.

Aun así, la urgencia de la crisis podría "generar el deseo político necesario para llegar al acuerdo", agregó Zandi. Y eso podría significar "un crecimiento mucho, mucho más fuerte" para el 2014.

Otros advierten que incluso si se logra evitar el abismo fiscal, la economía podría seguir afectada por un lento crecimiento, pagos estancados y un modesto aumento de empleos.

"La reelección de Obama no cambia el panorama económico o fiscal más amplio", señaló Paul Ashworth, un economista de Capital Economics, en un reporte de investigación. "Durante los próximos dos años, la economía estadounidense seguirá teniendo la carga de una tasa de desempleo incómodamente alta y continuará batallando para crecer más de 2% al año".

El presidente ha prometido reducir el déficit presupuestario en 4 billones de dólares para el 2022, seis años después de haber terminado su segundo mandato. Sostiene que lo hará elevando inmediatamente los impuestos a las ganancias de capital, elevando los impuestos a todo el que gane más de 200.000 dólares y a los matrimonios con ingresos superiores a los 250.000 dólares, junto con un impuesto mínimo del 30% a los ingresos superiores al millón de dólares.

Los precios de las acciones se desplomaron el miércoles un día después de las elecciones. Los inversionistas parecían estar nerviosos por el inminente incremento de impuestos y los recortes de gastos en Estados Unidos y por la profunda recesión europea.

Sin embargo, a largo plazo las acciones de las compañías de construcción e ingeniería podrían experimentar un alza durante el segundo periodo del gobierno de Obama. El presidente ha dicho que mayor inversión en carreteras, puentes y edificios públicos impulsará la economía.

Las acciones de compañías de otras categorías podrían desplomarse. Las compañías financieras habían esperado un debilitamiento de las regulaciones impuestas después de la crisis financiera de 2008. La reelección de Obama podría garantizar que las regulaciones permanecerán intactas. Las compañías tendrán que seguir invirtiendo en asegurarse de que cumplen con ellas.

Obama también desea imponer impuestos a dividendos a una mayor tasa. Eso podría hacer que los bonos financieros, que con frecuencia pagan altos dividendos, resulten menos atractivos a los inversionistas.

Las acciones de Defensa también podrían sufrir dado que Obama desea limitar el crecimiento de los gastos militares. Y algunas compañías podrían sufrir pérdidas porque algunos inversionistas creen que su gobierno endurecerá las regulaciones sobre contaminación que afectan la extracción de energéticos y las plantas de energía de carbón.

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