Huffpost Voces

Los esteroides en el béisbol, una historia centenaria

Publicado: Actualizado:
BARRY BONDS
Barry Bonds perdió la oportunidad de ser recordado como lo que fue, un notable bigleaguer. Pero mintió ante el Congreso de Estados Unidos. | AP

** En el beisbol, ya se consumían sustancias enervantes cuando escribieron y aplicaron las primeras Reglas en el siglo XIX.

** Barry Bonds es el logotipo de los consumidores que mintieron ante el Congreso. Y fue declarado inocente, pero pocos creen en eso.

** José Canseco y sus libros provocaron el estallido de la bomba en 2005, al dejar al descubierto el tráfico y consumo en Grandes Ligas.


CORAL GABLES, Florida (VIP WIRE).- Por su máxima calidad como bigleaguer, Barry Bonds es una especie de ícono entre el centenar y más de bigleaguers consumidores de esteroides, descubiertos después de comenzar el siglo XXI.

Su caso es lamentable, porque de haber confesado la verdad, habría salido airoso del trance. Y porque fue declarado inocente en un juicio tan amañado como el de O.J. Simpson. Es decir, pocos creen que alguno de ellos dos es realmente inocente.

Pero si José Canseco reventó la piñata esteroidal de las Mayores en 2005, con su libro "Juiced", más "Vindicated" en 2008, lo cierto es que las anfetaminas, los esteroides y demás porquerías son tan viejas en el beisbol como las primeras Reglas, estrenadas en 1846. Eso se han consumido ininterrumpidamente a través de la historia.

Porque mucho antes de aquellas Reglas de Alexander Cartwright, ya en la antigua Grecia, los atletas tomaban ciertos preparados caseros que les producían fuerzas y resistencia extras para la competencia. Esteroides primititivos.

Y la primera vez que produjeron anfetaminas fue en 1887, solo once años después de inaugurada la Liga Nacional, y 14 años antes de comenzar a jugar la Liga Americana.

Incluso, un lanzador que consumía esteroides en 1889, fue elevado al Hall de la Fama de Cooperstown por el Comité de Veteranos en 1965, James Francis (Pud) Galvin. Y un outfielder muy famoso, que tomaba anfetaminas o jugo rojo, también fue honrado con un sitio en Cooperstown por los periodistas en 1979, Willie Mays.

Esos dos casos hubieran quedado archivados entre las cosas reales, pero a la vez desconocidas. Sin embargo, el escándalo de los esteroides, hormonas de crecimiento humano y otros productos similares, descubrió mucho, tanto de finales del siglo XIX, como de todo el XX y comienzos del XXI.

Así fue como las investigaciones llevaron hasta el nombre de Pud Galvin, quien lanzó en Grandes Ligas con los equipos de San Luis y de Pittsburgh durante 15 años, hasta 1892. Su record fue de 361-309.

Galvin es el único en el Hall de la Fama de Cooperstown, de quien se sepa fue consumidor de esteroides. Se los suministraba durante la temporada de 1889, cuando estaba en sus 32 años de edad.

Por ésto, el debate de si se eligen o no a los consumidores de estas cosas, descubiertos a partir de 2005, gracias a Canseco, debe agregarse ahora la pregunta de qué hacer con Pud Galvin, ya con cerca de medio siglo de ser miembro del selecto grupo de inmortales, y quien consumió esteroides hace más de casi siglo y cuarto.

Los llamaban "tetosterone potion", y fue un invento de tres médicos que utilizaron a Galvin para demostrar cuán efectivo era lo que acababan de inventar. El hombre no los hizo quedar mal.

Esos galenos trabajaron durante dos años, en la mayoría de los casos hasta 18 horas diarias, en busca de ese producto que mejorara las condiciones atléticas de los peloteros. Fue en 1889 cuando dieron con lo que llamaron "testosterone potion", los primeros esteroides usados en Grandes Ligas.

Los médicos de esta historia fueron, Chevalier Q. Jackson, H.A. Page, y W.C. Byers, quienes, como es natural, necesitaban experimentar, probar, lo que habían encontrado, y convencieron al lanzador de los Alleghenys, hoy Piratas de Pittsburgh, James Francis (Pud) Galvin, de que fuera el conejillo de Indias.

Inmediatamente después de suministrarle "testosterone potion", Pud Galvin apareció en un juego, conectó triple contra las bardas del centerfield, y blanqueó al Boston 9-0.

Diarios como el "Pittsburgh Commercial Gazette" y el "Washington Post" del 14 de agosto del mismo año 1889, informaron que Galvin se inyectaba testosterone potion. Es decir, no fue ningún secreto en esa la época.

En el caso del otro del Hall de la Fama, Willie Mays, no se habla de esteroides, sino de anfetamina líquida.

En el libro "The Dark Side of the Diamond", de Roger I. Abráms, se lee...:

"El 13 de septiembre de 1985, John Milner, outfielder de Mets, Piratas y Expos entre 1971 y 1982, testificó ante el Gran Jurado sobre el tráfico y consumo de cocaína alrededor y dentro del equipo de Pittsburg. Dijo que el gran Willie Mays mantenía en el locker una botella de red juice (anfetamina líquida) durante su temporada final, que fue con los Mets de 1973".

Éste fue el diálogo textual de Milner y el juez...:

Milner: "Willie tenía el red juice (jugo rojo)
Juez: "Willie ¿quién?"
"Mays"
"¿Willie Mays?"
"Eso es correcto, el grande... Sí, así es"

Milner comentó en seguida...:

"Probé eso una vez. Ignoro qué era, pero mantenía a uno con los ojos muy abiertos".

Es decir, que además del lanzador de los Alleghenys, hoy Piratas de Pittsburgh, James Francis (Pud) Galvin en 1889, hay otro consumidor de sustancias especiales en el Hall de la Fama. Mays fue elevado por la Baseball Writers´ Association of América en 1979, con la elevada cantidad de votos, del 94.68%.

Las anfetaminas fueron durante largo tiempo un doping muy popular en el beisbol profesional, por lo que no son nada nuevo. Se les conoce desde hace tanto tiempo como 125 años, porque la primera vez que las sintetizaron fue en 1887. Y se sabe que el autor fue un químico de Roma, llamado Lazar Edeleano. Por supuesto, se compraban sin necesidad de prescripción médica.

Al comienzo, las anfetaminas eran para inhalarlas, y se usaban como tratamiento contra la congestión nasal. Las primeras noticias de que los atletas las usaran datan de 1930, cuando sirvieron como sustituto de la estricnina, porque servían para estimularlos durante las competencias.

En las acciones de la Segunda Guerra Mundial, y más tarde en la Guerra de Vietnam, los soldados usaban anfetaminas para mantenerse alertas en los campos de batalla.

En el beisbol profesional de todas las categorías se han usado siempre las anfetaminas de varios tipos. Por ejemplo el llamado jugó rojo que consumía Willie Mays, y las greenes o pastillas verdes, consumidas por centenares de peloteros.

Hasta 1970 se podían comprar en Estados Unidos sin prescripción médica. Ese año, a través del llamado Drug Abuse Regulation and Control Act, se estableció la restricción.

Las anfetaminas consumidas sin vigilancia médica pueden afectar gravemente el cerebro y la columna vertebral.

Pero la apoteosis de los esteroides y las hormonas de crecimiento humano en Grandes Ligas, fue en la década 1991-2000, lo que dejó un cementerio de mentirosos (mintieron ante del Congreso de Estados Unidos), después de haber sido notables bigleaguers. Además de Bonds, figuras como Roger Clemens, Sammy Sosa, Rafael Palmeiro, Mark McGwire, Curt Schilling y los de la lista de los 113 casi clandestina, donde hay hasta quienes fingieron tener cáncer para ocultar el desastre que había hecho de ellos el abuso de estas sustancias.

También en HuffPost Voces

Desfilan los campeones en San Francisco
de
Compartir
Twittear
PUBLICIDAD
Compartir esto
cerrar
Esta imagen

Sugerir una corrección

En Internet

Scutaro: del sótano a Serie Mundial

El dopaje entre los grandes: de Ben Johnson a Barry Bonds

Beltrán y Pagán ahora frente a frente

El poder de bate mejoró durante la temporada regular del 2012

Tomás Morales