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La dieta matapasión

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DIETA MATAPASION
"Los hombres debemos unirnos y hacer una marcha para decirle NO a la dieta matapasión". | Shutterstock

Advertencia: Esta columna está basada en focus groups realizados en lugares desconocidos y no en las experiencias personales del autor. Está prohibida su lectura a las mujeres.

Para escribir esta columna he hecho el ejercicio de llevar 10 horas sin comer, solo un par de cafés, una pechuga de pollo, una ensalada y un pedazo de piña; o sea, no he comido.

Rápidamente he entendido por qué nuestras doncellas modernas han cambiado tanto. Siento un hambre atroz, mal genio, me está empezando a dar dolor de cabeza, y tengo frío; estoy inquieto por terminar este experimento e irme a comer una refractaria entera de lasagna, o como mínimo, un pote jumbo de arroz chino del restaurante del gallego de la esquina.

Las dietas que hoy en día están llevando a cabo nuestras mujeres, están acabando con la diversión, el romanticismo y hasta la pasión. Algunos piensan que es el costo de salir con una modelo 90-60-90. En mi opinión ya se están pasando, y los hombres debemos unirnos y hacer una marcha para decirle NO a la "dieta matapasión".

Hace un tiempo conocí a una chica muy atlética, sexy, no tenía muchas curvas pero estaba como dicen los puertorriqueños: "DURA". Me advirtió que había entrenado todo el día en el gimnasio y que tenía hambre. Se me ocurrió invitarla a un buffet All you can eat, pero creyó que era un chiste, y le dio mucha risa. No sé si es que todos traíamos hambre atrasado, pero recién llegados, el plan de los domingos era ir con la chicas a los diferentes tipos de buffet.

Un domingo ni un brunch All you can eat en el lujoso hotel Biltmore me quiso aceptar, porque temía pecar al ver tantas delicias de panes y subir 6 onzas de peso.

Yo me resigné a olvidarme que la chica con la dieta matapasión me aceptara tomarse una botellita de whisky en mi casa; si acaso una vez se tomó un traguito que nutrió de hielo toda la noche y la pena que da, es que no lo hacía por miedo a emborracharse, sino por las calorías de cada trago.

Tampoco la pude llevar a un restaurante de rodizio brasilero porque no comía carnes rojas. Tampoco a un lugar de pollo asado porque según ella eran demasiado salados... hasta que me aburrí y para verla fúrica paré en un Burger King y salí corriendo del auto… No le quedó más remedio que comerse una fea ensalada.

Una tarde tuve una plática con la chica de la dieta matapasión y le expliqué, hasta que me entendió, que nuestro cuerpo y nuestra vida no solo se nutren de alimentos sino también de buenos momentos, de disfrutar las compañías, y que si a veces hay que comerse una empanada y un par de aguardientes en una fiesta colombiana, tal vez aumentes una libra, pero también llenará de alegría tu corazón. A lo mejor con un tequila y unos tacos en una reunión mexicana tendrás más fuerzas para reírte y para deleitarte de la culinaria de otro país… en fin, los ejemplos son infinitos.

Caballeros, es nuestra responsabilidad hacerles entender a las damas, que las queremos para que estén a nuestro lado, no precisamente engordando como chonchas, pero sí de vez en cuando complaciéndonos al tomarse una botellita de champagne en nuestras piernas. No las queremos como un adorno, sino como un complemento, que se vean bellas SÍ, pero lo más importante es que estén dispuestas a acompañarnos a disfrutar de los diferentes placeres que tiene la vida.

Y me voy, porque tengo un hambre mata-escritor, y a este cuerpecito hay que darle alegría Macarena.

¿QUÉ OPINAS DE LA DIETA MATAPASIÓN?

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