Cuando Rubén Luengas llegó a estudiar a la Escuela Nacional de Música de la Universidad Nacional Autónoma de México, se dio cuenta de que por ahí había un tono perdido.

"Se tocaba música de Michoacán y de muchos otros estados, pero no de Oaxaca", dijo el artista, fundador de Pasatono, una orquesta oaxaqueña que además de recuperar la música tradicional de ese estado mexicano tiene su propia propuesta. "[El grupo] surgió por la necesidad de tener nuestra música cerca; éramos migrantes en Ciudad de México y no teníamos nuestros pueblos cerca [...] La orquesta nació por la necesidad de estar cerca de nuestros pueblos a través de la música".

Pasatono, nombre que los viejos músicos de Oaxaca le dan al brazo del violín, toca los sonidos de la región mixteca con instrumentos acústicos tradicionales.

Pero la orquesta, que se compone de ocho integrantes, también se creó para preservar e investigar la música de Oaxaca.

"Es un combo de músicos e investigadores que recorren pueblos de Oaxaca de la Mixteca para aprender la música que tocan los señores grandes y las registramos", explicó Luengas --quien no tiene ninguna relación con el presentador de noticias del canal 52 de Telemundo en Los Ángeles--, que además dijo que Pasatono también recupera instrumentos tradicionales, por ejemplo, el bajoquinto, que él toca y que llevará a las presentaciones gratuitas que hará la banda en el museo Getty de Los Ángeles el 6 y el 7 de octubre.

"Es una especie de guitarra de 10 cuerdas que no se encuentra en las tiendas, solo están en los pueblos y ahí mismo los hacen; están en vías de extinción", dijo Luengas, quien para ser consecuente con sus estudios, no solo aprendió a tocar el instrumento, sino también a fabricarlo con los recursos y materiales que existen en la región donde se usa. "Llegó a México con los españoles y se quedó atrapado en una cápsula del tiempo; es del siglo 17 y no hay quien los toque ni los construya actualmente".

Lo mismo sucedió con la jarana --distinta de la que se toca en Veracruz--, una guitarra pequeña de cinco cuerdas que se hace con madera de la región y con la que se tocan danzas chilenas, típicas de la Mixteca.

"Lo que descubrí con estos recorridos por los pueblos es que los instrumentos viven a partir de que los tocamos y es lo que hacemos", dijo el artista.

En sus viajes de investigación, Luengas y su grupo también descubrieron que antiguamente las orquestas en Oaxaca estaban formadas por instrumentos de cuerda y viento, algo que ahora ya no es tan común y que están desapareciendo. Este fenómeno, así como las nuevas formaciones y la inclusión de música del exterior de Oaxaca se debe al fenómeno migratorio.

"Desde los años 40 que empezaron los braceros a ir a Estados Unidos los oaxaqueños van y vienen; regresan con nuevos elementos a sus pueblos. Ese caminar ha dejado su presencia en nuestras culturas", dijo Luengas para explicar que en pueblos remotos se interpreten piezas de las Big Bands o de Charles Chaplin, por ejemplo.

Y eso explica también que Pasatono tenga en su repertorio lo que Luengas denomina jazz mixteco, o swing, o foxtrot.

Y hay otra cosa que el grupo aprendió en su andar por la Mixteca. Que Pasatono, también se le llama al cambio de un tono a otro, según los viejos maestros.

"Es un término antiguo que nos enseña un espacio mágico donde se produce la música", dijo Luengas.