Por Patty Onderko

No son ni la temperatura muy alta ni la cabeza colorada a punto de explotar lo que
realmente nos pone en un grito, son las situaciones menos evidentes las que nos dejan
pensando, con la duda: ¿llamo al doctor o no?
Kathryn Emery, doctora en medicina y médico en la Sala de Urgencias en el Hospital Infantil de la Universidad de Colorado, Denver—y mamá también—nos cuenta cuándo ella ha levantado el teléfono y llamado al pediatra.
Ponte alerta y sigue las recomendaciones:
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Llama al pediatra cuando...
<strong>Por <em>Patty Onderko</em> de <a href="http://www.parenting.com/">Parenting.com</a></strong>
1. Cuando una fiebre no ha bajado una hora después de haberle dado a tu niño el medicamento para aliviar el dolor, como el <em>ibuprofeno</em>. O también cuando la temperatura baja con el medicamento, pero se mantiene durante algunos días o va y viene al día siguiente e incluso después.
2. Llama al pediatra cuando el dolor abdominal, especialmente si es en el lado derecho, lo que podría ser un síntoma de apéndice inflamado.
3. Hinchazón en el miembro lastimado (brazo, pierna, codo etc.) después de una caída y que a tu niño le siga doliendo y se queje al día siguiente.
4. Que durante dos días tenga fiebre y baje su nivel normal de alimentación sin motivo aparente o que orine menos, (o ambos al mismo tiempo).
5. Cualquier dificultad al pasar la comida. Tu niño podría tener algo atorado en la garganta o estar teniendo una reacción alérgica.
6. Dolor de cabeza acompañado por fiebre o vómito.
7. Cualquier tipo de irritación o problema en la piel que te haga pensar: "caray y... ¿esto qué es?"
8. Cuando algo simplemente no anda bien. Confía en tu instinto y llama. El Dr. Emery dice: "¡Yo lo haría!"
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Publicado: 04/10/2012 13:10 EDT Actualizado: 04/10/2012 13:10 EDT