Por: Santiago Cordera de 
Allá por el año 2000, Sergio “Maravilla” Martínez se fue a vivir a Guadalajara, una región de España. El boxeador argentino no conocía la ciudad que lo recibiría como a un hijo. Antes había pisado Madrid tras tomar varios trenes desde Roma, haciendo escala en cada rincón.
Una vez en España, Martínez contactó con el que sería su primer entrenador, Gabriel Sarmiento, y su 'cutman' o segundo técnico, Ricardo Sánchez Atocha, después de rescatar el teléfono de ambos del fondo de su bolsillo que se perdía con las monedas que llevaba en el pantalón.
Con el paso del tiempo, y después de varios años residiendo ahí, “Maravilla” se fue haciendo de una fanaticada española fiel, que lo arropaba en invierno y lo vitoreaba en verano. A Sergio le gustaba estar ahí, era famoso pero en la calle pocos lo reconocían, lo cual le daba la calidad de vida que no tenía en Argentina.
Después de la pelea frente a Julio César Chávez Jr, “Maravilla” Martínez partió a España para presumir su título mundial de peso medio. Al llegar y pisar el aeropuerto de Barajas, el boxeador argentino fue recibido como un héroe de guerra. Todos los medios lo querían en sus redacciones. Entrevistas en radio, televisión, y un lugar especial en las primeras planas de los diarios deportivos.
El ‘Cholo’ Simeone no se quedó atrás, invitó a Martínez a pasar un día en el estadio del Atlético de Madrid. El técnico colchonero quería a su lado a su compatriota. Radamel Falcao, el hombre del momento en la liga española, le regaló la camiseta rojiblanca. Atrás de la elástica se podía leer “Maravilla”, y llevaba el número uno estampado.
Sergio, hincha confeso del River Plate, no escondió su admiración por dos ex jugadores bonaerenses. Ahí estaban tres deportistas que hoy en día viven un momento dulce.
Puedes consultar la versión original de este artículo y muchos más en www.laciudaddeportiva.com



Publicado: 27/09/2012 12:32 Actualizado: 27/09/2012 12:34