La muerte repentina de un joven atleta en plenitud parecía poco probable, sin embargo en los últimos años el fútbol ha sufrido una serie de acontecimientos fatales alrededor del mundo.

Padecimientos cardiacos son el común denominador de las impactantes escenas que conmueven y sorprenden tanto a espectadores como a la comunidad médica, que sigue sin poder dar respuesta satisfactoria a tales sucesos, o a prevenir el 100 por ciento.

El pasado 17 de marzo el jugador Fabrice Muamba del Bolton de la Liga Premier de Inglaterra, una de las más desarrolladas, sufrió un paro cardiaco en el partido de copa contra Tottenham. El futbolista inglés estuvo clínicamente muerto durante 78 minutos.

De forma casi milagrosa, Muamba se recuperó, pero decidió dejar el fútbol profesional: "Aunque la noticia es devastadora, tengo mucho que agradecer. No fue lo que yo esperaba, por lo que ahora anuncio mi retirada del fútbol profesional".

Otros no gozaron de la misma suerte que el futbolista congolés de nacionalidad inglesa, el italiano Piermario Morosini, los españoles Dani Jarque y Antonio Puerta, así como el mexicano Antonio DeNigris, perecieron de manera abrupta en años recientes.

Thomas Rowland señala que la incidencia de este problema es estadísticamente bajo, pero que la popularidad de este deporte hace más impactante el problema.

Aunque quizás debatible, es probable que la mayoría de las causas cardíacas de muerte súbita en los atletas estén relacionadas con una enfermedad cardíaca anatómica o electrofisiológica subyacente. Resulta poco probable que pudiera ocurrir una muerte súbita en un deportista con un corazón previamente sano.

Los equipos profesionales han elevado sus medidas de prevención con exámenes médicos exhaustivos en sus atletas. Hace un par de meses el jugador uruguayo del Toluca de México, Iván Alonso, decidió dejar la actividad profesional porque le fue detectado un problema en el corazón.

"Toluca tiene 95 años y ha jugado 94 años sin Iván Alonso. No va a pasar absolutamente nada. Me lo ha pedido mi esposa y mi mamá de rodillas. Yo no me quería ir", dijo el ariete, de 33 años. "No merecía irme así... Ojalá me muera de 100 años en una cancha, pero cortando el pasto", reprodujo el diario Mundo Deportivo.

Así como los clubes deben agotar todos los medios posibles para asegurar la salud de los futbolistas, los estadios y doctores deben responsabilizarse de poder atender una emergencia. En el caso del italiano Morosini se han levantado cargos contra los médicos que atendieron al joven de 25 años en la cancha, sin prestarle auxilio con un desfibrilador cardiaco, según indicó la agencia Notimex.

MIRA LA GALERÍA: MUERTES SÚBITAS EN EL FÚTBOL

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  • Piermario Morosini

    El volante del Livorno, Piermario Morosini, falleció el sábado 14 de abril de 2012, tras sufrir un infarto durante un partido contra Pescara por la Serie B. Tenía 25 años.

  • Antonio De Nigris

    El futbolista mexicano Antonio De Nigris murió el 16 de noviembre de 2009 por un paro cardiaco en su domicilio. Jugaba para el AE Larissa.

  • Antonio Puerta

    El 25 de agosto de 2007, en el transcurso del partido entre Sevilla Fútbol Club y Getafe Club de Fútbol, por la Liga Española, Antonio Puerta, en el minuto 28 de partido, sufrió un desmayo como consecuencia de un paro cardiorrespiratorio. Murió días después en el hospital.

  • Dani Jarque

    Jugador del Espanyol de Barcelona que falleció repentinamente durante una gira por Italia. Se determinó que murió a causa de una asistolia.

  • Manuel Preciado

    Manuel Preciado falleció de un infarto el jueves 7 de junio, un día después de asumir como técnico del Villarreal. Tenía 54 años.

  • Marc Vivian Foe

    El futbolista de la selección de Camerún, Marc Vivian Foe, murió el 26 de junio de 2003, durante un partido de la Copa Confederaciones contra Colombia por un ataque al corazón.

  • Arjuna Luiz Venutto

    El futbolista brasileño juvenil apodado Pelé, murió por un infarto que sufrió en el partido entre el Sao Bernardo y el Portuguesa Santista.

  • Miki Roqué

    El jugador español del Real Betis falleció tras más de un año luchando con un cáncer de pelvis.