"La valentía es tolerancia al miedo, dominio del miedo – no ausencia de miedo".
- Mark Twain

"Se necesita valentía para crecer y convertirnos en quien realmente somos".
- E.E. Cummings

Me parece que fue ayer la primera vez que me dirigí a ti para invitarte a explorar junto a mí la pregunta de cómo fortalecer la confianza en ti mismo.

Cada mes durante el pasado año te he ido ofreciendo una pieza del rompecabezas con el deseo de que pudieras descubrir cómo cultivar la confianza y hacerla crecer en tu vida. Hoy cierro esta serie de escritos con un llamado especial: que te atrevas a ser tú mismo.

Permitirnos ser quien en realidad somos y dejárselo ver al mundo es uno de los retos más grandes que enfrentamos los seres humanos en nuestra búsqueda de amar y ser amados. Darte el permiso para ser tú mismo requiere ante todo que hayas hecho el trabajo de conocerte, aceptarte y valorarte. Esas tres tareas, conocerte, aceptarte y valorarte, han sido el mapa del camino que hemos trazado juntos a lo largo de este año.

Si has seguido de cerca esta serie de artículos has tenido la oportunidad de hacer un viaje de exploración al interior de tu ser que te ha ido equipando con herramientas que pienso te permitirán dar el paso a un nuevo capítulo en tu viaje hacia la confianza en ti mismo.

Si no has tenido la oportunidad de seguir de cerca esta serie (puedes ver los enlaces a todos mis artículos anteriores al final de éste), te invito a empezar por el primer artículo e ir recorriendo este camino a tu paso.

Durante mis primeros escritos te invité reflexionar acerca de tus patrones de pensamiento y comportamiento con el objetivo de que comenzaras a conocerte mejor. Luego trabajé contigo los temas de el poder de la intención, el poder de la voluntad y la responsabilidad personal.

Más tarde te compartí ideas acerca de cómo cuidar mejor de ti y cómo cultivar las emociones positivas. Por último, examinamos cómo afrontar el cambio y cómo fortalecer tu autoestima.

Hoy llegamos al final de este recorrido, que invariablemente es también el comienzo de otro. Dicen que todos los finales encierran en sí mismos la semilla de un nuevo comienzo. Has leído, has practicado, te has preparado y ha llegado el momento de salir a escena y enseñarle al mundo de lo que estás hecho. Dejarse ver para muchos de nosotros no es tarea fácil pues como veremos más adelante, es un ejercicio que tiene la capacidad de activar el miedo. Por eso, hoy te compartiré algunas ideas acerca de la valentía y cómo enfrentar el miedo de dejar que los demás nos vean tal y como somos.

Annie, una de las maestras que la vida ha puesto en mi camino, un día hace ya muchos años atrás, me sorprendió con una simple y poderosa enseñanza. Me dijo: "En tu vulnerabilidad está tu mayor fortaleza". Si al leer esta oración te sientes un poco confundido, no te preocupes, no eres el único. Parece una contradicción… "En tu vulnerabilidad está tu mayor fortaleza". Es una paradoja, pero una, que a mi entender y por mi experiencia personal, encierra una gran verdad.

Si bien es cierto que mirar a esa persona que nos importa a los ojos y decir nuestra verdad puede llegar a ser una experiencia aterradora, al otro lado del miedo, una vez lo enfrentamos y lo atravesamos, encontramos una experiencia profunda de logro y de fortaleza personal que hace crecer nuestra confianza en nosotros mismos. Sea esa persona nuestra pareja, nuestro jefe, nuestro hijo, un amigo o un desconocido, cuando le hablamos al otro desde un lugar auténtico y verdadero, ensañándole quién realmente somos, lo que pensamos y lo que sentimos, se desata una fuerza interna que es difícil de describir pero que una vez que la hayas vivido lo sabrás y podrás dar fe de su poder.

Hacernos vulnerables frente a otro nos da miedo porque tememos el rechazo, la mofa o la desaprobación del otro. Todos hemos enfrentado estos miedos a lo largo de nuestra vida en muchas ocasiones y de muchas formas. Sin embargo, es afrontando estos miedos que descubrimos que, al final del día, esos miedos son sólo un espejismo porque aún cuando el otro no esté de acuerdo con nosotros, se mofe o no nos apruebe, no se acaba el mundo. Continuamos en una pieza, no pasa nada. Lo que sí pasa es que nos conectamos con un sentido profundo de fortaleza personal que resulta de haber sentido el miedo y de haberlo hecho de todas maneras. Por eso hoy te invito una vez más a sacar tu libreta de trabajo personal y a poner sobre el papel esa conversación que hace tiempo quieres tener con ese ser querido, amigo o colega. Escribe, practica lo que deseas comunicar y cuando estés listo, lánzate. Date la oportunidad de experimentar y de vivir por ti mismo lo que se siente decir tu verdad.

El trabajo de la Dra. Brené Brown, profesora, escritora e investigadora de la experiencia humana, ofrece evidencia científica del poder de la vulnerabilidad. En su libro "Daring Greatly", la Dra. Brown nos recuerda que todos los seres humanos compartimos la necesidad innata de ser amados y de pertenecer. Es por esto que trabajamos tan duro para evitar el rechazo de los demás. Sin embargo, es a través de la disposición y la capacidad de hacernos vulnerables ante el otro que logramos la conexión que tanto anhelamos. Cuando nos hacemos vulnerables y nos dejamos ver tal y como somos, hacemos posible que se dé una conexión auténtica, verdadera y real con los demás.

En su libro "The Gifts of Imperfection" la Dra. Brown nos ofrece 10 puntos guías para vivir una vida total, completa y sin reservas. Nos dice:

  1. Cultiva la autenticidad: Libérate de lo que piensan los demás
  2. Cultiva la compasión contigo mismo: Libérate del perfeccionismo
  3. Cultiva un espíritu resiliente: Libérate del adormecimiento emocional y la impotencia
  4. Cultiva la gratitud y la alegría: Libérate de la escasez y el miedo a la oscuridad
  5. Cultiva la intuición y la fe: Libérate de la necesidad de la certidumbre
  6. Cultiva la creatividad: Libérate de la comparación con los demás
  7. Cultiva el juego y el descanso: Libérate del agotamiento como símbolo de estatus y la productividad como símbolo de tu valía personal
  8. Cultiva la calma y la quietud: Libérate de la ansiedad como un estilo de vida
  9. Cultiva un trabajo con significado personal: Libérate de la duda y el "Se supone que yo…"
  10. Cultiva la risa, la canción y el baile: Libérate de tener que ser cool y estar siempre "en control"

Para conocer más del trabajo de la Dra. Brené Brown visita esta página.

Anímate a experimentar y a practicar la valentía en tu vida. Recuerda que la valentía no es ausencia de miedo, valiente es aquel que siente el miedo y se lanza de todas maneras. Nadie nace sabiendo cómo ser valiente. La valentía se aprende y se fortalece a través de la práctica. Haz una lista de todas aquellas cosas que quisieras hacer pero no haces por miedo. Examina tu lista y escoge una en la que deseas trabajar. Comienza por dar un paso, aunque sea pequeño, lo importante es darlo. ¡Tú puedes!

Es mi deseo que esta serie de artículos que he contribuido por el pasado año te hayan servido para conocerte un poco mejor, aceptarte, valorarte y armarte de valentía para ser tú mismo, cada día. Gracias a todos por sus mensajes, preguntas y apoyo durante este tiempo. ¡Un abrazo fuerte y hasta luego!

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  • <strong>Por Ofelia Perez</strong> Para meditar no hay que ser budista, hindú, musulmán, cristiano, trascendental, yoga, místico ni extraterrestre. Aunque hay tantos sistemas de meditación como creencias, la meditación puede ser una práctica sencilla, en silencio contigo misma, sin connotaciones extrañas ni temibles.

  • Meditación es estar contigo misma en silencio durante al menos 20 minutos, sin pensar ni permitir pensamientos revoloteando en tu mente. Son 20 minutos donde lo único que quieres es no decir ni pensar nada, ni obligarte a resolver nada. Es tu momento de soltar todo lo que tiene tu mente tan ocupada que no puedes discernir con claridad.

  • A mí me han dado resultado tres formas de meditación. Esta es la más sencilla: Si vas a estar pendiente de que se cumplan los 20 minutos, mejor usa un minutero para que no ocupes tu mente en eso. Entonces recuerda una palabra que te represente paz y felicidad. Cierra los ojos y relájate, dejando ir tus pensamientos sin luchar contra ellos ni ponerte tensa. Cada vez que te llegue un pensamiento, repite esa palabra.

  • La segunda técnica de meditación que uso es la que llama el Dr. Wayne Dyer, "Meditación Japa". Consiste en respirar hondo y repetir la letra "A" tres veces al empezar, y mientras te relajas y despejas tus pensamientos. Puedes también decirte afirmaciones positivas sobre ti y sobre tus situaciones, y repetir la "A", aplicando diferentes intensidades de emociones. ¿Por qué la "A"? Porque es la letra que usamos para expresar emociones y se relaciona con el sonido del nombre de Dios y la máxima deidad en otros idiomas y religiones.

  • La tercera técnica, también promovida por el Dr. Dyer en su libro "Getting into the Gap", se basa en acceder mentalmente los espacios entre las palabras. La teoría es que cuando sumergimos nuestra atención en esos espacios entre palabras, podemos integrarnos a nuestro ser interior y encontrar respuestas a la vida y sus retos. Antes de meditar, busca o construye una afirmación positiva, una oración o un verso bíblico. Cierra los ojos y después de respirar tres veces, visualiza, palabra por palabra, que la vas escribiendo en tu mente. Cuando escribas la segunda palabra, concentra tu atención en el espacio entre esta y la palabra anterior. Haz lo mismo, palabra por palabra, con toda la afirmación, hasta que llegues al último espacio entre las palabras.

  • La meditación en general está reconocida como parte de la medicina complementaria. Se ha probado que... 1. Baja la presión arterial. 2. Normaliza los latidos del corazón. 3. Reduce los niveles de cortisol, la hormona del estrés. 4. Aumenta la agudeza y la claridad mental. 5. Aumenta el relajamiento. 6. Ayuda a los pacientes de asma, ADHD, traumas, depresión, fobias, Alzheimer y cáncer, entre otros. 7. Reduce la ansiedad. 8. Aumenta la capacidad de resolver las situaciones.

  • Yo no puedo explicar por qué, cuando medito, las tareas del día y las personas con quienes me relaciono fluyen fácilmente y todo cae en su lugar con un esfuerzo menor. Hasta parezco atraer a mi vida mejores situaciones. ¿Te parece tan difícil dedicarte a ti misma 20 minutos de paz al comenzar el día? El resultado puede hacerte muy feliz.

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