Por Juan José Dalton

contrapunto

SAN SALVADOR.- El excomandante guerrillero Roberto Cañas fue uno de los negociadores y firmantes de la paz salvadoreña. Pocos como él conocen las intríngulis del proceso negociador, de principios a fin. Su voz autorizada nos permite entregar al lector de ContraPunto ideas y reflexiones acerca de lo que en Colombia se está gestando, al parecer en un camino más firme que los proceso anteriormente fracasados.

La paz en El Salvador, controversial, polémica y aún incompleta, fue fruto de condiciones muy diferentes a las que actualmente prevalecen en Colombia, donde las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el gobierno mantienen el conflicto armado más largo que se haya dado en Latinoamérica.

¿Cuál es la diferencia del momento en que se dio la paz salvadoreño y de lo que se pretende hacer en este caso en Colombia?

"Los momentos son diferentes y las experiencias históricas son únicas e irrepetibles. Cada país y cada conflicto armado tiene sus propias características y sus propias historias. El momento de la negociación en El Salvador, era producto de un empate militar, en el que ni el ejército podía vencer a la guerrilla, ni la guerrilla al ejército, que era apoyado por Estados Unidos. Ante esas circunstancias habían ideas equivocadas: se creía que por la caída del Muro de Berlín, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) estaba a punto de entregar las armas e incorporarse al proceso democrático a cambio de nada".

¿Qué es lo que pasa en Colombia?

"Bueno, ahí tenemos la guerrilla más antigua de América Latina; en un país muy grande: sólo en el Caguán (dominado por las FARC) cabe El Salvador dos veces. Pero estamos en momentos diferente, con guerrillas diferente...".

¿Cuál es la diferencia del FMLN cuando negocia la paz y las FARC ahora que está negociando?

"Cuando revisas los puntos de la agenda que se han aprobado en las negociaciones colombianas, el calado que tienen es menos profundo que el calado que tuvo la agenda salvadoreña en la negociación. Por ejemplo, nosotros planteamos negociar temas como Fuerza Armada, el tema Electoral, Judicial, el Económico y Social, Derechos Humanos... Pero en el caso de Colombia, la agenda es muy corta; se centra en el tema agrario. La política de desarrollo agrario integral, es el primer punto. Luego, la participación política de los movimientos que surjan terminada la guerra; el tema del fin del conflicto, es decir, cómo será la separación de las fuerzas y la incorporación de las FARC a la vida política terminado el conflicto".

¿Algo del narcotráfico también?

"Sí, esa es una diferencia central porque el cuatro aspecto de la negociación colombiana habla de la solución al problema de las drogas ilícitas... ¿Habría que ver si sólo negociando con las FARC el fenómeno del narcotráfico se puede resolver? Es evidente que es mucho más complicado. Creo que hay elementos que contribuirían a aliviar el problema del narcotráfico, como programas de sustitución de cultivos, planes de desarrollo de las comunidades, programas de prevención de consumo... Pero definitivamente no se resuelve sólo con negociar con las FARC".

¿Qué hay de los derechos humanos?

"El caso de la atención a las víctimas está también presente. Fue muy importante en la negociación entre el FMLN y el gobierno, y lo planteó la Comisión de la Verdad en sus recomendaciones, que dicho sea de paso, no se han cumplido porque reina la impunidad desde que se dio la Ley de Amnistía. No se ha reparado a las víctimas moral ni materialmente. En el caso colombiano es un tema de agenda".

¿En el caso de los mediadores también hay diferencias? En El Salvador medió la ONU, pero en Colombia son negociaciones directas?

"Ciertamente es una diferencia. Ellos plantean negociaciones directas, pero hay presencia de pesos pesados en negociaciones, como Noruega, que tiene una diplomacia discreta que han hecho que funcionen procesos anteriores. Estoy convencido que el rol de los países que están envueltos será más que buenos oficios. En El Salvador la ONU y los Países Amigos (México, España, Venezuela y Colombia), convirtieron el proceso en una negociación completa. No tengo duda que por la complejidad de la problemática Cuba y Noruega van a jugar un papel fundamental, así como Chile y Venezuela, que acompañarán el proceso en Colombia y jugarán un papel activo. Esto se asemeja a lo que fueron los Países Amigos del Secretario General de la ONU, en la negociación salvadoreña. También se que Colombia tiene idea de consultar expertos, en acuerdos de ambas partes".

Como última pregunta: ¿Pudieras decirnos tres puntos que fueron fundamentales en la búsqueda de paz salvadoreña?

"En El Salvador había un consenso general que la búsqueda de la paz era mejor que seguir con la guerra; lo otro -y de ahí la gran diferencia con Colombia- es que el calado de las transformaciones como la supresión de los cuerpos de seguridad (la Guardia Nacional, Policía de Hacienda y Policía Nacional), es decir, el cambio de doctrina de Fuerza Armada -pese a que hoy está en disminución-; la separación de la Seguridad Pública y la Fuerza Armada... Estas cosas ni se mencionan en Colombia... En El Salvador hubo una profundidad tal, que la negociación cambió el país; tal vez no como cuando lo soñábamos y por lo cual miles de personas dieron sus vidas. No obstante, no se puede negar que cambiaron cosas fundamentales. Una tercer cosa importante en el proceso salvadoreño es que la población participó en consultas como COPAZ (integrado por partidos y movimientos político-gremiales), que se reunían y llevaban propuestas antes, durante y después de las negociaciones".

Este artículo se publicó originalmente en ContraPunto.

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