NUEVA YORK .- El presidente Barack Obama enfrentaba el viernes la ingrata tarea de recibir los restos de los cuatro estadounidenses muertos en un ataque al consulado de Washington en Libia, mientras sus rivales republicanos afirmaron que harían una tarea más efectiva para impedir las crisis en el exterior.

La Casa Blanca anunció que el presidente viajará a la Base Andrews de la Fuerza Aérea en las afueras de Washington para asistir a una ceremonia durante el retorno de los restos del embajador Chris Stevens, el diplomático Sean Smith y los guardias de seguridad del consulado Glen Doherty y Tyrone Woods, muertos durante un ataque el martes al consulado en Bengasi, Libia.

Obama y la secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton planeaban pronunciar breves mensajes en un acto solemne cuando faltan menos de ocho semanas para las elecciones.

Mientras tanto, el aspirante presidencial republicano Mitt Romney y su compañero de fórmula Paul Ryan intensificaron sus ataques a la política exterior de Obama en medio de manifestaciones antiestadounidenses en el mundo musulmán.

"La política exterior estadounidense necesita claridad moral y propósito firme", dijo Ryan a un grupo de conservadores en la cumbre de Votantes por los Valores en Washington. "Sólo mediante el ejercicio confiado de la influencia estadounidense se superan el mal y la violencia. Así es como impediremos que los problemas en el exterior desemboquen en crisis. Eso es lo que mantiene la paz. Y eso es lo que tendremos en un gobierno Romney-Ryan".

El vocero de la Casa Blanca Jay Carney respondió que "las críticas, en particular del gobernador Romney y su equipo, en lo que parece ser un intento de sacar provecho político, son erróneas y en un momento inoportuno. Este es el momento en que los estadounidenses deberían estar unidos".

Romney se ha esforzado por censurar a Obama, comandante en jefe de las fuerzas armadas, mientras se sucedían indignadas protestas por una película de bajo presupuesto producida en Estados Unidos. Después de una declaración inicial en la que equivocó los tumultuosos hechos, Romney cambió de libreto para decir que Obama envía un mensaje equívoco al mundo.

Por su parte Ryan acusó al gobierno de "indiferencia rayana en el desprecio" hacia Israel en momentos en que Irán se acerca a la producción de un arma nuclear y dijo que los disidentes son masacrados en Siria mientras las turbas atacan misiones estadounidenses.

"Sabemos con quién está lidiando Estados Unidos en estos ataques; son extremistas que operan mediante la violencia y la intimidación", dijo Ryan. "Y la menor equivocación o señal contradictoria sólo los envalentona. En medio de estas amenazas y peligros no vemos un liderazgo estable y consistente".

Romney, que se presentó en un desayuno para recaudar fondos en Nueva York en el que 900 donantes pagaron entre 2,500 y 25,000 dólares la entrada, criticó a Obama por no planear reunirse con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu en una próxima visita para la Asamblea General de las Naciones Unidas. La Casa Blanca esgrimió conflictos de agenda.