En esta época de regreso a clases, aquellos padres que trabajan y no cuentan con la flexibilidad de buscar a los niños temprano luego de la escuela para llevarlos a casa, recurren a otras opciones como programas de horario extendido, guarderías y niñeras para asegurarse de que éstos puedan ser bien atendidos.

En estos sitios tus niños se topan en la mayoría de las veces, con personas adultas desconocidas en las que tienen que confiar ya que se encuentran a su cuidado. Por esta razón, aun cuando hayas buscado un lugar de cuidado que cuente con las mejores referencias, es importante que te mantengas alerta de los posibles indicativos de que tus hijos no están siendo tratado como desearías.

Aquí te ofrecemos una lista proporcionada por la organización Safe Horizon, con algunos de los indicios que pueden ayudarte a detectar si un menor está sufriendo abusos.

  • Heridas sin explicación: Signos visibles de abuso físico pueden incluir quemaduras inexplicables o moretones en forma de objetos. Puedes también recibir explicaciones poco convincentes de las heridas del niño.
  • Cambios en comportamiento: El abuso puede llevar a muchos cambios en el comportamiento del menor. Niños abusados con regularidad parecen estar asustados, ansiosos, deprimidos, se vuelven introvertidos o más agresivos.
  • Regresar a comportamientos antiguos: Los niños maltratados pueden mostrar comportamientos utilizados durante años previos, como chuparse el dedo, mojarse en la cama, tener miedo a la oscuridad o a desconocidos.
  • Miedo a ir a la escuela o centro de cuido: El niño puede mostrar ansiedad por ir al cuido, la escuela o ir a sitios junto a la persona que está abusando de él.
  • Cambios en alimentación: El estrés, miedo y ansiedad por causa del abuso pueden llevar a cambiar el comportamiento alimenticio del niño, lo que podría resultar en un la pérdida del apetito o por el contrario ganar peso.
  • Cambios en el sueño: El niño puede que padezca de pesadillas frecuentes o tenga dificultad para quedarse dormido, y como resultado puede parecer cansado o fatigado en todo momento.
  • Cambios en su desempeño: Estos niños pueden tener dificultad concentrándose y no poder realizar actividades básicas para su edad.
  • Comportamientos sexuales inapropiados: Los niños que han sido abusados sexualmente pudieran exhibir una comportamiento sexual avanzado para su edad o utilizar lenguaje sexual inapropiado.

Si sospechas que tu niño ha sido o está siendo maltratado recuerda mantener la calma, no entrés en pánico o sobre reacciones. Primero conversa con el pequeño y déjale saber que le crees pero no lo presiones o lo abacores con preguntas. Muéstrale interés y preocupación, pero no confrontes al ofensor antes de tener claros todos los datos. Luego de tranquilizar y apoyar tu hijo, comunícate con el servicio de emergencias 9-1-1 y reporta lo ocurrido.

Para más información y consejos puedes visitar la página web de la organización Hope Shining o Safe Horizon, una de las mayores organizaciones de ayuda a víctimas de violencia doméstica, y abusos en los Estados Unidos.

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  • Muchos padres tienen por costumbre llamar a sus hijos con nombres y adjetivos despreciativos cuando los regañan, y hasta en broma. Cualesquiera sean las situaciones, este hábito hace mucho daño a corto y a largo plazo. No solamente perjudica al niño por lo que se le dice, sino por quién se lo dice, pues lleva la carga emocional de las personas más significativas.

  • ¿Cuáles son los daños?

    1. Tus palabras programan a tu hijo. Le dices un insulto personal y vas a lograr que durante toda su vida busque inconscientemente ser como le dijiste. Eres su padre o madre, y él cree que todo lo que tú dices es correcto.

  • 2. Tu regaño no es efectivo porque no lo relacionas con lo que hizo, así que no logras cambiar la conducta, sino afianzarla.

  • 3. No eres específico sobre la falta porque generalizas en un insulto lo que el niño hizo, y eso es irreal. Una sola conducta no le da una cualidad permanente a nadie.

  • 3. Degradas a tu hijo y le destruyes su estima propia. No solamente cree que tu insulto es verdad, sino lo llega a creer de sí mismo, lo acepta y se lo admite a todo el que se lo dice después. Permitirá que otros lo insulten y se burlen de él.

  • 4. Terminará diciéndoselo a sí mismo cada vez que algo le salga mal y justificando con eso muchas conductas erróneas. Por ejemplo: "Fracasé en las matemáticas porque soy bruto. Bueno, papi siempre me ha dicho que soy bruto para las matemáticas (o que "soy bruto").

  • 5- Perjudica tu relación con tu hijo. Ni insultes a tu hijo, ni permitas que otro lo haga ni en broma.