Hace poco me di cuenta de que no tengo amigas de mi edad. En casi todos los círculos donde me muevo, estoy rodeada de personas menores que yo a veces por más de 10 años. No he sentido la tan llamada brecha generacional, claro, me decidí hace tiempo a estudiar esto de las generaciones X y Y, y eso ayuda. Entiendo a los jóvenes, los disfruto y aprendo mucho de ellos y del mundo donde les ha tocado vivir. Como no soy la única y todo tiene una explicación, investigué qué de positivo tiene interactuar con jóvenes.

Se ha encontrado que mediante la interacción social, los jóvenes pueden transmitirles su vigor a las personas mayores que ellos, ayudando a mejorar en ellas las habilidades cognitivas y su salud vascular, y contribuyendo a alargarles la vida.

La actividad física ha probado ser muy beneficiosa para las personas mayores, pero hacer ejercicios en un ambiente social junto a gente más joven parece ser especialmente valioso.

Sharon Arkin, una psiquiatra de la Universidad de Arizona, desarrolló un programa clínico donde pacientes de Alzheimer tenían sesiones de ejercicios junto a estudiantes universitarios. Demostró que su programa estabiliza el descenso cognitivo de la enfermedad y mejora el ánimo de los pacientes.

Todavía más reveladora es una investigación de National Youth Affairs sobre la convivencia intergeneracional. Los beneficios del intercambio social y comunitario entre los jóvenes y los adultos mayores son mutuos y son los siguientes:

Ambas generaciones...

  • Aumentan su autovalía.
  • Sienten menos soledad y aislamiento.
  • Desarrollan nuevas conexiones y amistades.
  • Adquieren una percepción más positiva de las generaciones.
  • Rompen con los estereotipos.
  • Tienen diversidad de contacto.

Los jóvenes...

  • Mejoran académicamente.
  • Se alejan de problemas sociales e influencias negativas, del crimen y de la delincuencia, y van más a la escuela.
  • Aprenden a tener paciencia.
  • Escuchan historias de interés que les sirven de motivación.
  • Se benefician de la sabiduría y la experiencia de los adultos.
  • Aprenden a pensar más allá de ellos mismos.

Los mayores...

  • Evitan lamentarse.
  • Mantienen su agilidad mental.
  • Reciben ayuda para aprender la tecnología.
  • Se mantienen al tanto del mundo actual.

Los jóvenes son una valiosa fuente de entusiasmo e información sobre un mundo que cambia a cada minuto. Empieza por tus hijos a aprovechar lo que llaman brecha generacional y alarga tus años desde ya.

¿TE SIENTES EN CONFIANZA HABLANDO CON PERSONAS MUCHO MENORES O MAYORES QUE TÚ?

MEJORA TU ÁNIMO:

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  • Para mejorar el ánimo

    Por: Yined Ramírez-Hendrix <br /> Tienes poca energía y estás gruñona, y si no comes algo pronto, es posible que explotes. ¿Te suena familiar? Estás sufriendo un cambio anímico por hambre y no estás sola. Tu cerebro necesita combustible para funcionar y el hambre afecta tu ánimo. El comer algo ayudará a mejorar tu semblante. Un estudio publicado en <em>American Journal of Psychiatry</em> encontró que las personas que meriendan porquerías como alimentos procesados, pizza, papitas y cerveza, están en mayor riesgo de ánimos decaídos y depresión que aquellos que consumen meriendas nutritivas. La calidad del "combustible" hará la diferencia. Mantén algunas meriendas contigo para que evites estar malhumorada.

  • ¿Con coraje? Consume granos integrales

    Cuando hay una baja en el azúcar en tu sangre algunas áreas en tu cerebro que controlan tus ánimos se afectan. Pero si estás hambrienta y con coraje, consume granos integrales. Los carbohidratos complejos ayudan a resolver este problema porque estos ayudan que el cerebro produzca el químico de serotonina, que ayuda a tu ánimo. Arroz integral y frijoles son una gran combinación para aumentar la producción de serotonina.

  • Si sufres de SPM, come chocolate oscuro

    Para algunas mujeres los cambios de ánimo y la irritabilidad suceden una vez al mes - con la menstruación. Un trozo de chocolate oscuro puede estimular actividad neural en regiones del cerebro asociadas con el placer y la recompensa. Estudios han demostrado que el consumir 1.5 onzas de chocolate oscuro cada día por dos meses puede reducir las hormonas del estrés. El chocolate oscuro también contiene antioxidantes que son beneficiosos para tu salud en general, pero procura que sea 75% cacao.

  • Si estás depre, consume folato

    Para la cura de la depresión casi nunca se toma en cuenta la comida, especialmente la cena. Los alimentos con gran contenido de folato de vitamina B ayudan a mantener la depresión a raya. Investigaciones han concluido que los niveles de folato en personas depresivas son mucho más bajos que en personas que no son depresivas. Buenas fuentes de folato incluyen frijoles, frutas cítricas, verduras verdes y productos de granos fortificados.

  • ¿Con estrés? Toma té negro

    El té puede ser muy efectivo para combatir el estrés. Un estudio en el que las personas tomaron té negro por seis semanas, reflejó una baja significativa en la hormona del estrés, cortisol. Los participantes reportaron sentir menos estrés y mayor relajación. Al té negro también se le atribuye mejorar la memoria y aliviar jaquecas.

  • Come pavo para combatir la ansiedad

    Así como el café y el chocolate actúan como estimulantes, otros alimentos te pueden calmar. El pavo combate la ansiedad por su alto contenido de triptófano, un amino ácido que se piensa tiene un efecto positivo en el estrés porque produce químicos que ayudan a mejorar el ánimo como serotonina, dopamina y norepinefrina. Esos químicos en el cerebro también te ayudan a sentirte calmada y alerta. Fuentes de triptófano incluyen pollo, huevos, queso, nueces y semillas.

  • ¿Confundida? Opta por pescado

    Los ácidos grasos que contiene el pescado ayudan a tu cerebro a funcionar mejor. Los omega-3 ayudan la fluctuación de las células membranas, lo que mejora la comunicación entre las células del cerebro y la serotonina. Si quieres que tu cerebro trabaje al máximo, consume pescados grasos como salmón, trucha, sardinas, anchoas y arenque.

  • Para la irritabilidad, yogur griego

    La irritabilidad y la ansiedad pueden ser provocadas por una baja súbita de la azúcar en la sangre. La mejor manera de prevenir esta baja es comer algo cada tres y cuatro horas. Una merienda perfecta es yogur griego con bayas o un puñado de almendras con una fruta. Estas meriendas también te darán mucha energía.

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