Todo empieza con el sonido inequívoco de un helicóptero y con el de agentes de la ley comunicándose por radio.

Han avistado a un grupo de hombres en una balsa inflable a lo largo del Río Grande, que divide a Texas de México. Vieron a otros hombres cargando paquetes y movilizándose en las aguas.

Inmediatamente, el video pasa a la imagen de cinco palabras: "We are in a war". Estamos en guerra.

Luego siguen testimonios de boca de residentes de la frontera, que detallan la violencia inherente a la guerra contra las drogas. El comisionado de Agricultura de Texas, Todd Staples, anunció en agosto sus planes de publicar cada uno de estos testimonios a lo largo de las próximas 14 semanas. Las historias de la frontera se irán colocando en un sitio de internet controlado por el estado, ProtectYourTexasBorder.com, donde ya se pueden encontrar informes relacionados, mapas y presentaciones.

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A pesar de que hay pocas probabilidades de que la guerra contra las drogas que tiene lugar desde hace décadas en Estados Unidos o los intentos más recientes de México de controlar a los carteles de la droga se presenten en la Convención Nacional Demócrata que abre este martes en Charlotte, sigue existiendo una encarnizada guerra partidista entre republicanos y demócratas sobre quién dice la verdad sobre la vida en la frontera. La campaña de videos de Staple es una rencilla dentro de esta otra guerra.

"Para mí, esto no es política", dice Staples, un republicano, a The Huffington Post. "Los rancheros y agricultores que viven y trabajan en las áreas rurales de la frontera sur se enfrentan a problemas difíciles de imaginar: continuos daños a la propiedad, robo e intimidación. Y Washington hace oídos sordos".

Por Texas pasan 1,241 de las casi 2,000 millas de frontera entre Estados Unidos y México. Y aunque, según Staples y otras personas que viven y trabajan en el área, Texas está bajo ataque, la proporción de efectivos de la Patrulla Fronteriza en su suelo es menor.

Los carteles de la droga reclaman el territorio como propio. Transportan drogas y a inmigrantes indocumentados a Estados Unidos, y se vengan de quienes se les oponen. Todo esto hizo de la vida en la frontera algo impredecible y totalmente inseguro, dijo Staples. Y la sangrienta y feroz guerra contra las drogas, que según el gobierno mexicano ya ha costado más de 50,000 vidas de sus connacionales, en los últimos seis años , está volcándose y metiéndose dentro de Estados Unidos, agregó.

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Los videos, el sitio de internet, y una serie de reuniones cerradas - a las que no se permitió el acceso a periodistas o a miembros del público en general, por razones de seguridad según el equipo de Staples - organizadas para los rancheros y agricultores a partir de marzo de 2011, crearon un espacio en el que muchos derechistas - o como uno de los rancheros dijo a The Huffington Post, "a la derecha del partido Republicano" - pasan su tiempo exhortando a una mayor inversión por parte del gobierno federal.

Durante la administración Obama, el gasto fronterizo en general, así como el gasto en recursos humanos se han expandido de manera dramática, de acuerdo con datos del gobierno federal.

Muchos demócratas dicen que gracias al incremento en personal y el uso de tecnologías, tales como aviones no tripulados y dirigibles equipados con cámaras, hicieron que la frontera sea más impenetrable que nunca.

En mayo de 2011, el Presidente Obama visitó El Paso y pronunció un discurso que Staples y otros recuerdan a menudo.

Ahora tenemos más soldados en la frontera del suroeste que nunca en nuestra historia. La Patrulla Fronteriza tiene 20,000 agentes, más que el doble de lo que tenía en 2004, gracias a un crecimiento iniciado por el Presidente Bush y que luego continuamos.

Querían una cerca. La cerca está casi completa.

Más aún: hemos triplicado el número de analistas de inteligencia que trabajan en la frontera. Estamos patrullando el cielo, desde Texas hasta California, con aviones no tripulados. Hemos forjado una alianza con México para combatir al crimen organizado transnacional que nos afecta a ambos países. Y por primera vez, estamos examinando 100 por ciento de los cargamentos en los ferrocarriles que van al sur, para de esa manera apoderarnos de las armas de fuego y del dinero que hace su camino hacia el sur de la misma manera que las drogas vienen hacia el norte.

De manera tal que hemos hecho mucho más de lo que reclamaron los mismos republicanos que dicen que apoyarían una reforma si fuésemos serios en materia de ejecutar la ley. Pero aunque hemos cumplido con esas inquietudes, sospecho que habrán entre ellos quienes tratarán de cambiar los objetivos una vez más e ir más allá. Dirán que hay que triplicar la Patrulla Fronteriza. O quintuplicarla. Dirán que la cerca que necesitamos debería ser más alta. Quizás digan que necesitamos un foso con cocodrilos.

Cuando el Presidente mencionó la fosa, algunas personas rieron.

Mike Vikers, un veterinario con sombrero de cowboy y uniforme, es propietario de un rancho a 70 millas de la frontera, en el condado Brooks, Texas. No estaba presente durante el discurso. Y tampoco le pareció divertido.

"Es risible lo que pretende haber logrado Barack Obama. O mejor dicho, una mentira descarada", dice Vickers, cuya propiedad pasa cerca de una carretera frecuentemente utilizada por narcotraficantes para movilizar drogas, dinero y armas.

La Casa Blanca no respondió a un pedido de comentar esta reacción.

Vickers es una de 30 personas que participan en el proyecto de Staples y cuentan su experiencia en la frontera. También es el líder de los Voluntarios de la Frontera de Texas, un grupo de rancheros y agricultores de la zona fronteriza que pasan una vez cada varios meses dos semanas recorriendo los miles de millas de propiedad privada cerca de la frontera, buscando evidencia de los narcotraficantes y los traficantes de inmigrantes, en sus rutas. Cuando ven algo alertan inmediatamente a los agentes de la ley, dice.

A veces, dice Vickers, rescatan a inmigrantes que tratan de cruzar el terreno desértico de la frontera, porque se perdieron o porque se separaron del grupo con el que iban luego de ser amenazados o asaltados. Otras veces usan altavoces y proyectores para acorralar a grupos de indocumentados y detenerlos hasta que lleguen los agentes de la patrulla fronteriza o las policías locales.

El jueves pasado, su esposa llamó, para informarle que estaba utilizando los perros en el patio de su casa para detener a un grupo de indocumentados, alguno de los cuales, pensaba, podían ser narcotraficantes.

"Yo sé lo que veo", afirma Vickers. "Y lo que otros rancheros me han contado es mucho peor: les conminaron a alejarse de partes de sus propiedades, les amenazaron con armas de fuego, les dispararon, esos criminales de los carteles, que están llevando drogas o gente, o las dos cosas. No estamos imaginándonos nada".

Todo esto es terrible y frustrante, dice Ricardo Ainslie, un psicólogo de la Universidad de Texas en Austin que se dedica al estudio de comunidades en crisis. En los últimos dos años y medio, Ainslie ha recolectado las experiencias de la gente que vive en la zona fronteriza, especialmente en Ciudad Juárez, México, una urbe de 1,300,000 habitantes al otro lado de El Paso.

Cada año mueren más de 2,000 personas en Juárez por la guerra contra las drogas, dijo Ainslie. En 2009, se llegó a 2,754, de acuerdo con El Diario, el principal periódico de la ciudad. En 2011, la cifra fue de 2,086, una caída de 24 por ciento.

En noviembre de 2011, el diario Austin American Statesman, que aparece en esta ciudad capital de Texas, ofrece un análisis del crimen en cada uno de los 14 condados fronterizos de Texas entre 2006 y 2010.

Según los datos, el crimen violento cayó 3 por ciento en la zona fronteriza, mientras que en todo el estado el descenso fue de 12 por ciento.

"¿Quién puede no sentir temor cuando oye que a diez millas de su ciudad han decapitado gente?", dice Ainslie, cuyo libro, "The Fight to Save Juarez: Life in the Heart of Mexico's Drug War" será publicado en marzo próximo. "Pero toda esta conversación está llena de exageraciones y frases hechas, y todo ha sido politizado".

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  • Carrying images of women killed in the border city of Ciudad Juarez, demonstrators march as a woman lies on the ground during a protest marking the International Women's Day in Mexico City, Thursday March 8, 2012. A campaign for justice is waged by relatives of women killed in Ciudad Juarez, where dozens of victims were tortured, raped and killed prompting a women's rights movement that garnered international attention. (AP Photo/Marco Ugarte)

  • Norma Andrade, mother of Liliana Garcia Andrade, one of the women killed in the Mexican border city of Ciudad Juarez, carries an image of her daughter during a protest marking the International Women's Day in Mexico City, Thursday March 8, 2012. A campaign for justice is waged by relatives of women killed in Ciudad Juarez, where dozens of victims were tortured, raped and killed prompting a women's rights movement that garnered international attention. (AP Photo/Marco Ugarte)

  • Loclas walk by an altar set up in memory of 10,000 victims of violence in the border city of Ciudad Juarez, at the facade of Annunciation House, a shelter for immigrants and indigent people in the US city of El Paso on April 23, 2012. Annunciation House organized a mournful tribute called Voice of the Voiceless in which more than 10,000 images were screened on the facade of the building. AFP PHOTO/Jesus ALCAZAR (Photo credit should read Jesus Alcazar/AFP/Getty Images)

  • A local walks by a wall with the screened names of some of the 10,000 victims of violence in the border city of Ciudad Juarez, at the facade of Annunciation House --a shelter for immigrants and indigent people-- in the US city of El Paso on April 23, 2012. Annunciation House organized a mournful tribute called Voice of the Voiceless in which more than 10,000 images were screened on the facade of the building. AFP PHOTO/Jesus ALCAZAR (Photo credit should read Jesus Alcazar/AFP/Getty Images)

  • A woman lights a candle in an altar set up in memory of 10,000 victims of violence in the border city of Ciudad Juarez, at the facade of Annunciation House, a shelter for immigrants and indigent people in the US city of El Paso on April 23, 2012. Annunciation House organized a mournful tribute called Voice of the Voiceless in which more than 10,000 images were screened on the facade of the building. AFP PHOTO/Jesus ALCAZAR (Photo credit should read Jesus Alcazar/AFP/Getty Images)

  • A general view of an abandoned neighborhood in Ciudad Juarez, Chihuahua state on March 30, 2012. Violence in Mexican city Ciudad Juarez (Northern Mexico) has changed the lives of its resdients, where anxious mothers look for missing daughters, families cross the border daily to sleep in neighboring US City of Texas or men living alone among abandoned houses. AFP PHOTO/ Jesus ALCAZAR (Photo credit should read Jesus Alcazar/AFP/Getty Images)

  • Relatives of missing girls pray while taking part in a religious event in Ciudad Juarez, Chihuahua state on March 29, 2012. Violence in Mexican city Ciudad Juarez (Northern Mexico) has changed the lives of its resdients, where anxious mothers look for missing daughters, families cross the border daily to sleep in neighboring US City of Texas or men living alone among abandoned houses. AFP PHOTO/ Jesus ALCAZAR (Photo credit should read Jesus Alcazar/AFP/Getty Images)

  • In this Feb. 17, 2012 file photo, soldiers put final touches on a giant "No More Weapons" billboard made with crushed firearms placed near the U.S. border in Ciudad Juarez, Mexico Friday Feb. 17, 2012. Killings by criminal gangs in the drug violence-wracked border city of Ciudad Juarez fell by 42 percent in the first six months of this year from the same period of 2011, Mexico's army said Wednesday July 11, 2012.(AP Photo/Raymundo Ruiz)

  • In this April 10, 2009 file photo, a soldier stands guard on the top of a hill as faithful commemorate Good Friday during Holy Week in Ciudad Juarez, Mexico. Killings by criminal gangs in the drug violence-wracked border city of Ciudad Juarez fell by 42 percent in the first six months of this year from the same period of 2011, Mexicoís army said Wednesday July 11, 2012. (AP Photo/Rodrigo Abd)

  • A military asphalt roller spins over a stack of weapons seized to common criminals and drug traffickers to destroy them in Ciudad Juarez, Mexico, Thursday, Feb. 16, 2012. (AP Photo/Eduardo Verdugo)

  • View of bullets at the laboratory of the forensic medical service of Ciudad Juarez, Chihuahua state, Mexico on May 1, 2012. The laboratory was opened Tuesday for the press for the first time. More than 40,000 people have been killed in rising drug-related violence in Mexico since December 2006, when President Felipe Calderon deployed soldiers and federal police to take on organized crime. AFP PHOTO/JESUS ALCAZAR (Photo credit should read Jesus Alcazar/AFP/GettyImages)

  • A skeleton is seen in the laboratory of the forensic medical service of Ciudad Juarez, Chihuahua state, Mexico on May 1, 2012. The laboratory was opened Tuesday for the press for the first time. More than 40,000 people have been killed in rising drug-related violence in Mexico since December 2006, when President Felipe Calderon deployed soldiers and federal police to take on organized crime. AFP PHOTO/JESUS ALCAZAR (Photo credit should read Jesus Alcazar/AFP/GettyImages)

  • FILE - In this April 9, 2009 file photo, a skeletal figure representing the folk saint known in Mexico as "Santa Muerte" or "Death Saint," sits in a vendor's stall at a market in Ciudad Juarez, Mexico. Eight people have been arrested for allegedly killing two boys and a woman in ritual sacrifices by the cult of La Santa Muerte, or Saint Death, according to prosecutors in northern Mexico on Friday March 30, 2012. Jose Larrinaga, spokesman for Sonora state prosecutors, said the first of the three victims was apparently killed in 2009, the second in 2010 and the latest in March 2012. (AP Photo/Rodrigo Abd, File)