El casco de la bicicleta no sólo es incómodo, también es demasiado llamativo. Por supuesto que es imprescindible, pero aquellos que viajan hacia el trabajo o la escuela pedalean al borde del ridículo.

Ana Haut y Terese Alstinat son dos ingenieros de la Universidad de Lund (Suecia) que decidieron resolver este divorcio entre la seguridad personal y moda. Durante dos años trabajaron en un airbag para la cabeza. Y los 10 millones de dólares invertidos en la investigación por fin dieron su fruto.

La creación se llama Hövding, una suerte de bufanda que se convierte en casco-airbag cuando detecta variaciones bruscas de movimientos. Un sistema de acelerómetros percibe esos cambios y dispara una cápsula de presión de helio que infla un airbag.

El sistema tiene una autonomía de funcionamiento de 18 horas y 36 días en stand by. Se recarga de modo simple, vía USB.

Lamentablemente, el Hövding cumple con el estándar de todos los airbags y funciona una sola vez. Eso puede ser malo, pero es más dramático aún si se toma en cuenta su precio de 600 euros (740 dólares).