Centenares de niños regresaron a clases a la escuela primaria Miramonte de Los Ángeles, pero esta vez su regreso fue eclipsado por el regreso de sus maestros.

Cuarenta y tres de los 76 maestros que fueron despedidos en enero, cuando el profesor de ese plantel, Mark Berndt, fue acusado de conducta lasciva con sus estudiantes en la primaria, han vuelto a clases, reporta el semanario http://blogs.laweekly.com/informer/2012/08/miramonte_elementary_teachers_return_first_day.php.

Los demas se han retirado, mudado a otra escuela o están trabajando de maestros suplentes mientras buscan otro empleo de largo plazo, según el diario Los Angeles Times.

Después del surgir de otro caso de abuso sexual después del de Berndt, el superintendente del Distrito Escolar de Los Angeles decidió despedir a todos los maestros de la escuela, cuya población es 98 por ciento latina, para asegurarle a los padres que la seguridad de sus hijos era una prioridad, según el Los Angeles Times.

Ninguno de los maestros que fueron despedidos han sido acusado de ningún delito hasta la fecha, dijo Gayle Pollard-Terry en una entrevista con LA Weekly. Sin embargo, se pasaron el resto del año escolar sin trabajar, asistiendo cursos de capacitación en una escuela cercana que estaba vacía.

La nueva directora de la escuela, Marta Contreras, le dijo al Times que la confianza se tiene que restaurar en la escuela y que para lograr eso hay mucho trabajo por hacer.

Algunos padres se sienten inseguros al dejar a sus hijos en la escuela que ha conocido tanto escándalo recientemente, dice el Times.

Wendy Soto le dijo al Times que sigue con dudas sobre su decisión de matricular a su hija en la escuela. Agregó que solo lo hizo cuando ya no pudo pagar por las cuotas de la escuela católica a la cual previamente asistía la niña.

Pero muchos de los maestros que regresan a la escuela quieren aclarar que no son criminales y que tienen el mejor interes de sus estudiantes en mente.

"Estábamos aqui un día y al siguiente ya no estábamos," dijo la maestra Robyn Bancroft en una entrevista que pubica el Times. "Queremos restaurar nuestra reputación para que los niños sepan que el irnos y dejarlos no fue nuestra decisión".

Aunque continúa la sensación de inseguridad en la escuela, los maestros también cuentan con el apoyo de algunos de los padres, como Linda Barrera.

"La mayoría de los maestros son personas muy buenas, y ellos estaban tan perturbados por lo sucedido como los padres," le dijo Barrera al Times. "Pero ellos también quieren que los acusados se enfrenten a la ley."