Estados Unidos es un país que ama los automóviles, productos que son parte de la identidad del estilo de vida norteamericano. Modelos iconos de la industria global han sido desarrollados en este país, tales como el Ford T, Chevrolet Corvette, Jeep Grand Cherokee, solo por nombrar algunos. Este país aparte de ser un enorme fabricante de automóviles, es también un gran importador.

Sin embargo, según un reciente reporte de Carnegie Endowment for International Peace, en el sitio TheAtlantic.com, a nivel global, EE.UU. ocupa el puesto número 25 en la cantidad de automóviles per cápita. En cifras equivale a 439 automóviles por cada 1,000 habitantes, con lo cual este país queda muy por detrás de otros países desarrollados. Por ejemplo estamos muy por detrás de países como Italia, Alemania, Francia, España, Bélgica, Japón, Australia, Nueva Zelanda y otros 16 países.

¿Cuál es el motivo? Según el estudio, el número total de automóviles per cápita es un reflejo de la capacidad de compra de la clase media de un país, con lo cual se demuestra que la clase media en Estados Unidos se encuentra en declinación. De hecho y como bien sabemos, a nivel de estadísticas el estadounidense promedio es más rico que un europeo promedio, sin embargo la distribución de la riqueza en este país es peor que en Europa.

Lo peor aun es que a pesar que la tasa de motorización es menor en relación a varios países del continente europeo, Estados Unidos gasta el doble en energía para mantenerlos operativos, lo cual profundiza el estigma de derrochador de energía que lamentablemente ha caracterizado a este país.

En conclusión según esta nota, la clase media norteamericana se encuentra en decadencia, mientras que además como país somos despilfarradores de energía.

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